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¿Pueden ganar las elecciones del 2018 AMLO y Morena sin alianza?

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    Siguiendo las propuestas de Aureoles, y lograr la unidad nacional y evitar la polarización y confrontación, se propone una gran coalición partidaria y ciudadana que incluya a todos los partidos (también Morena). El candidato de esa formación tendrá el 100% del voto popular por lo que llegará con más fuerza y legitimidad, además de tener el respaldo total del Congreso (pues todos los diputados y senadores surgirán también de esa coalición amplia). El único problema será decidir quién será el candidato de esa gran coalición nacional.

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    La alianza con el PRD no es posible, desde que ese partido la plantea también con el PAN. Incluso en medio de la campaña de Edomex PAN y PRD se comprometieron a una alianza. Silvano Aureoles habló también de incluir al PRI en la misma. Son claros los compromisos del PRD con el PRI y con el PAN. Tendrá que elegir con alguno de ellos, ya que no tiene la fuerza de presentar una candidatura nacional con posibilidades de éxito. Lo que muestra Edomex es que el gobierno está dispuesto a intervenir en las elecciones sin ningún recato.

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    Leyendo los comentarios de todos coincido en lo esencial. López Obrador podrá ser un gran líder (lo ha demostrado levantando en poco tiempo un partido político) y tiene una serie de atributos que otros no pueden presumir, además de una tenacidad a prueba de fuego. Sin embargo, es francamente desesperante oírlo discutir con opinadores, analistas y líderes de otros partidos políticos a quienes descalifica de una manera que difícilmente vuelve atractivo siquiera escucharlo.

    Ese estilo puede ser un atributo para sus más fieles seguidores, pero para ampliar su votación necesitaría mucha más prudencia y sinceramente un poquito de tolerancia que no muestra tener con estas declaraciones y estilos de responder descalificando a quien ose preguntar lo que sea.

    Lo único que lo hace mantenerse como una opción que no se puede descartar para nada es que el espectro político que está formado de impresentables que a la hora de iniciar un debate serio no tiene ni propuestas y si una cola demasiado larga que pisar. Me impresionó especialmente el caso de Margarita Zavala que fue duramente cuestionada al decidir iniciar una gira en medio de una confrontación durísima para el PAN por no perder Coahuila. A esto se suma la escena tremenda de haber sido recibida por críticos a su actuación pusilánime ante la tragedia de la guardería ABC –cuando era primera dama-. Este tipo de reacciones es un factor que no estaba contemplado en los puntos que pueden golpearla de manera tan frontal y que, en contraste, fortalecen a López Obrador que se placea por todo el país sin demasiados aspavientos de sus detractores.

    Salvo por eso, volviendo a López Obrador, creo que es un error táctico y hasta de candidez no asumir que las bravuconadas al estilo Sheriff del Pueblo que mostró Trump le podrán gustar a un sector de los estadounidenses, pero en la cultura política mexicana pueden ser consideradas necesarias mientras no sean excesivas y en esa cuerda floja se subió él solito.

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    AMLO no busca aliados sino subordinados. Ofrece espacios, no acuerdos programáticos. Perdón y amnistía, no institucionalidad ni mucho menos rendición de cuentas. Se están sumando a él quienes buscan seguir en el poder, no quienes buscan un cambio democrático.

    La primera prueba es Ahora. Hay que ver cómo enfrenta la lucha postelectoral de este año.

    Muchos pensamos que está en juego la legalidad democrática y el respeto al voto, tanto en el Estado de México como en Coahuila. No importa a quien "beneficie" esta lucha. Es una postura de principios y de sobrevivencia.

    En 2017 hay que librar una batalla por que se respeten las reglas que convienen a todos y por obligar a una "cancha" electoral pareja. Esto es lo que se está violando en EdoMex y Coahuila. Y pone gravemente en riesgo las 31 elecciones de 2018 (30 locales y una federal).

    De entrada la cosa no pinta bien, AMLO ya descalificó al candidato de Morena por haberse sumado a las protestas con la coalición PAN-PRD y otros independientes. Eso muestra su postura.

    Sin embargo, en el Estado de México la batalla por la legalidad electoral beneficia a Morena directamente.

    El PAN y el PRD hablan de elección de Estado y habría que exigirles que presenten los alegatos jurídicos de manera seria y sólida. Muchos pensamos que hay elementos suficientes para anular la elección -como también la de Coahuila.

    Los actores opositores que fueron separados a la contienda pueden estar "unidos" o al menos colocados del mismo lado y de preferencia comunicados, en el litigio postelectoral.

    Para evitar la regresión autoritaria, y dar cauce a la participación ciudadana más allá de los partidos, es urgente convocar a una gran marcha por la legalidad electoral y el respeto al voto en el Estado de México.

    Debe ser una expresión ciudadana y muy plural. Ahí deben concurrir los 3 candidatos: Delfina Gómez, Juan Zepeda y Josefina Vázquez Mota, junto con una gran cantidad de ciudadanas (os) que se saben burlados y pisoteados en sus derechos. Se podría arrancar con expresiones regionales, pero hay que ir a Toluca al final todos juntos.

    Este momento es la prueba de fuego de los demócratas (que no abundan): defender la legalidad y los derechos ciudadanos aunque el resultado final no les favorezca.

    Y también coincido mucho con la opinión de Amy Glover.

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    Estoy de acuerdo con casi todo lo dicho en este tema: En la política, hay que sumar, no dividir, y se muestra una vez más los dos aspectos de AMLO, su inmensa astucia y capacidad política combinada con su ceguera fatal.

    PERO, y aquí no quisiera predecir, sino solamente meter una idea heterodoxa, la fuerza de AMLO es precisamente su imagen como un político incorruptible y diferente a los demás. Lo más probable es que dividir a la izquierda lo deja debilitado, ¿pero que tal si resulta ser una decisión astuta, que lo libera del lastre de los partidos tradicionales, en la percepción de muchos votantes, y lo permite establecerse como el único candidato realmente independiente?

    Donald Trump ganó dividiendo y dando golpes a todos. Emmanuel Macron también liberándose de alianzas políticas. Son dos modelos, estilos e ideologías muy diferentes, pero con un denominador común en ser candidatos que jugaron a la anti-política y ganaron, sin aliados, cuando todos pensamos (y me incluyo) que ir solo era una estrategia fallida.

    ¿A AMLO le gana el hígado o está hilando una estrategia inteligente? Solo el tiempo lo dirá.

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    AMLO cometió el error de no ir con el PRD en Edomex. Su estrategia consiste en desfondar al PRD para que se reagrupe en Morena, ya bajo su dirección incontrovertible. Pero al ver que necesitaba los votos del PRD para ganar, lo hace a partir de descalificaciones y ultimatums, no propone un acuerdo sino la rendición incondicional, lo que no funciona con partidos normales (sólo con partidos desahuciados como el PT). Ahora, tras esa lección en Edomex, repite el error. Con lo cual, mientras el PRI se encarga de dividir al máximo posible a sus adversarios, AMLO se encarga de unir al máximo a los suyos, pero en su contra.

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    Hay quienes opinan que una victoria de López Obrador es casi un fait accomplit, pero un año es una eternidad en la política, particularmente ante las nuevas reglas del juego que abren un espacio a los candidatos independientes.   En ausencia de una segunda vuelta, el próximo presidente podría ganar con una escasa mayoría de menos del 30%, por ejemplo.  Por lo mismo, el candidato que logra agregar en vez de dividir será victorioso.   

     

    Sin duda López Obrador tiene sus fieles seguidores, como también tiene sus detractores que no van a cambiar de opinión nunca.  No es un candidato novedoso, sino un viejo conocido.  Tampoco es un candidato que suma esfuerzos – como él mismo acaba de subrayar al insultar a sus ex colegas del PRD – y no será fácil añadir nuevos adeptos si no cambia su retórica.  Cuando se acerca la elección, muchos harán el mismo cálculo que hicieron en el 2006 y darán su voto al candidato más fuerte que no sea López Obrador. 

     

    Estoy de acuerdo con Juan Montes que señala que Morena no es un partido fuerte a nivel nacional.  A veces la perspectiva chilanga nos impide ver el juego político en su justa dimensión, dado que Morena ha logrado en muy poco tiempo tomar un papel protagónico en la capital y sus alrededores. 

     

    Además, hay que cuestionar si López Obrador es realmente un candidato de izquierda o si más bien es un populista que busca regresar a las viejas fórmulas del corporativismo del PRI, otro de sus ex partidos.  López Obrador invoca a Jesucristo de una manera que recuerda más a los políticos estadounidenses conservadores que a un socialdemócrata.  De hecho, será interesante ver si eventualmente el PRD – u otro partido – sea capaz de convertirse en la opción de izquierda que tanto necesita México, una izquierda pensante, tolerante y democrática, una izquierda que ve a Europa como el ejemplo a seguir y no a Venezuela. 

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    Veo improbable que Morena pueda ganar en 2018 sin ir aliado con el PRD. El partido apenas existe en el norte del país, excepto Zacatecas. No tiene un arraigo verdaderamente nacional. La Ciudad de México y su área metropolitana, donde Morena está potente, no son un reflejo de México. En otros de los estados donde el partido tiene más fuerza, como Oaxaca o Veracruz, no pasó del 26% en recientes elecciones. Es una proeza haber logrado levantar un partido competitivo en menos de tres años, pero no creo que le dé para ganar en solitario. El PRD aportaría una estructura y unos votos decisivos. Sería relativamente fácil, desde una posición de fuerza pero de buena…Veo improbable que Morena pueda ganar en 2018 sin ir aliado con el PRD. El partido apenas existe en el norte del país, excepto Zacatecas. No tiene un arraigo verdaderamente nacional. La Ciudad de México y su área metropolitana, donde Morena está potente, no son un reflejo de México. En otros de los estados donde el partido tiene más fuerza, como Oaxaca o Veracruz, no pasó del 26% en recientes elecciones. Es una proeza haber logrado levantar un partido competitivo en menos de tres años, pero no creo que le dé para ganar en solitario. El PRD aportaría una estructura y unos votos decisivos. Sería relativamente fácil, desde una posición de fuerza pero de buena fe, negociar una alianza con ellos y apuntalar una victoria holgada. Pero López Obrador es capaz de hacer posible lo imposible, y luego hacer imposible lo fácil. Tiene vocación de derrotas. Se siente más cómodo como "opositor al régimen", con un pie eternamente en el activismo social.

    El PRI va a ser muy competitivo en 2018. Es el gran beneficiado de la escisión de López Obrador en la izquierda y saben exactamente el tipo de candidato que necesitan—moderado y de maneras suaves, capaz de erigirse ante la opinión pública como la antítesis de López Obrador y de jalar el voto independiente y del centro derecha, alguien que no sea percibido del grupo de Peña Nieto y de honestidad e historial intachables. La unidad y lealtad de hierro del PRI, una bendición en los tiempos que corren, y un fuerte rechazo a López Obrador en ciertos sectores que sirve como excelente movilizador del voto, harán el resto.

    Aun así, creo que Morena tendría una posibilidad de ganar ajustadamente—sujeta a imponderables y grandes riesgos—si el PRD elige mal candidato y el PAN a uno competitivo, asumiendo que no será posible finalmente una coalición entre ambos. El voto centrista se dividiría y una parte de perredistas podría dar un voto útil decisivo a su antiguo abanderado.

    Sería un camino mucho más fácil, desde el sentido común, amarrar la victoria desde este otoño con una gran alianza de izquierda. La izquierda nunca ha gobernado en México y ante los anhelos de cambio, es la opción natural frente a los que ya han sido partidos de gobierno a nivel federal (PRI y PAN). Claramente es una oportunidad histórica. Pero lo fácil no se le da a López Obrador.

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    Esto de las alianzas no es nada fácil.

    Por un lado, está el tema de qué hago para ganar y qué tan pragmático se es o no. Pongo los ejemplos de Sinaloa con PAN y PRD, y les salió el tiro por la culata y hasta del PAN se terminó apoderando el gobernador del PRI. Por otro lado, han habido casos de "éxito" aparente; sin embargo, coincido en que cada vez el electorado es más duro en juzgar este tipo de acciones. No obstante, considero que no funciona mucho crear tensión y adelantarse a los "nos" con quienes caminaste juntos por un tiempo atrás.

    El enemigo no es menor y tiene mucho dinero.

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    Las alianzas sin fundamento ideológico (solo por ganar) serán cada vez menos toleradas por el electorado, sobre todo cuando candidatos más carismáticos (y provenientes de la "sociedad civil") comiencen a incursionar en la arena política.

    Morena puede ganar, aún si alianza, si logra crear una candidatura atractiva que sea percibida como ideológicamente más honesta que una posible alianza PAN-PRD.

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    Dudo que alguien pueda ganar sin alianzas. Aplica no solo para Morena, sino para todos.

    Mientras no exista segunda vuelta, las alianzas son para la primera vuelta.

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    El domingo,Andrés Manuel López Obrador, virtual candidato para la presidencia del partido Morena, cerró la posibilidad de formar una alianza con el PRD u otros partidos -- con la excepción del Partido del Trabajo (PT) --para ir las elecciones del 2018. Sin embargo, sí hizo un llamado a los militantes del PRD y otros partidos a unirse a Morena.

    AMLO fue particularmente duro con el PRD, de cual fue candidato presidencial en el 2006 y 2012. “Ya basta de simulaciones. Un partido conformado por dirigentes y gobiernos corruptos, que compra votos, que reparte migajas, que trafica con la pobreza de la gente, que solo es movido por el interés personal de sus dirigentes y que no lucha sinceramente por la transformación de México, no puede ser considerado un partido de izquierda”, dijo en su discurso López Obrador.

    En la apenas concluida elección del Estado de México, la candidata de Morena, Delfina Gómez, en alianza con el PT, llegó en segundo lugar, apenas casi 3 puntos detrás

    de la coalición del PRI. Juntos, Morena y el PRD obtuvieron casi el 50% de los votos.

    Todos los partidos de oposición --Morena, PAN, y PRD -- están impugnando la elección y el triunfo del priista Alfredo del Mazo, por una variedad de causas. ¿Podrá AMLO llegar a Los Pinos sin formar una alianza con el PRD, el otro principal partido de izquierda? ¿Hubo fraude en las pasadas elecciones de Edomex? ¿Tendrá éxito alguna de las impugnaciones al triunfo del PRI en el Edomex hechas por los partidos perdedores? ¿Qué lecciones arrojan las elecciones en el Edomex rumbo a las elecciones del 2018?

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