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El huevo y quien lo puso
Por Tiaré Scanda
Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Es miembro de l... Tiaré Scanda es actriz hace 25 años. Escribe y produce espectáculos teatrales. Es miembro de la Asamblea Consultiva del Conapred y vocera de Save the Children y Semillas A.C. Como buena mexicana se indigna con frecuencia. (Leer más)
Seamos todos conservadores
Prohibido o no, cualquier mujer que necesite abortar, lo va a hacer. La que tenga dinero se va a ir a donde sea legal, y la que sea pobre va a arriesgar su vida practicándose un aborto clandestino. Si se aprueban leyes retrógradas, solo la mujer pobre va a acabar en la cárcel.
Por Tiaré Scanda
11 de marzo, 2019
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Sí. Conservemos la calma. A pesar de que pensemos distinto en este tema del aborto, lo que tenemos en común es que todos queremos a los bebés y deseamos lo mejor para ellos. En lo que hay que ponernos de acuerdo es en qué es lo mejor.

Algunos piensan que lo mejor es simplemente “la vida”. Pero se están refiriendo meramente a “la existencia”, piensan que es mejor existir que no existir. Sería doloroso preguntarles a muchísimos niños y niñas no deseados, no amados, abandonados, víctimas de violencia y abusos sexuales, que viven en pobreza sin que haya para ellos ningún proyecto de vida digna, si les gusta existir. Si le agradecen a alguien el hermoso regalo de la vida. Sería doloroso preguntárselo a algún sicario para quien la vida ha perdido por completo el valor, y escuchar su respuesta. En mis andanzas con las organizaciones de sociedad civil –que aman al prójimo y por eso ayudan a quienes están vivos y sufren– colaboré con una que atiende a poblaciones callejeras. Sí, aunque los demás dejamos de verlos como personas, ¡hay humanos que viven en las calles! Conocí a una jovencita cuyos padres –igual que ella– habían nacido y crecido en la calle. No conocía el concepto de “hogar”. A sus 23 años ya había sido violada por policías, se había prostituido para sobrevivir, y había usado drogas para mitigar el hambre, el frío, y tolerar la existencia hostil que le tocó. Por más que trato de encontrar en ello “el regalo de la vida”, no lo encuentro.

Una cosa es que nuestras vidas no sean perfectas y otra muy distinta tener una existencia miserable. No nos engañemos. Aunque hay algunas historias bonitas de bebés abandonados que luego encontraron una buena familia que los amó, no son la mayoría. Además, esas historias van a seguir existiendo si se respeta el derecho a decidir, porque habrá muchas mujeres que decidan continuar con los embarazos y dar a sus bebés en adopción. Es importante recordar que nadie está promoviendo el aborto. Lo que se promueve es el derecho de las mujeres a decidir, no solo sobre sus cuerpos, sino también sobre el resto de sus vidas.

Un hijo es la responsabilidad más grande que existe y es mucho más amoroso decidir no tenerlo, que criarlo sin amor, hacerlo sentir un estorbo, y un día gritarle enfurecida: “¡Yo nunca te quise tener!”, como hacen algunas madres.

Pasa en todas las clases sociales. La pobreza es una agravante terrible, pero el desamor, la violencia, el rechazo permanente de una madre (y/o un padre), le destruyen el alma a cualquiera. Por supuesto, lo deseable es la prevención. De ahí la importancia de una buena educación sexual. A los adultos se les olvida cuando fueron jóvenes y quieren reprimir a sus hijos –y sobre todo a sus hijas– como los reprimieron a ellos. De nuevo, no nos engañemos. Todos sabemos que ante el instinto, el deseo, y la necesidad de afecto, eso no funciona. Funcionan los condones.

El tema de fondo

Ahora bien, un muchacho muy atinado puso un mensaje en Twitter que resume perfectamente de qué se trata todo esto en realidad.

“Si los hombres nos embarazáramos, se podría abortar hasta en el Oxxo”.

Sí. De esto se trata la discusión. No del respeto por la vida de potenciales bebés.

¿Cuántos de los hombres que condenan el aborto y quieren encarcelar mujeres han cambiado un pañal alguna vez? ¿Cuántos se han pasado noches enteras en vela cuidando la fiebre de una niña? ¿Cuántos han tenido que dejar de estudiar o trabajar para hacerse cargo de una criatura? ¡Claro que existen los buenos padres y para ellos todo mi respeto!, pero no son ellos quienes quieren castigar a las mujeres “por andar de calientes”. Son los machines que se creen que pueden opinar sobre el cuerpo y la vida de mujeres que no conocen. Lean de nuevo:

“Si los hombres nos embarazáramos, se podría abortar hasta en el Oxxo”.

Es cierto. Esto se trata, una vez más, de negar derechos a las mujeres.

“Sí. A las mujeres irresponsables que se embarazan”, dice el machismo.

Si el hombre con el que se acostaron esas mujeres hubiera tenido puesto un condón, no tendríamos nada que discutir. No habría embarazo. Independientemente del método anticonceptivo que la chica hubiera elegido, o de que fuera una perfecta irresponsable: ¿quién está educando a los varones para hacerse responsables de no generar bebés que no quieren tener ni mantener?

Si es la mujer quien va a tener que hacerse cargo por el resto de la vida, ELLA DECIDE. Y tal vez decida que quiere tenerlo y quererlo. Lo importante es que sea SU decisión.

Por otro lado, no existe en la historia de la humanidad un solo hombre que haya tenido preclampsia o haya desarrollado diabetes por ser padre. No se modifican sus cuerpos ni les sale leche de los senos. ¿Por qué? Porque el proceso no ocurre dentro de sus cuerpos sino dentro de los cuerpos de las mujeres. Y puede ser un proceso muy feliz si la mujer en cuestión quiere ser madre y está en un buen momento para serlo.

Ahora… amamos a los bebés y no queremos hacerles daño. De acuerdo. El proceso biológico que ocurre dentro del cuerpo de una mujer después de un encuentro sexual sin protección en un día fértil, no es un bebé desde el día uno. Es un cigoto: una célula que no siente porque no tiene sistema nervioso, y dependiendo de la decisión que tome esa mujer dentro de las primeras semanas, se puede convertir o no en un bebé.

Si usted o yo no lo vamos a cuidar o mantener, no lo vamos a llevar a sus terapias, no le vamos a comprar zapatos cada que le dejen de quedar, ni vamos a pagarle la universidad, no tenemos ningún derecho a opinar. Solo tenemos la obligación de educar a nuestros hijos varones y a nuestras hijas, para la prevención de los embarazos no deseados, y la posibilidad de defender el derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo y las responsabilidades que asume, o no, por el resto de su vida.

Precisamente porque amamos a los bebés, estudiemos, informémonos. No nos dejemos llevar solo por prejuicios. Cada familia transmitirá sus valores a sus hijas e hijos y les ayudará a formarse un criterio, y en base a eso tomarán sus decisiones. Todos sabemos que, prohibido o no, cualquier mujer que necesite abortar, lo va a hacer. La que tenga dinero se va a ir a donde sea legal, y la que sea pobre va a arriesgar su vida practicándose un aborto clandestino. Si se aprueban leyes retrógradas, solo la mujer pobre va a acabar en la cárcel, quizá dejando solos a sus otros cuatro hijos.

Créanme que aunque siempre defiendo los derechos y libertades, tengo –a pesar mío– ciertas ideas conservadoras. Aún así, estoy convencida de que siempre será mejor vivir en un país libre y que sea tu educación y tus valores lo que te lleve a decidir lo que consideres mejor.

Agradezco a todo aquel que haya leído hasta el final. Investiguemos, escuchemos, dialoguemos. No se trata de ganar la discusión sino de entender que en el fondo, todos –menos los machines irredentos, misóginos y desinformados – tenemos una buena intención.

 

@tiare_scanda

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