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El ronroneo
Por Gatitos Contra la Desigualdad
Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios... Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios Sobre Desigualdad, A.C.). La iniciativa tiene por objetivo modificar las representaciones sociales que existen sobre las desigualdades y la justicia, comúnmente sustentadas en premisas erróneas, mediante comunicación de datos sencillos, verificables y de una manera divertida: Con muchas fotos de Gatitos. Miau. (Leer más)
Lo personal es político. Menstruar en tiempos de pandemia
¿Cómo es posible que nuestro periodo menstrual, que vivimos cada mes y que viviremos por cuarenta años, sea invisible para la sociedad y nuestro gobierno? La pandemia por COVID-19 pasará, nosotras seguiremos menstruando. Es necesario que el gobierno tome su responsabilidad en proveer lo necesario para una #MenstruaciónDignaMéxico.
Por Gatitos Contra la Desigualdad
22 de mayo, 2020
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Mi experiencia ha estado tranquila porque no me gusta salir cuando tengo cólicos. Al estar en cuarentena, me he podido quedar sentada y me siento más cómoda, sin las prisas de tener que salir a hacer cosas cuando no necesariamente me siento bien”.

Mayra, 24 años, literata

 

Miau. Mayo es el mes es de la salud menstrual. El 28 de mayo se estipula por Naciones Unidas como el día mundial de la higiene menstrual. Se estima que somos 1,800 millones personas menstruantes alrededor del mundo. En México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), habitamos 63,356,944 mujeres que representamos el 50% de la población total del país. Las mujeres de entre 10 y 54 años representamos casi el 60% de esta población. La vida fértil de una mujer promedio es de aproximadamente cuatro décadas. Sin embargo, aún cuando la menstruación es una situación biológica inevitable para la mitad de la población, no se contemplan los productos de higiene menstrual como productos necesarios.

Los tabúes asociados a la menstruación. Nos han enseñado -desde pequeñas- a hacer como si no pasara nada, a asumir que es nuestro problema. ¿Cuántas de nosotras no tuvimos miedo de mancharnos en nuestras escuelas y/o trabajos y le dijimos a nuestra amiga en secreto “me voy a parar y te fijas si me manché”? ¿Cuántas de nosotras fuimos juzgadas por tener “mal carácter” por estar en “nuestros días”? ¿Cuántas de nosotras en los baños públicos intentamos hacer el menor ruido cuando abríamos la toalla para que nadie se diera cuenta? Así como la pandemia nos afecta a todes, la menstruación es parte de la vida de las mujeres, niñas, personas no binarias y hombres transgéro en todo el mundo. El silencio en torno al tema nos ha limitado a las personas menstruantes la capacidad de vivir en la sociedad de una manera igualitaria. Muchas veces nos vemos excluides (o autoexcluides) de actividades básicas como comer ciertos alimentos, restricción en la movilidad, reducción de la participación en la vida escolar, laboral y comunitaria, entre otras.

 

Creo que mentalmente sí es un alivio saber que no tienes que atravesar un día entero fuera de tu comodidad. Va más allá del dolor físico, te afecta en lo anímico, en el apetito, en muchos otros planos… (este periodo) tuve más dolores, pero me di mi auto día libre, me voy a mandar a la cama… por suerte tengo una jefa y mi jefa lo entiende y es consciente”.

Mariana, 24 años, abogada

 

La pobreza menstrual (period poverty en inglés) es la falta de acceso a productos sanitarios, educación sobre higiene menstrual, inodoros, instalaciones para lavarse las manos y / o gestión de residuos. En México, según datos de CONEVAL, 4 de cada 10 mujeres viven en situación de pobreza. Asimismo, según el EVALÚA CDMX y el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP), en 2018 el 36% de la población mexicana no tenía abasto diario de agua, el 33% vivía sin excusado con descarga directa de agua y casi el 10% no contaba con sanitario o no era de uso exclusivo. Según UNICEF, esto puede obstaculizar que las mujeres tengan una correcta y buena higiene menstrual que a su vez desencadena riesgos para la salud física y se ha relacionado con infecciones del tracto urinario y reproductivo.

 

“Yo uso copa, me he sentido más cómoda porque estoy en mi casa y es más fácil en cualquier momento ir al baño y saber que todo está limpio y poder hacerlo bien porque a veces en la escuela o en el trabajo no es tan cómodo usar un baño público para la copa”.

Sofía, 24 años, restauradora

 

El inadecuado acceso a los productos menstruales y a la educación en torno a la higiene menstrual han sido una barrera a la que nos enfrentamos las personas menstruantes. El acceso restringido a un baño y al agua, carecer de insumos básicos necesarios para controlar el flujo sanguíneo, como productos menstruales, ropa interior, jabón para lavar, etc., son un problema recurrente para miles o millones de personas. No hablemos ya de la privacidad que a menudo es un privilegio, ya que aún cuando hay baños disponibles, carecen de seguros, puertas que cierren de manera adecuada o iluminación. El diálogo sobre la pobreza menstrual tiene como uno de sus objetivos reducir el estigma y difundir una educación adecuada sobre la menstruación.

 

“Usé falda en mi periodo, todos los días y me di cuenta que es maravilloso porque es más cómodo y más fresco”.

Susana, 26 años, gestora intercultural

 

En la actualidad, las mujeres representan el 70 por ciento de la fuerza laboral del sector salud a nivel mundial. En México, el 79% de las personas que se dedican a la enfermería son mujeres. Es importante que ellas tengan suficientes suministros de materiales sanitarios junto con instalaciones que les permitan manejar su menstruación con seguridad y dignidad. Las pandemias no detienen los periodos menstruales de las personas que están en primera línea atendiendo la contingencia actual. En China, en la provincia de Hubei, se rechazaron las donaciones de productos menstruales porque no se consideraban “necesidades” pese a que el 50% de las médicas y el 90% de las enfermeras son mujeres. Después de una protesta en redes sociales, las autoridades revirtieron esto y ahora los materiales menstruales forman parte de los suministros médicos que el gobierno envió a los hospitales.

 

“Estos periodos me han dado un Síndrome Premestrual muy severo, me da mucho sueño, me duelen las articulaciones y obviamente así tengo que ir al hospital… el hospital no te da un tiempo, o sea, si tienes cólicos, me tomo mi pastilla y espero que me haga efecto en lo que tengo que hacer mis actividades, porque el ritmo de trabajo sigue. Es pesado trabajar así todo el día, cuando tú quieres estar en tu casa acostada”.

Mariana, 29 años, médica

 

La igualdad de género no se logrará a menos de que se aborde la salud menstrual a través de políticas públicas y financiación apropiadas. Es inconcebible que un proceso fisiológico por el que todas las mujeres atravesamos sea ignorado en la agenda pública, y que su atención se deje, una vez más, al ámbito privado. Debe ser imperativo que los estados garanticen la posibilidad de vivir una menstruación de forma higiénica, íntima, cómoda, segura y digna.

 

“Sí (el reparto gratuito de productos para la higiene menstrual) serviría para algunos sectores de la población, habría un interés en la normalización de la menstruación y en la lucha contra la invisibilización. Dejemos el estigma a un lado para hablar, por ejemplo, de que en las escuelas hubiera abastecimiento (de productos menstruales) para que así, las niñas que cruzan sus periodos no se sientan avergonzadas al respecto”.

Mariana, 24 años, abogada

 

Veamos el gasto que esto representa para las personas menstruantes. El cálculo1 para un año es de 360 toallas o tampones. Si esta mujer llega a la menopausia a los 50 años y comenzó su ciclo a los 13 años, significa que utilizará 13 mil 320 toallas femeninas o tampones durante su vida fértil, con un costo promedio de $2.00 pesos por unidad . Esto representa un costo de 26 mil 400 pesos. No es un producto accesible, es un gasto constante cada mes y en las familias puede haber más de una persona menstruante. Por citar un ejemplo, en la ciudad de México, según la ENIGH, un hogar del decil I tiene ingresos promedio aproximados de 3,610 pesos al mes. Si suponemos que tienen dos personas menstruantes en la familia, gastarán aproximadamente entre 250 y 300 pesos en toallas femeninas cada mes. Es decir, el gasto en productos de higiene menstrual representa cerca de 6% u 8% del total de ingresos de los hogares del decil I.  

Junto con la crisis sanitaria viene una crisis económica. Según estimaciones de CONEVAL, la pobreza extrema por ingresos tendría un incremento de entre 6.1 a 10.7 millones de personas para 2020. Por tal razón, es necesario asegurar la perspectiva de género en la respuesta a esta crisis y se requiere destinar recursos suficientes para responder a las necesidades de las mujeres y niñas.

ONU Mujeres y UNICEF han señalado la importancia de “garantizar la disponibilidad de productos de higiene menstrual, como toallas sanitarias y tampones, para las cuidadoras mujeres y las intervinientes de primera línea como parte del equipo de protección personal”. Sin embargo, esto debería ser garantizado para todas las personas menstruantes que lo requieran. En Argentina, la concejala Lucía Claramut, del municipio de San Isidro, presentó un proyecto para la distribución gratuita de “toallas higiénicas (descartables y reutilizables), tampones, copas menstruales y otro producto existente o por desarrollar que tenga por objeto la higiene personal de las personas menstruantes”.

Antes de la pandemia, ya se estaban realizando esfuerzos a nivel mundial para garantizar una menstruación digna. Escocia fue el primer país en dar toallas sanitarias y tampones gratis para todas las estudiantes. Kenia y Canadá (en 2011 y 2015 respectivamente) eliminaron el impuesto sobre los productos menstruales; Francia y Reino Unido lo han reducido al 5%. En Latinoamérica tenemos el caso de Colombia, que suprimió el impuesto del IVA -de valor añadido- a las toallas higiénicas y a los tampones en 2018. En Argentina y Chile se han presentado iniciativas de ley para abogar por una distribución gratuita de toallas higiénicas y tampones. El año pasado en México, desde el Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, se propuso una iniciativa de ley para el reparto gratuito de toallas femeninas, tampones y/o copas menstruales.

 

“De los cólicos más dolorosos que he tenido, el peor cólico me dio a media videollamada con mi equipo de trabajo”.

Gaby, 24 años

 

Para la redacción de este artículo tuvimos la oportunidad de escuchar los testimonios de 26 personas menstruantes de diferentes estados de la república y diversos estratos sociales sobre su periodo menstrual durante la pandemia. Todas expresaron su apoyo a que los productos de higiene menstrual sean gratuitos por parte del gobierno. Cerca del 50% reportó haber tenido un incremento en el dolor en los cólicos y/o retrasos probablemente asociado al aumento de estrés durante el confinamiento. El 60% dijo sentirse más cómodas por estar en sus casas durante el periodo menstrual y tener todo a la mano, poder trabajar desde su cama, estar en su espacio.

Llama la atención que la mayoría de los testimonios afirmaban que “no había cambiado nada” para después enlistar todos los cambios. Desde nuestra primera menstruación nos han hecho creer que es algo tan sin importancia que, hasta el hecho de sentirnos más cómodas -en nuestras casas- con nuestro periodo, no nos parece un cambio significativo. No les vamos a mentir que al escuchar estos testimonios nos indignamos y enojamos, ¿cómo es posible que nuestro periodo, que vivimos cada mes y que viviremos por cuarenta años, sea invisible para la sociedad y nuestro gobierno? La pandemia por COVID-19 pasará, nosotras seguiremos menstruando. Esto es una realidad cotidiana para las mujeres, niñas, personas no binarias, hombres transgénero, así como para aquelles que viven situaciones de vulnerabilidad, contextos humanitarios (migrantes y refugiades) y privades de su libertad.

Debemos comenzar a exigir al gobierno una estrategia multinivel que incluya financiamiento para la provisión gratuita de productos de gestión menstrual (priorizando, en caso de tener la posibilidad, los que tengan menor impacto ambiental), investigación y socialización de datos -a través de campañas de difusión-, con el objetivo de desestigmatizar la menstruación y quitar el IVA en los productos de gestión menstrual, que no es un bien de lujo, es un bien básico e indispensable para millones de personas menstruantes en nuestro país. #MenstruaciónDignaMéxico.

Comparte en nuestras redes sociales tu experiencia sobre menstruación en tiempos de COVID-19 con el hashtag #MenstruaciónDignaMéxico y muestra tu apoyo para que el gobierno se haga cargo y distribuya de manera gratuita los insumos necesarios para vivir una menstruación digna.2

@GatitosVsDesig

 

1 Este cálculo se obtuvo de un punto de acuerdo presentado por la Senadora Angélica de la Peña Gómez, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática. En él se exhorta al Servicio de Administración Tributaria a desgravar las toallas sanitarias y tampones, así como al Sistema Nacional de Salud a realizar campañas informativas sobre la higiene menstrual, como parte del derecho a la salud de las mujeres.

2 Nota: Agradecimiento especial a Andrea Ortiz quien nos ayudó a recolectar testimonios y a las otras 25 personas menstruantes que rompieron el tabú del silencio y nos contaron su experiencia menstrual.

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