Protestar por el derecho a la vivienda en Ciudad de México
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El ronroneo
Por Gatitos Contra la Desigualdad
Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios... Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios Sobre Desigualdad, A.C.). La iniciativa tiene por objetivo modificar las representaciones sociales que existen sobre las desigualdades y la justicia, comúnmente sustentadas en premisas erróneas, mediante comunicación de datos sencillos, verificables y de una manera divertida: Con muchas fotos de Gatitos. Miau. (Leer más)
Protestar por el derecho a la vivienda en Ciudad de México
El gobierno de la ciudad no regula los precios de las viviendas y permite que los cárteles inmobiliarios y los grandes capitales decidan el precio mediante estrategias de acaparamiento y especulación, utilizando incluso estrategias como dejar vacías viviendas por meses para evitar que bajen los precios, algo claramente documentado durante la crisis económica.
Por Máximo Ernesto Jaramillo-Molina
16 de noviembre, 2022
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El cumplimiento del Derecho a la Vivienda en Ciudad de México está en crisis. Si ya era cara, ahora es impagable la vivienda en CDMX. Las narrativas individualistas y meritocráticas actuales culpan de esto a los jóvenes y a las personas más vulnerables, argumentando que “no pueden acceder a una vivienda adecuada porque no quieren”, “porque no ahorran” o “porque gastan mucho”, estigmatizando y culpabilizándolos de un proceso estructural que les transgrede sus derechos humanos.

La gota que derramó el vaso fue el alegre anuncio de la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, sobre la alianza con la plataforma de rentas de corto plazo, Airbnb, para atraer más trabajadores remotos extranjeros a CDMX, y que la ciudad se beneficiara supuestamente de su derrama económica. Esto molestó a miles de jóvenes y personas que trabajan y/o estudian en la ciudad, y que simplemente no logran pagar lo suficiente para vivir de una forma adecuada en ella. La crisis ya estaba ahí, pero enoja el desinterés del gobierno en resolverla y sus políticas que benefician al capital inmobiliario y no a quienes más lo necesitan.

La lucha por la vivienda adecuada puede que sea la lucha más importante de nuestra generación. Es por eso, que desde Gatitos Contra la Desigualdad (junto con otras organizaciones que se están sumando), hemos convocado y organizado una protesta para exigir el cumplimiento del derecho a la vivienda, para el próximo Jueves 17 de Noviembre a las 17 horas, afuera de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la CDMX (SEDUVI). Pero ¿por qué protestamos?

En primer lugar, porque hay una crisis en el acceso a la vivienda en la ciudad, debido al exagerado aumento de precios. Hace unas semanas, al anunciar la alianza con Airbnb, Sheinbaum mencionó  que “esperaban que no se disparen las rentas”. Tal vez ella no pague alquiler y por eso no se haya dado cuenta, pero las rentas tienen años “disparadas”. Los precios han subido 235% en toda la ciudad (no sólo la Condesa y Polanco, este promedio incluye también a las áreas más vulnerables de la Zona Metropolitana) desde 2005 (64% por encima de la inflación), mientras que los salarios han bajado casi a la mitad.

Fuente: Elaboración propia con datos de ENOE y SHF.

El 50% de las viviendas en la Zona Metropolitana del Valle de México cuestan más de 3.2 millones de pesos (según la Sociedad Hipotecaria Federal). Sólo el 4.7% de su ciudadanía podría pagar una hipoteca para esas viviendas. Algo no cuadra. ¿Dónde está la demanda detrás de esa mitad de viviendas en la ciudad? De hecho, hoy la población de CDMX no puede rentar o comprar una vivienda adecuada, y esto empeoró con la pandemia y la crisis, especialmente para las personas jóvenes, mujeres y en situación de pobreza que no pueden independizarse o viven en hacinamiento. En 2018, el 10% más pobre de CDMX usaba 42% de sus ingresos en el alquiler, en 2020 eso subió a 51%. 

En segundo lugar, porque el mercado “libre y competitivo” de la vivienda es una ilusión. La realidad es la financiarización, el acaparamiento e incluso la corrupción e ilegalidad. Para unos cuantos grandes capitales y las mafias inmobiliarias, el negocio inmobiliario es más lucrativo que nunca antes en la historia. La financiarización de la vivienda (usarlas como medio de inversión) es cada vez más común. Los inversores esperan que “siempre aumente el precio”, independientemente de la “oferta y demanda”, al grado en que algunas empresas ofrecen rendimientos de hasta 20% anuales.

En el caso de la “alianza con Airbnb”, esta genera incentivos para convertir viviendas de alquiler dirigidas a la ciudadanía, en alquiler de corto plazo (Airbnb), lo cual “desplaza personas locales, construyen inhabitables viviendas de menos de 30m2 e inflan más la burbuja inmobiliaria”. Según los datos de Inside Airbnb, uno de cada cuatro hosts tiene más de 10 anuncios activos. Incluso la persona que más anuncios activos tiene en Airbnb llega a 207, lo cual podría ser equivalente a una masa de 630 millones de pesos en inversiones inmobiliarias.

En ese mismo sentido, es importante mencionar que a nivel nacional el 99% de los ingresos por vivienda en alquiler se queda en el 10% más rico, y el 62% se queda tan sólo en el 1% más rico. Estas ganancias históricas las logran a partir de la impostergable necesidad del resto de población por una vivienda adecuada y asequible.

En tercer lugar porque, en el mejor de los casos, los gobiernos no hacen nada para garantizar el derecho a la vivienda. En el peor, fomentan activamente la crisis de vivienda con distintas políticas: un ejemplo claro son las políticas del gobierno de Ciudad de México (como la alianza con Airbnb y la falta de regulación del mercado) que agravan la crisis de vivienda.

Un ejemplo de perjudicar activamente a los más vulnerables es cómo en 2020 la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, prometió que habría un programa de apoyo para el alquiler de las personas más afectadas por la crisis económica y que estaban teniendo problemas para pagarlo. Desgraciadamente, ese apoyo nunca llegó.

Y es que el gobierno de la ciudad no lleva un control activo sobre los alquileres en CDMX. Los trata como una mera relación mercantil (legislada en el Código Civil) y no como un derecho humano. Incluso, el gobierno no regula los precios de las viviendas, y permite que los cárteles inmobiliarios y los grandes capitales decidan el precio mediante estrategias de acaparamiento y especulación, utilizando incluso estrategias como dejar vacías viviendas por meses para evitar que bajen los precios, algo claramente documentado durante la crisis económica. El mercado libre y competitivo es una ilusión.

De hecho, en 2019 el Congreso de la Ciudad de México modificó el Artículo 60 de la Ley de Derechos Humanos, el cual regulaba cómo pueden darse los desalojos en la ciudad, eliminando de su redacción ciertas garantías al derecho a la vivienda, en un claro e ilegal retroceso de derechos humanos. Esto es muy grave, pues las mafias inmobiliarias suelen apropiarse de edificios, para luego desalojar forzosamente a las personas que ahí viven, y construir ahí un nuevo edificio departamental. ¿Cómo realizan estos desalojos forzosos? Con procesos judiciales corrompidos e intimidación. Muchas veces los desalojos forzosos se realizan con violencia, sin intervención, registro o regulación de autoridad alguna, ni vigilancia de derechos humanos. Regresar a la legislación que garantizaba derechos es aún más urgente ahora que múltiples caseros están sacando a sus inquilinos para convertir viviendas en Airbnb.

Es por todo lo anterior y otras razones más, que, como ya mencionaba, convocamos a protestar el próximo jueves 17 de noviembre a las 17 horas afuera de la  Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la CDMX (SEDUVI), donde diferentes colectivos y organizaciones hablarán de la gravedad de la crisis de vivienda y la importancia de que los gobiernos tomen cartas en el asunto. También entregaremos un pliego petitorio con las exigencias puntuales, que podrán ser explicadas en futuras entradas en este blog.

@GatitosvsDesig

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