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El ronroneo
Por Gatitos Contra la Desigualdad
Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios... Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios Sobre Desigualdad, A.C.). La iniciativa tiene por objetivo modificar las representaciones sociales que existen sobre las desigualdades y la justicia, comúnmente sustentadas en premisas erróneas, mediante comunicación de datos sencillos, verificables y de una manera divertida: Con muchas fotos de Gatitos. Miau. (Leer más)
“Hechos, no palabras”: las falsedades en el informe sobre política social en México
Es una falsedad que se aplique el criterio de “primero los pobres” en la política social. Si tuviéramos que resumir el resultado de la estrategia de política social del gobierno, le podríamos llamar “Los pobres (sic) no son prioridad”.
Por Máximo Ernesto Jaramillo-Molina
3 de septiembre, 2021
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Los comerciales publicitarios que anunciaban el tercer informe de gobierno del sexenio de López Obrador, cerraban con la siguiente afirmación: “Hechos, no palabras”. Si bien coincidimos en que el gobierno federal ha tenido algunos aciertos, especialmente en el área regulatoria laboral, como con el aumento del salario mínimo y la reforma laboral, la realidad es que hay mucha información falsa comunicada durante el informe 1, y que es necesario aclarar para evitar la desinformación de la ciudadanía.

Especialmente, nos interesan las falsas afirmaciones relacionadas con la política social, aquella que se supone es la columna vertebral de la estrategia de este gobierno para el combate a la pobreza, pero que -como hemos demostrado en otros análisis- ha tenido terribles resultados, especialmente para los estratos más bajos. Veamos los hechos, y no nos quedemos con las palabras.

Primera afirmación falsa: “70 % de los hogares está inscrito en un programa social” 2 3

Al respecto, es necesario mencionar que, según los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) del INEGI, sólo 30 % de los hogares reciben al menos un programa social de transferencias monetarias 4, para el año 2020. Este porcentaje es menor al de 2016, cuando 31 % recibían programas sociales. El error de la mentira es grave: se está mencionando un porcentaje muy alto (70 %), más del doble del real (30 %).

Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH (distintos años).

En redes sociales, algunos comentarios han mostrado una preocupación válida si no se conoce bien la fuente de los datos aquí analizados, y se preguntan: “¿Pero qué hay de la Estafa Maestra? ¿Hay que descontar esa corrupción de estos datos?”. La respuesta es clara y sencilla: los datos mencionados del INEGI son información que proviene de encuestas a hogares, es decir, que preguntan directamente a las personas sobre su recepción de distintas fuentes de ingreso. En ese sentido, los datos de periodos anteriores y actuales ya toman en cuenta cualquier tipo de reducción en el monto que realmente llega a los hogares, sea por corrupción u otra razón. Es decir, efectivamente, aún a pesar de la corrupción de sexenios anteriores, los programas sociales llegaban directamente a más hogares en el sexenio pasado.

Segunda afirmación falsa: “Debemos seguir aplicando el criterio de “por el bien de todos, primero los pobres”

Es una falsedad que se aplique el criterio de “primero los pobres” en la política social. Si tuviéramos que resumir el resultado de la estrategia de política social del gobierno, le podríamos llamar “Los pobres (sic) no son prioridad”. Según los datos de INEGI, que muestran lo reportado por las propias personas, 67 % de la población en pobreza extrema vivía en un hogar que recibía al menos un programa social en 2016. En cambio, para 2020, esta cifra es de sólo 43 %. Es decir, en el nuevo sexenio y durante el año de crisis más grave de los últimos tiempos, se dejó de atender a 36 %5 de la población hogares en pobreza extrema que eran beneficiarios anteriormente, y ahora no reciben nada del gobierno. Si la pobreza no aumentó más, claramente no es por los programas sociales.

Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH y CONEVAL (distintos años).

Además, en promedio, los hogares más pobres (del decil I) recibían $ 19 pesos al día por hogar durante 2018 y, en 2020, reciben sólo $ 13 pesos en promedio. Aún cuando ya el nivel del sexenio pasado era muy bajo, la disminución durante los años del gobierno de López Obrador es muy grave. Desgraciadamente, este gobierno dejó aún más atrás a los pobres, y no “primero”.

Hay al menos tres razones que explican este gravísimo retroceso de la política social para los hogares con menos ingresos: 1) el instrumento con el que se identificó a los hogares beneficiarios (el fallido y mal llamado Censo de Bienestar), 2) la priorización de programas con sesgo en estratos medios y altos por sobre lo focalizados en estratos bajos y 3) la continuidad de un presupuesto insuficiente para la política social (esto se analiza en la tercera afirmación falsa).

Sobre el instrumento de identificación de los hogares beneficiarios, las críticas son ya bien conocidas. El proyecto llamado “Censo de Bienestar” tenía como objetivo encontrar a toda la población objetivo de los programas sociales, bajo el supuesto de que los padrones de beneficiarios de sexenios anteriores tenían inconsistencias.

De la mano del lema “Del escritorio al territorio”, el proyecto se comenzó antes de que empezara el sexenio, con algunas sospechas y desinformación sobre cómo se financió y si se pagaba o no a los “servidores de la nación”, muchos de quienes habían trabajado en el operativo electoral de MORENA en 2018, y además con denuncias sobre hacer propaganda indebida a López Obrador. Más allá de estas inconsistencias que generan sospechas de sesgo electoral, el principal problema es que nunca se transparentaron los datos levantados mediante este proyecto6 (ni siquiera fueron enviados completos a la Auditoría Superior de la Federación cuando se requirieron), y aún al día de hoy se desconoce con detalle la metodología de levantamiento de los datos.

La experiencia de décadas buscando focalizar programas sociales muestra que tratar de llegar a los hogares más pobres no es sencillo en un territorio con población tan dispersa y en muchos casos aislada, como el caso de nuestro país, y simplemente decir “saldremos de nuestras oficinas e iremos a buscarles” no sólo es ignorar que era una estrategia que ya se hacía anteriormente, sino que peca en no aprovechar el conocimiento generado por años de implementación de programas sociales.

Sobre la segunda razón es necesario tener en cuenta que, por un lado, se eliminó el programa Prospera (que en definitiva era sumamente criticable7), principal programa de los sexenios anteriores focalizado a hogares en pobreza extrema, mientras que su sustituto (Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez) tiene 63 % menos presupuesto8. Además, por el otro lado, aumentó el presupuesto para programas que ahora se supone son universalistas (la pensión de adultos mayores y la beca de educación media superior), pero cuyo aumentó representó un sesgo en cobertura hacia estratos no pobres: ¿Quiénes llegan con mayor frecuencia a la educación media superior? No son los más pobres. ¿Quiénes no podían obtener una pensión “no contributiva” porque ya contaban con una pensión del IMSS o el ISSSTE? No son los más pobres.

Irónicamente, el argumento para desaparecer Prospera era que “no llegaba a los hogares más pobres”. Ahora vemos que sí llegaba a los más pobres (de hecho, sólo Prospera llegaba a 52% de los hogares más pobres, del decil I, lo cual no era suficiente); al menos con mayor frecuencia que los programas del sexenio de López Obrador (en total, sólo 40 % de los hogares reporta recibir al menos un programa social en 2020).


Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH (distintos años).

Es por todas las razones analizadas, que hoy los programas sociales tienen un menor alcance en los más pobres del país, traicionando el lema “Primero los pobres”. No sólo se traiciona este principio, se miente y difunde información que es sumamente lejana a la realidad. En abril de 2020, AMLO afirmaba que 95 de cada 100 hogares en pobreza recibían al menos un programa social. El dato reportado por las personas al INEGI es de 39 % (ver gráfica 1). ¿Cuál es el origen de una sobrestimación de casi tres veces el porcentaje de beneficiarios? ¿Corrupción que se queda con dinero que debería llegar a los hogares? ¿O el gobierno federal sabe la realidad de la información, pero elige comunicar datos falsos? En cualquier caso, es urgente que el ejecutivo tome nota de estas graves problemáticas y modifique la estrategia, especialmente en tiempos de continuidad de la pandemia por COVID-19 y la crisis económica, sobre todo si realmente hay un interés genuino por los más pobres.

Tercera afirmación falsa: “ nueva política económica ha permitido financiar los programas sociales para los más pobres y marginados”9

La política social en México no se ha beneficiado de la disminución brutal del presupuesto en otras secretarías y entidades. Es cierto, la disminución en el presupuesto para gran parte del aparato estatal ha sido muy importante. De hecho, se ha denunciado que la disminución de presupuesto en 2020 por la “austeridad republicana” había casi paralizado al gobierno federal, al dejar sin equipo de cómputo a burócratas (a lo que López Obrador respondía que los luchadores sociales no necesitaban computadoras). A pesar de eso, el monto de disminución en el presupuesto federal en gasto corriente u operativo no repercutió en un aumento del presupuesto para programas sociales federales.

De hecho, en 2014 se gastaba más en programas sociales federales que en 2019, 2020 o 2021. Si bien se presume que la austeridad republicana ha “ahorrado” $1,400,000 millones de pesos, el aumento en el gasto social mencionado sólo fue de 76,000 millones entre 2018 y 2021, siguiendo aún $89,000 millones abajo que en el año 2014.

Fuente: Elaboración propia con datos del Inventario Nacional de Programas Sociales (CONEVAL).

Además, lo anterior no toma en cuenta que en general, durante una crisis económica, la estrategia económica no neoliberal es la de aumentar el gasto público, para que el multiplicador del gasto tenga un efecto positivo sobre la actividad económica y revertir así la magnitud de la crisis. Este tipo de estrategia también hubiera beneficiado a los hogares en pobreza y en vulnerabilidad, pero se eligió no hacer más que salvaguardar las variables macroeconómicas, muy al estilo de lo que recomendaban hace cuatro décadas las instituciones internacionales que promovían lo que hoy conocemos como “neoliberalismo”. En este sentido, el gobierno de este sexenio no ha hecho más que continuar y exacerbar una política económica que no mira hacia abajo, con bajísimo interés real por los “más pobres y necesitados”.

Cuarta afirmación falsa: “Han crecido como nunca las aportaciones que realizan familiares a México […] Las remesas llegan hasta abajo, a las familias más pobres […]  $7,600 mensuales”10.

Primero, hay que afirmar categóricamente que las remesas (las transferencias que hacen hogares en el extranjero a hogares en México) no sólo no son una política social del Estado mexicano (son transferencias entre particulares), sino que además su crecimiento reflejo al menos una de las dos siguientes condiciones: 1) que en el extranjero aumentaron los ingresos mientras que en México se estancaron y/o 2) que las necesidades de ingreso en México aumentaron.

A la vista de lo analizado anteriormente, queda claro que la falta de protección social por parte del gobierno en México, y de hecho la disminución de la cobertura de programas sociales en los hogares más pobres, generó inequívocamente una mayor necesidad de ingresos en el país. A la par, el gobierno en Estados Unidos, aún durante el mandato conservador de Trump y a diferencia del de López Obrador, distribuyó cheques de transferencias monetarias directas durante la pandemia, adicionales al resto de la política social previa. En ese contexto hay que evaluar el supuesto 18 % de aumento en remesas reportado por el gobierno.

No sabemos qué está pasando realmente con las remesas que registra el Banco de México (existen sospechas de que se utilizan como forma de lavado de dinero), pero sabemos que el aumento tan celebrado no se refleja en lo que reciben los hogares y lo reportan al INEGI. Según los datos de la ENIGH nuevamente, los hogares más pobres (decil I) reciben en promedio sólo $58 pesos mensuales por remesas. El dato se encuentra completamente alejado de los $7,600 anunciados, y es lo que reporta tal cual la población. De acuerdo con esta información, entre 2018 y 2020 sólo aumentó 1 % el monto de remesas que perciben los hogares en México, es decir, 194 millones de pesos. Además, el aumento se concentró en el 50 % menos pobre del país (los cinco deciles superiores), con un cambio absoluto de $804 millones, mientras que para los cinco deciles más pobres disminuyó en $ 610 millones.

Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH (distintos años).

Quinta afirmación falsa: “Los programas de bienestar fueron la esencia de la estrategia para combatir la crisis”11

Ya se evidenció que los programas sociales llegan a pocos hogares (3 de 10) y ahora llegan en menor medida a los más pobres. Es por esto que será necesario un aumento monumental de la política social para poder paliar la crisis económica que aún continúa.

Pero por más que se habló del endeudamiento a los más pobres con el otorgamiento de millones de microcréditos, la realidad es muy grave: la negativa en aumentar los programas sociales durante la crisis tuvo como consecuencia que México está en el lugar 159 de 167 países en su combate a la crisis, de acuerdo con el aumento en el gasto social.

Sólo 0.2 % aumentó el gasto social, frente a 3 % de Colombia, 3.5 % en Argentina, 5 % en Sudáfrica, 6.4 % en Perú y 7.6 % en Brasil. ¡Es por eso que, en comparaciones internacionales, México es el país con el mayor aumento de pobreza en América Latina según información de la CEPAL!

Fuente: Elaboración propia con datos de los gobiernos de países, recolectados por el FMI.

El desinterés por los pobres

En algún momento del informe, dice López Obrador: “… a los tecnócratas neoliberales: tengan para que aprendan”. Al respecto, coincidimos plenamente en criticar a los gobiernos previos a este sexenio. Pero también necesitamos que AMLO se dé cuenta que su gobierno ha agravado el neoliberalismo (en lugar de acabarlo): dirige menos programas sociales a los más pobres, y el gasto social no ha sido suficiente durante la crisis.

De hecho, el informe sí reportó el aumento del índice de la bolsa de valores mexicana, pero omitió hablar del aumento de pobreza reportado por CONEVAL hace un mes. Esa simple decisión editorial habla mucho de un interés en el beneficio de unos cuantos, y no en el beneficio de los más pobres. Gobernar para los de arriba, como se hacía antes.

Ya es tarde, pero más vale tarde que nunca en la urgente necesidad de reconocer los errores en la distribución de política social y en la insuficiencia del gasto social en el país. Uno creería imposible que el gobierno esté abandonando a los más pobres frente a la crisis económica más grave de los últimos tiempos. Pero así está sucediendo

Pueden encontrar en este enlace algunas de las múltiples propuestas para combatir la crisis económica y social que hicimos en abril de 2020 junto con otras organizaciones, y que fueron sistemáticamente ignoradas por el gobierno federal, bajo la mentira de que 95 de cada 100 hogares en pobreza estaba protegido por los programas de bienestar. Aún es momento de retomar las medidas que propusimos.

@GatitosvsDesig

 

 

 

1 Acá pueden leer la versión estenográfica del informe transmitido ayer, con numeración de páginas y resaltado en amarillo de las citas mencionadas más adelante.

2 Aquí, cabe destacar que la frase “está inscrito en cuando menos un Programa de Bienestar” continúa con “o se beneficia de alguna manera del presupuesto nacional”. Al respecto, mencionar que toda la población en México se beneficia del presupuesto nacional, por razones obvias. Es por esto que dicha parte de la frase se omite, por subestimar una obviedad.

3 Página 30 del archivo compartido con la versión estenográfica del informe, disponible aquí.

4 Esto lo ha analizado el Instituto de Estudios sobre Desigualdad recientemente, disponible aquí. Además, se está preparando un informe más largo al respecto.

5 Equivalente a una disminución de 24 puntos porcentuales.

6 Por ejemplo, en abril del presente año, el INAI falló en contra de la Coordinación General de Programas de Desarrollo, instándolos a entregar en diez días la información del padrón del Censo de Bienestar. Al momento de redactar este artículo, sigue sin cumplir con su obligación dicha Coordinación, antes dirigida por Gabriel García Hernández y adscrita a la Presidencia de la República.

7 Pueden leer más sobre las críticas a Prospera en este artículo de Ordoñez y Silva, este otro de Boltvinik et al., y este libro completo, resultado de una de las muchísimas evaluaciones hechas por el Coneval.

8 En 2018 el presupuesto ejercido en Prospera fue de $86.6 mil mdp (a precios constantes de 2021), mientras que el presupuesto para las Becas Benito Juárez para Educación Básica fue de  $31.9 mil mdp.

9 Ver página 17 y 18 del archivo compartido con la versión estenográfica del informe, disponible aquí.

10 Ver página 12 y 13 del archivo compartido con la versión estenográfica del informe, disponible aquí.

11 Ver página 13 del archivo compartido con la versión estenográfica del informe, disponible aquí.

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