¿Qué tanto bienestar generan los Programas de Bienestar? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El ronroneo
Por Gatitos Contra la Desigualdad
Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios... Gatitos Contra la Desigualdad es uno de los diversos proyectos del INDESIG (Instituto de Estudios Sobre Desigualdad, A.C.). La iniciativa tiene por objetivo modificar las representaciones sociales que existen sobre las desigualdades y la justicia, comúnmente sustentadas en premisas erróneas, mediante comunicación de datos sencillos, verificables y de una manera divertida: Con muchas fotos de Gatitos. Miau. (Leer más)
¿Qué tanto bienestar generan los Programas de Bienestar?
Se ha asegurado que “se gasta más que nunca antes en programas sociales”, aunque en realidad es menor al del periodo 2009-2016. También que “las personas en situación de pobreza” están plenamente protegidas ante la crisis gracias a los Programas de Bienestar, aunque apenas se les puede garantizar el 12% de sus ingresos. Vamos a desmontar los mitos sobre la política social de la 4T.
Por Gatitos Contra la Desigualdad
15 de mayo, 2020
Comparte

Miau. El gasto social en México ha sido débil e insuficiente históricamente, y es una de las razones por las cuales se castigó tan severamente durante las elecciones pasadas a los partidos políticos que han gobernado anteriormente el país. La inercia del pasado es fuerte y es complicado dar un giro radical al rol social del gobierno en el país.

Aún así, muchas personas aseguran que ese cambio paradigmático ya sucedió, y la política social en México durante 2020 es drásticamente diferente a la de 2018. Es más, aseguran que, por dicha razón, la crisis económica no afectará a los hogares en mayor pobreza. “Ya están protegidos”, dicen. El mismo López Obrador mencionó en su conferencia del 14 de mayo que “el pronóstico (de aumento de la pobreza debido a la crisis) del Coneval lo hace a partir de los supuestos de antes o pensando en los planes que se aplicaban antes, ahora es distinto”. Aquí probamos que se equivoca: No es distinto.

Ese mito es el que pretendemos desmontar el día de hoy: La política social en México prácticamente no dista a los sexenios anteriores y es insuficiente para proteger a los hogares de menos ingresos, ni en tiempos de prosperidad económica ni en tiempos de crisis. No, no es distinto.

El gasto social en México ha sido y sigue siendo insuficiente

Comparado con otros países, el gasto social en México es bajo en extremo. Alcanza apenas entre 8 y 9% del PIB, dependiendo la institución que lo mide. Mientras que países del norte global como los nórdicos o Francia y Bélgica superan 25% de gasto social, y el promedio de la OCDE es 20%, en México sólo llega a 7.5%. Si bien ha aumentado en los últimos 20 años, este aumento a penas ha sido de 2.5% del PIB, menos de 0.14% por año.

Fuente: Elaborado con nuestras garritas y datos de OCDE.

Pero el gasto social del país no sólo es bajo respecto de estos países de altos ingresos, también lo es respecto de otros países de la región Latinoamericana. Algunos países como Brasil, Uruguay y Chile superan 15% del PIB de gasto social. Es más, países de ingresos más bajos, como Colombia, Bolivia, Nicaragua, Ecuador o El Salvador superan el gasto social de México. Es decir, el bajo gasto público que el país dedica al ámbito social es bajo aún respecto del nivel de desarrollo del país. Esta es una carencia histórica en el país. Ese diagnóstico parece ser claro para la mayoría en el país.

Fuente: Elaborado con nuestras garritas y datos de CEPAL.

Así pues, la evolución del gasto social en México no ha sido homogéneo según sus componentes o funciones. En 2015 fue el año en que el gasto social alcanzó su punto máximo. Según la CEPAL, es a partir de este año que ha disminuido tanto el gasto en educación (de 3.7 a 3.1% del PIB) como el de vivienda (de 1.8 a 1%). Además, el gasto en protección social se ha mantenido relativamente, al nivel de 3.4% del PIB. Así pues, a pesar del bajo nivel del gasto social en México, durante los primeros 15 años del siglo XXI logró aumentar en 80%.

Fuente: Elaborado con nuestras garritas y datos de CEPAL.

Desgraciadamente, todos los datos anteriores consolidados por instituciones internacionales llegan hasta el año 2018, antes del cambio de gobierno. Para mostrar los cambios en el nuevo sexenio de la 4T, hemos recurrido al inventario de programas sociales federales publicado por CONEVAL.

Aunque existe el mito ampliamente difundido de que “el gasto en programas sociales es el más alto de la historia desde que empezó el nuevo sexenio”, la realidad es que llegó a 1,032.1 miles de millones de pesos en 2019, y 1,031.6 en 2020i. Así pues, el gasto en programas sociales alcanzó 4.3% del PIB, y con dicho monto, superó al del año 2017 y 2018, pero sigue por debajo del alcanzado entre 2009 y 2016. De hecho en 2014 alcanzó 5.3% del PIB: 242 mil millones de pesos (24%) más que el monto presupuestado para el año 2020.

Fuente: Elaborado con nuestras garritas y datos de CONEVAL.

En conclusión, por más que diariamente se asegura que hoy se gasta más nunca en programas sociales, no hay nada más lejano de la realidad. Además, siendo así el gasto social en el año 2020, sigue estando por los suelos respecto del efectuado en todos los países de la OCDE y de gran parte de los países en Latinoamérica. El cambio radical en política social aún no llega.

Los montos transferidos como protección social siguen siendo insuficientes

En diversas conferencias, funcionarios del gobierno federal han mencionado que se cubre al 95% de los hogares en situación de pobreza. Según el análisis que hicimos la semana pasada, no hay manera en que se pueda realizar tal afirmación, pues el instrumento con el que se ha entrevistado a la población (el “Censo” de bienestar) no cuenta con la información suficiente para determinar la situación de pobreza de los beneficiarios.

Pero más allá de eso, la focalización de los principales programas de bienestar deja fuera a gran parte de los hogares. Realizamos un cálculo en que buscamos cuántos hogares entrarían en las condicionalidades para ser beneficiariosii de algún programa de bienestar, excluyendo a aquellos programas de workfare, es decir, que exigen trabajo a cambio de la transferencia.

Suponiendo por un momento que los programas sociales cubren a toda la población objetivo (más adelante vemos que esto dista de la realidad), nuestros resultados muestran que, en promedio, sólo 1 de cada 2 hogares entran en los requerimientos de los programas sociales. Si el análisis lo separamos por deciles de ingreso, vemos que en el decil I (el 10% de los hogares con menos ingresos) a penas 60% de los hogares caben dentro de los requisitos de estos programas. En resumen, no todos los hogares están contemplados dentro de estos programas sociales de transferencias monetarias, ni siquiera en el caso de los hogares en situación de pobreza. En un análisis similar, Oxfam México encuentra que la población de 20 y 60 años de edad se encuentra ampliamente excluida de esta protección social mínima.

 Fuente: Elaborado con nuestras garritas y ENIGH (2018).

No solo los programas sociales no cubren a todos los hogares. Los hogares cubiertos no reciben suficiente protección. Aún suponiendo que todos los hogares de la población objetivo del análisis anterior fueran receptores de estos programas sociales, el ingreso promedio por estos programas sería de 3% del total de ingresos de los hogares a nivel nacional. Si vemos este dato por deciles de ingreso, encontramos que para el decil I, los ingresos promedio por programas sociales son de $842 pesos mensuales, equivalentes a 12% del total de ingresos del hogar. En conclusión: no es posible afirmar que las personas en mayor situación de pobreza se encuentren protegidas por los programas de bienestar de la 4T, ya que apenas garantizan 1 de cada 10 pesos que reciben.

Cuadro 1: Estimación de ingresos a partir de programas sociales (suponiendo 100% de cobertura de población objetivo), deciles de población en general.

 Fuente: Elaborado con nuestras garritas y ENIGH (2018) y lineamientos o programas de operación.

 

Los cálculos anteriores sobreestiman fuertemente el poder de los programas sociales de la 4T. Esto porque suponen que se cubre al 100% de la población objetivo. La realidad es que, al menos según los datos públicos en el padrón único de beneficiarios, se está cubriendo solo a 4 de cada 10 personas de la población objetivo. Algo peor: al menos en lo que respecta a estos programas sociales, el número de beneficiarios sigue siendo el mismo ahora que el de antes del cambio de sexenio: tampoco habría un mayor número de beneficiarios.

Cuadro 2: Beneficiarios de programas sociales de transferencias monetarias seleccionadas

Nota: 1) Se muestran solo programas sociales que no obligan al beneficiario a trabajar y que no son de fomento productivo.

2) Los datos sobre becas vienen del Programa PROSPERA.

Fuente: Elaborado con nuestras garritas y datos de padrones de SEDESOL/Bienestar

En este pequeño artículo hemos aportado evidencia para afirmar que: 1) es insuficiente el gasto social en el país, 2) es mentira que hoy se gaste más que nunca en programas sociales, 3) por diseño, es imposible que los programas prioritarios de transferencias monetarias que no obligan al trabajo alcancen al 95% de los hogares en situación de pobreza, 4) aún quienes sí son receptores de los programas sociales no reciben montos suficientes para garantizar un piso mínimo de protección social y 5) por falta de recursos, los programas sociales en 2020 solo cubren al 42% de la población objetivo.

En conclusión, es imposible afirmar que los programas sociales de la 4T sean un cambio paradigmático respecto de lo que sucedía antes. No generan tanto bienestar como prometen. Claramente, esto es una inercia histórica, pero es necesario identificar cuánto camino falta por recorrer, para proponerse a hacerlo. Además, ante la inminente posibilidad de que al menos 10 millones de personas caigan en situación de pobreza debido a la crisis económica (según estimación conservadora de CONEVAL), es necesario que el gobierno admita que los programas de bienestar no garantizan el piso mínimo que la población necesita ante el desempleo o la disminución de ingresos generados por la emergencia sanitaria, y ponga en marcha programas sociales emergentes que puedan evitar o reducir el tamaño del desastre social en el país.

Las propuestas de ingreso vital, seguro de desempleo y detención a los desalojos y cortes de servicios públicos son hoy más necesarias que nunca. Lo mínimo que podría hacer el gobierno es ejercer 242 mil millones de pesos extras (1% del PIB) para alcanzar el nivel de gasto en programas sociales que se hacía en 2015. Porque no, el gasto en programas sociales en 2020 está lejos de ser el más alto de la historia.

@GatitosvsDesig

 

i A pesos constantes de 2018.

ii Es decir, buscamos 1) cuántos hogares tienen estudiantes en escuela pública media superior para el caso de Becas BJ para educación básica, 2) hogares tienen adultos mayores para el caso de la pensión, 3) hogares con personas con discapacidad para el caso de la pensión y 4) para el caso de la beca de educación básica Benito Juárez, dirigida a población en situación de pobreza, simplemente tomamos a los beneficiarios del programa Prospera. Todo esto con base en la ENIGH 2018.

iiEste dato se obtiene a partir de multiplicar el monto de transferencia del programa social por el porcentaje de población objetivo.

iv Basado en el ajuste a cuentas nacionales del ingreso realizado por EVALÚA CDMX, traído a precios de 2020.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.