close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El huevo y quien lo puso
Por Tiaré Scanda
Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Ex integrante d... Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Ex integrante de la Asamblea Consultiva del Conapred y vocera de Save the Children y Semillas A.C. Como buena mexicana se indigna con frecuencia. (Leer más)
¿El odio se aprende?
Tal vez si nadie me hubiera dicho que las mariposas negras eran agoreras del mal, no me causarían tanto miedo y repulsión. ¿Será así con todos los prejuicios y todas las formas de odio irracional? ¿Alguien nos sembró una información negativa en una edad temprana sobre algún tema, ideología o tipo de persona, y reaccionamos ante ello de esta forma tan injusta y horrible?
Por Tiaré Scanda
7 de octubre, 2019
Comparte

No sé quién me enseñó a odiar a las mariposas negras. No fue mi madre porque ella adoraba a todas las mariposas. Hasta a esas grotescas y peludas que se asemejan más a un murciélago que a una flor y que han tenido el mal tino de aparecerse por mi casa estos días.

Alguien debe haber dicho frente a mí – siendo niña- que esas mariposas presagiaban la muerte, razón suficiente para tenerles terror. Tampoco ayudan su tamaño, sus ojos saltones y su aleteo ruidoso. Las odio.

El otro día, llegando de trabajar, vi una a través de una ventana y no me atreví a entrar a mi casa. Me refugié con los vecinos mientras la horrenda mariposa se iba o mis gatos me hacían el favor. Pero claro, mis gatos han sido tan regañados por atrapar pájaros, que supusieron que a esa cosa negra y gigante que aleteaba tampoco la debían lastimar.

¿Por qué yo, en cambio, pensaba que sí, que a ella sí? Porque las odio. Y mi sentimiento de odio me hace pensar que ellas merecen lo peor. Lo interesante de todo esto es que no hacen nada, más que ser las depositarias de una antigua superstición. Lo de ser horrendas es relativo porque, si no les tuviera miedo, quizá apreciaría el diseño de sus alas que es interesante y consideraría el matiz de que solo son mariposas.

¡Hasta a un ratón lo salvé de las garras de mis gatos el otro día y sin embargo, los llamé inútiles por no haber masacrado a la repugnante mariposa! Ante la aparición de otras tres, tuve que tomar medidas. Y no, no hice como hago con las arañas, que las saludo respetuosamente y con un cartoncito las saco al jardín. No. A éstas les eché insecticida del más potente que tenía: el de las cucarachas. A fin de cuentas, me provocan la misma repulsión. ¿Cuál no sería mi sorpresa al ver que el veneno que mata a las inmortales cucarachas le hizo a las mariposas negras lo que el viento a Juárez? ¡¡¡Prueba irrefutable de sus poderes malignos y su pacto con la muerte!!!

Bueno, en realidad solo se lo eché a una y cuando vi que empezó a aletear y no murió inmediatamente, decidí que tenía que darle un chanclazo para que no sufriera; mi odio tampoco es tan grande como para haberla visto sufrir y no hacer nada.

Cuando confesé mi crimen fui reprendida por mi hija, vegana, respetuosa absoluta de la vida de todos los bichos. “¿Mataste a una mariposa?”, me dijo, horrorizada. Y yo, avergonzada dije que sí. Que me daban terror. Que para qué se habían metido a mi casa.

“Tu casa está en el planeta, que es también la casa de ellas”, me dijo.

Y héme aquí confesando mi culpa: A una la apachurré con una maceta. A otra la dejé ahí, quieta, esperando que tuviera a bien morirse sola. Y a una última le puse un periódico encima y le di un pisotón. ¿Qué me habían hecho? Nada. Absolutamente nada.

Tal vez si nadie me hubiera dicho que eran agoreras del mal, pensaría que son feas, pero no me causarían tanto miedo y repulsión. ¿Será así con todos los prejuicios y todas las formas de odio irracional? ¿Alguien nos sembró una información negativa en una edad temprana sobre algún tema, ideología o tipo de persona, y reaccionamos ante ello de esta forma tan injusta y horrible?

Perdónenme, mariposas negras. El problema es mío. Prometo hacer un esfuerzo por dejarlas en paz.

@tiare_scanda

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.