Sin deseos de restar importancia a la denuncia en el reportaje del Times, lo verdaderamente nuevo es el tipo de las herramientas usadas.
La noticia real es que haya alguien o un sector en el gobierno mexicano que no entiende y que no aprende: cada tanto hay un escándalo por espionaje telefónico.
De hecho, las propia Carmen Aristegui destapó la adquisición de servcicios de espionaje telefónico el 8 de enero de 2014; un año antes, Terra consignó que "en México hay un sistema de espionaje cibernético que registra actividades en línea de cualquier usuario".
Las sospechas sobre espionaje telefónico se remontan a los sesentas, y tal vez antes, con el irónico dejó de que no ser espiado implicaba ser poco o nada importante, ni como parte ni como enemigo del sistema.
Lo grave es que herramientas de uso del Estado se desvíen a juegos políticos particulares o personales, que sigan sin aprender lo que es democracia, que su ineficiencia y corrupción les imponga prioridades equivocadas y les impida enfrentar a la delincuencia organizada, que es ahora el verdadero peligro para el país.