El orgullo después del pride: una política trans redistributiva 
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El ronroneo
Por Gatitos Contra la Desigualdad
Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios... Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios Sobre Desigualdad, A.C.). La iniciativa tiene por objetivo modificar las representaciones sociales que existen sobre las desigualdades y la justicia, comúnmente sustentadas en premisas erróneas, mediante comunicación de datos sencillos, verificables y de una manera divertida: Con muchas fotos de Gatitos. Miau. (Leer más)
El orgullo después del pride: una política trans redistributiva 
La información generada por el INEGI ha comenzado a disipar la niebla: el pacto social en México y las instituciones que lo sostienen les están fallando a las identidades LGBTQI+. Si enfrentamos un problema de esa naturaleza estructural, podemos (y probablemente debemos) repensar el movimiento LGBTQI+ bajo una nueva luz.
Por Luis Felipe Velázquez 
27 de julio, 2022
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¿En qué pensar cuando pensemos en las siglas LGBTQI+ después de junio? Es pleno 2022. Hay besos homosexuales hasta en las caricaturas. Pero quizá no ha cambiado mucho lo que queda después de los 30 días anuales de pinkwashing 1 corporativo y gubernamental. Para la mayoría de mexicanes, el mes del orgullo probablemente significa poco más que el matrimonio de gays y lesbianas, además de decidir si adoptas el lenguaje inclusivo o en cambio te burlas de quien lo necesita para nombrarse. 

En todo el mundo, pero particularmente en países conservadores como México y el resto de Latinoamérica, lo que la población general sabe sobre la comunidad LGBTQI+ es burdo y poco. Si crecieron en una familia tradicional como la mía (en Puebla, imagínense), seguramente lo hicieron rodeades de “chistes” y persignaciones alrededor del tema. O de plano solo silencio. De cualquier forma, el mensaje era tangible: cualquier expresión o comportamiento ajeno a las categorías rígidas de hombre y mujer heterosexual está mal y merece ser castigado. Cuando menos, a través de burlas de quien nunca ha querido preguntar lo propio al espejo. Cuando más, con violencia física. A veces mortal.

Históricamente, esta neblina de prejuicios y fobias nos ha impedido entender qué significa ser parte de la disidencia sexual y de género (en adelante, cuir. Del inglés queer). 2 Y no es solo la neblina por sí misma, sino también la falta de instrumentos para disiparla. Las personas cuir hemos sido invisibilizadas por la falta de información sobre qué significa ser y existir cuir. Considerando las continuas representaciones ridiculizantes y por tanto violentas que hemos visto en televisión, cine e internet, son desproporcionadamente escasos los esfuerzos por reconocer la dignidad de quienes nos salimos de la norma. 

Pero está cambiando poco a poco.

México acaba de convertirse en uno de los primeros países del mundo en generar cifras oficiales sobre el tamaño y las características de su comunidad LGBTQI+. El pasado día del orgullo 28 de junio, el INEGI presentó la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), un ejercicio estadístico que nos permite comenzar a disipar la niebla. Ese día, México supo por primera vez que le habitan 5 millones de personas cuir, equivalentes al 5.1% de la población.

Además, nos enteramos de que una parte significativa de ellas vive en el Valle de México, Veracruz, Jalisco, Nuevo León y Puebla. Pero también que Colima, Yucatán, Querétaro, Guerrero, Aguascalientes y Campeche tienen las mayores concentraciones respecto a su población total.

Vivir como persona cuir: desigualdad y violencia sistémica

Más allá del panorama general, la ENDISEG ofrece la primera información oficial sobre lo que antes conocíamos solo de forma anecdótica. Hoy tenemos datos oficiales confirmando que no acatar normas heterosexuales y de género se castiga con violencia sistémica. Uso esta palabra, sistémica, porque los datos muestran una diferencia clara y constante entre las experiencias de personas cuir y las del resto de la población. 

En México, las personas LGBTQI+ tienen una tasa de intento de suicidio (14.2%) tres veces mayor que la población cishetero (4.2%). ¿Qué causa que un grupo de personas específico tenga una probabilidad de intentar terminar con su vida tres veces mayor que la población general? Esta vulneración de derechos experimentada por las personas LGBTQI+ no es creada por sus identidades, sino por el entorno en el que viven. Es decir, la estructura de relaciones sociales, políticas, económicas y culturales entre las que existimos. La desigualdad no se debe a ser como somos, sino a la forma violenta en la que la sociedad y sus estructuras responden a, o ignoran, nuestra existencia. 3 

La violencia sistémica y estructural contra las personas cuir les afecta en distintas etapas y aspectos de su vida. El impacto en sus oportunidades sucede de forma directa e indirecta.  Por ejemplo:

Desigualdad entre la diversidad

La marginalización, sin embargo, no se experimenta de manera uniforme a través de la población LGBTQI+. Al hablar de una “comunidad” cuir, es crucial visibilizar las distintas experiencias y desigualdades presentes en ella. Estas tienen que ver con características intrínsecamente cuir, como la identidad de género (por ejemplo, las diferencias entre personas no binarias y mujeres trans) y la orientación sexual (por ejemplo, las diversas experiencias entre lesbianas, pansexuales o bisexuales). Pero también están determinadas por intersecciones con otros componentes de la identidad y la experiencia de las personas. Por ejemplo, su edad, su autoadscripción como personas indígenas o su estatus migratorio.

La adopción de un enfoque interseccional evidencia el traslape de procesos estructurales de marginalización sobre identidades muy específicas.

Por ejemplo, consideremos nuevamente un indicador clave: si la tasa de intento de suicidio entre las personas LGBTQI+ es tres veces mayor que la población cishetero, esta diferencia aumenta a cinco veces (21%) cuando se considera exclusivamente a la población trans. 

El panorama es aún más violento y alarmante cuando consideramos a las identidades no binarias y a las indígenas: más de una de cada cuatro personas no binarias (28%) y trans indígenas (27.1%) ha intentado suicidarse. Una porción muy similar de elles (26.2%) también ha sido sometida a “terapias de conversión”

La educación es un ejemplo claro de las diferencias al interior de la comunidad. En general, las personas LGBTQI+ tienen mayor grado de estudios que la población general, pero esto se revierte cuando consideramos exclusivamente a las personas trans. La probabilidad de caer en rezago educativo (uno de los componentes del cálculo de pobreza multidimensional  de Coneval) 4 es distinta entre personas de la disidencia sexual (lesbianas, pansexuales, bisexuales, homosexuales, etcétera) y las personas transgénero. Mientras solo el 16.6% de las primeras se encuentra en rezago educativo, esta cifra más que se duplica en personas trans indígenas (37.8%) y mujeres trans (36.6%). 

En otras palabras, existir como persona trans racializada en México significa que tienes más del doble de probabilidad de no contar con la educación obligatoria para tu edad que, por ejemplo, un hombre cis homosexual.

Desigualdad sistémica en el acceso a oportunidades y libertades

La encuesta incluye una pregunta muy interesante sobre qué tan libres se sienten las personas para decidir sobre su propia vida. Esta noción de libertad para actuar en direcciones deseadas, también llamadas capacidades, ha fundamentado algunas de las conceptualizaciones más aceptadas sobre bienestar, pobreza y marginalización social. 5 Las respuestas a esta pregunta muestran qué identidades perciben sistemáticamente menor libertad para decidir sobre su vida. 

Entre las personas cishetero, solo 3.1% considera que es poco o nada libre para decidir su propia vida. La cifra crece a 4.4% entre las personas de la disidencia sexual, pero se dispara a 8.6% para las personas transgénero, a 10.6% si además son indígenas y hasta 11.7% para las personas no binarias. 

Podemos teorizar posibles mecanismos a través de los que opera esta marginalización. De hecho, ese será un trabajo muy interesante que la encuesta ya está motivando y facilitando. Por lo pronto, debería bastar asimilar que estas desigualdades suceden de manera sistémica y tienen grandes repercusiones en las oportunidades de las personas.

La información generada por la ENDISEG ha comenzado a disipar la niebla: el pacto social en México y las instituciones que lo sostienen les están fallando a las identidades LGBTQI+

Si enfrentamos un problema de esa naturaleza estructural, podemos (y probablemente debemos) repensar el movimiento LGBTQI+ bajo una nueva luz.

Respuestas estructurales para retos estructurales 

Podemos, por ejemplo, establecer proporciones más precisas entre el tamaño e impactos del problema, por un lado, y de los esfuerzos actuales para “resolverlo”, por el otro. ¿Qué trascendencia mantienen las campañas corporativas de junio frente a la evidencia de discriminación sistémica en lugares de trabajo? ¿Qué tan transformadoras son las reformas legales de matrimonio igualitario o identidad de género si las personas cuir, las trans e indígenas siguen intentado suicidarse?

Mi intención no es cuestionar la deseabilidad de las iniciativas mencionadas, sino hacer énfasis en su insuficiencia. Campañas mediáticas, mayor representación política y reformas legales son todas acciones probablemente necesarias para visibilizar y combatir la discriminación contra las personas LGBTQI+. Pero reducir las agendas a este tipo de medidas crea el riesgo de ignorar las iniciativas que sí responden a la naturaleza estructural del problema.

Dean Spade, una referente internacional en la teoría y política trans, advierte sobre la despolitización de la agenda gay y lésbica, 6 cuyo énfasis en reformas legales ha estado alineado con narrativas de grupos tradicionalmente más conservadores, como el sector empresarial. Spade alerta de un riesgo de cooptación o desmovilización que impide cambios estructurales.

En cambio, una perspectiva desde la política trans demanda acciones que aborden las relaciones de poder entre individuos, grupos y sus instituciones, así como los flujos de recursos determinados por estas relaciones. 7 

Es decir, los cambios estructurales implican cambiar las relaciones y la distribución de recursos y poder.

La obligación del estado y sus instituciones 

Si la lectora concuerda en alguna medida con que el origen de las personas no debería ser destino, probablemente también considera que el estado y sus instituciones tienen un rol por jugar en la redistribución de oportunidades que las personas tienen en su vida.

Por tanto, la naturaleza estructural de la marginalización de las personas LGBTQI+ invita a cuestionar qué están haciendo o no las instituciones del estado para combatirla.

La protección social es el principal instrumento del estado para redistribuir oportunidades desde los que tienen hacia las que no. La podemos entender de forma amplia pero no exhaustiva como la provisión de servicios básicos (salud, cuidados y vivienda), asistencia a grupos particularmente vulnerables, protección ante riesgos y la integración a mercados laborales.

En todo el mundo, la pandemia ha generado una ventana de experimentación para la política social 8 donde es vista como una inversión que contribuye a la resiliencia de las economías. Gobiernos están usando recursos y estrategias sin precedentes para combatir las vulnerabilidades evidenciadas y acentuadas por la crisis sanitaria.

En este contexto, el movimiento LGBTQI+ está en posición de demandar políticas focalizadas para atender los procesos de marginalización que enfrentan sus miembrxs. Una agenda LGBTQI+ acorde al momento histórico enfatizaría la responsabilidad de las instituciones del Estado en garantizar su seguridad, bienestar y sus derechos básicos. 

Existe entonces una sinergia entre el movimiento LGBTQI+ y otros movimientos sociales relacionados a clase, identidad racial, etnicidad y, sobra decirlo, género. La lucha por la liberación LGBTQI+ no puede reducirse a nociones exclusivamente cuir, pues está inherentemente relacionada a los mecanismos de redistribución y justicia relevantes para otros movimientos sociales.

Una política trans redistributiva, interseccional y participativa

Los datos generados por la encuesta y las referencias internacionales existentes 9 son claras: las poblaciones trans racializadas viven en la intersección de procesos que reducen sus oportunidades con mayor frecuencia y brutalidad. Si creemos en priorizar la protección de los derechos de las personas históricamente marginalizadas, las agendas LGBTQI+ y otros movimientos sociales deben tener al frente a las personas transgénero, no binarias y  racializadas.

Académicas y hacedoras de política ya han enfatizado el potencial de perspectivas interseccionales para la focalización de políticas sociales. 10 Históricamente, México ha estado a la vanguardia en el diseño de política social. Hoy, el movimiento LGBTQI+ tiene la oportunidad para demandar que esto suceda de nuevo. Esta vez prestando atención a los distintos componentes de la identidad relacionados a altos niveles de vulnerabilidad. 

Existe ya mucho trabajo realizado por organizaciones civiles cuyo conocimiento y experiencia desde y para la comunidad deben liderar toda iniciativa. Sus esfuerzos son el inicio de una ruta que debe ser escrita de forma participativa e inclusiva. La estrategia será estructural, pero descentralizada y liderada por las experiencias específicas a cada contexto. 

Si ya salimos a marchar a las calles para crear un momento idílico en el que todes somos libres y orgulloses de vivir nuestra diversidad, también tenemos argumentos para demandarle al Estado que ese país seguro exista siempre. Para todes. Empezando desde abajo. 

* Luis Felipe Velázquez (elle) es economista por el CIDE y candidate a maestre en Estudios de Desarrollo por la London School of Economics, con experiencia en la administración pública federal y en consultoría estratégica en desarrollo internacional. @LuisFelipeVe.

 

 

1 Instrumentalización de las identidades y derechos LGBTQI+ para fines ajenos a sus intereses.

2 Queer, frecuentemente traducido como “raro”, es un insulto reivindicado por la comunidad LGBTQI+ como un término paraguas que incluye a todas las identidades que desobedecen y resisten las normas cisgénero-heterosexuales. Queer enfatiza un sentido de opresión y resistencia compartidas. El uso de cuir lleva la intencionalidad de reivindicar las identidades y experiencias latinoamericanas.

3 Esta perspectiva estructural basada en derechos está influenciada por paradigmas recientes en los estudios de género dentro del desarrollo internacional y política social. Específicamente, entiende holísticamente a las mujeres o personas LGBTQI+ como ciudadanas con roles y derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. Contrasta con enfoques centrados exclusivamente en “vulnerabilidades” o “necesidades”. Al hablar de derechos, hace explícita la responsabilidad del estado hacia su cumplimiento.

4 La carencia por rezago educativo es uno de los indicadores sociales que forman parte de la medición multidimensional de la pobreza de CONEVAL. El cálculo incluido aquí siguió su metodología.

5 Esta es una buena guía sobre el marco teórico iniciado por el economista Amartya Sen.

6 Su libro, Normal Life: Administrative Violence, Critical Trans Politics, and the Limits of Law, ofrece una reflexión robusta sobre la política LGBTQI+ y su incapacidad para contribuir a una política trans. El capítulo 5, Reforma legal y construcción de movimientos, discute a profundidad esta crítica al movimiento lésbico y gay y su agenda centrada en reformas legales.

7 Este es uno de los argumentos principales que Spade construye a través de su libro, particularmente en el capítulo 3, Repensando la transfobia y  el poder, y el capítulo 4, Administrando el género.

8 Esta página contiene distintas publicaciones relacionada al tema del Instituto de Desarrollo Exterior (ODI por sus siglas en inglés), un centro de investigación basado en Londres líder en el análisis de política social y desarrollo internacional.

9 Por ejemplo, el Grupo de Trabajo Nacional LGBTQ+, una ONG líder en Estados Unidos, generó datos sobre la discriminación que enfrentan las mujeres trans afrodescendientes en este país. Puedes consultar su reporte.

10 En esta publicación para la UNESCO, Naila Kabeer, una referencia internacional en política social y estudios de género, ofrece recomendaciones para desarrollar política pública considerando la existencia de desigualdades interseccionales.

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