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El huevo y quien lo puso
Por Tiaré Scanda
Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Es miembro de l... Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Es miembro de la Asamblea Consultiva del Conapred y vocera de Save the Children y Semillas A.C. Como buena mexicana se indigna con frecuencia. (Leer más)
¿Es un error estar con Obrador?
Con o sin “te lo dije”, ya estamos subidos en este barco y el viaje promete ser muy difícil. De ahí la importancia de estar bien informados para tomar mejores decisiones.
Por Tiaré Scanda
9 de agosto, 2019
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Los que siempre supieron que en vez de honor “era un error estar con Obrador” ahora encuentran placer en decirles “Te lo dije” a los 30 millones que le otorgaron su voto al actual presidente. Olvidan que las otras opciones eran Meade, (el hombre decente del PRI que siendo secretario de Hacienda no vio ni oyó nada que llamara su atención), Ricardo Anaya  (postulado por los dos partidos más divididos internamente y de ideologías opuestas: PAN y PRD; brillante, pero sin aparente capacidad de empatía), Margarita Zavala (a quien –entre otros detalles, como estar casada con Calderón– todo el mundo comparó con Cantinflas)  y el señor Mochamanos (sin comentarios). Marichuy, que podría haber sido la opción radical, del cambio profundo, ¡ni siquiera llegó a la boleta!

No, amigos. No sirve de nada jugar a la superioridad moral de “yo siempre supe” y “tú eres un idiota”. Especialmente si uno siempre ha vivido del lado privilegiado.

Y si nuestro presidente, en efecto, se empodera otro poco cada vez que nos divide en “fifís” y “pueblo bueno”, ¡no le hagamos el juego! ¡No nos dividamos nosotros! De eso se alimenta su éxito, de división y resentimiento social. La única manera de darle la vuelta a esto es sintiendo empatía unos por otros. ¡Hasta por él!

Después de Calderón y Peña, que dejaron el país convertido en una gran fosa clandestina, era natural que la mayoría votara por lo que menos se les pareciera.  Una cosa hay que reconocerle a AMLO: el señor es prueba viviente de que “el que persevera alcanza”. También es prueba de algo más: a la mayoría de la gente no le gusta asumir la responsabilidad de pensar por sí misma y cuestionar lo que se le  dice. Algunos, los más pobres, ocupados en sobrevivir, ni siquiera pueden darse el lujo de la reflexión. 

Y sí. En efecto es aterrador ver el poder de manipulación que tiene este tipo de líder carismático. Él dice, y sus seguidores son capaces de dejarse de hablar con sus propios hijos por defender lo que él dice, aunque se contradiga a los cinco minutos o  haya evidencia científica de que aquello que dice es mentira. No sé si sea culpa de la iglesia y sus dogmas de fe, o de nuestro sistema educativo, en el que hay que memorizar y repetir como pericos las “verdades históricas” que alguien decidió que aprendiéramos, pero es tristísimo….y peligroso. Sobre todo si un líder así toma el control de la información. Hemos visto lo que ha pasado en otros países.

Hace unos meses, en un viaje  a Miami, todos los cubanos y venezolanos con quienes hablé me asustaron. Casi me daban el pésame.  Me decían que mi presidente era un dictador de manual, que estaba haciendo paso a paso lo que habían hecho los suyos. Yo todavía intenté defenderlo porque en el fondo de mi corazón deseo que estén equivocados. Pero no fueron ellos los que más me asustaron. Tampoco las muchas personas que conozco que nunca han sido partidarias de López Obrador y hablan mal de él, como lo han hecho siempre. Me asustaron mis amigos activistas por los derechos humanos, que sí habían sido sus partidarios y admiradores y que ahora me dicen cosas como “este va a ser un sexenio perdido para las mujeres, la infancia, las personas con discapacidad,  etc. A Andrés Manuel no le importan”.

Y por supuesto me asusta el propio presidente cuando regala dinero para comprar simpatías, refuerza tan claramente su amistad con el ejército, y usa lo que él llama “su derecho de réplica” (en condiciones absolutamente ventajosas) para desacreditar o acallar las voces que lo cuestionan, especialmente las de los periodistas cuyo trabajo consiste justamente en eso, en cuestionar, investigar e informar a la sociedad. Es obligación del Estado no solo permitir el libre ejercicio del trabajo periodístico, sino proteger a quienes lo ejercen. Señalarlos y desacreditarlos es aumentar su vulnerabilidad en un país en el que, solo en lo que va de 2019 ya han asesinado a diez periodistas. ¡Diez en apenas ocho meses! 

Con o sin “te lo dije”, ya estamos subidos en este barco y el viaje promete ser muy difícil.  Si nos odiamos unos a otros y encima nos quedamos sin periodismo crítico, el naufragio está garantizado. De ahí la importancia de escuchar al que piensa distinto (con el genuino deseo de comprender), y estar bien informados para tomar mejores decisiones. Y de ahí lo indispensable de favorecer que exista el periodismo independiente. Para ello, hay que fondearlo. Investigaciones como la Estafa Maestra –tan premiada internacionalmente– que al evidenciar a los responsables ha obligado a las autoridades a hacer su trabajo, implican mucho tiempo y recursos para los periodistas arriesgados que se la juegan para que los poderosos corruptos no nos despojen y aplasten impunemente. Vale la pena fondear investigaciones como ésa. También vale la pena conservar a nuestras familias y a nuestros amigos, y entender que en el fondo todos tenemos algo de razón, y todos queremos lo que consideramos mejor para el país. Seguro hay un punto de encuentro.

@tiare_scanda

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