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El Vaso Medio Vacío
Por Gerardo Esquivel
Economista. Profesor-Investigador de El Colegio de México. Síguelo en Twitter: @esquivelgerardo... Economista. Profesor-Investigador de El Colegio de México. Síguelo en Twitter: @esquivelgerardo (Leer más)
Es necesario reducir la tasa de interés
Por Gerardo Esquivel
12 de agosto, 2011
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Ante la crítica situación económica mundial por la que estamos atravesando, el Gobierno Mexicano ha respondido como suele hacerlo: lentamente, con sus infaltables dosis de optimismo y con el gastado discurso de que la economía se encuentra blindada (whatever that means).

El gobierno no nos ha dicho, sin embargo, cómo piensa enfrentar la inminente desaceleración de la economía norteamericana, la cual tendrá evidentes efectos negativos sobre la actividad económica nacional. En ese sentido, no sorprende que uno de las primeras acciones que se han observado en los mercados ante la creciente incertidumbre mundial es una disminución en las expectativas de crecimiento de la economía mexicana para 2011 y para 2012 (véanse, por ejemplo, aquí y acá).

¿Qué va a hacer el gobierno mexicano para enfrentar lo que parece ser una inminente recesión (o, al menos, una desaceleración) en Estados Unidos? ¿Cómo piensa enfrentar lo que se anticipa será un prolongado periodo de ajuste de la economía norteamericana?

Es evidente que la respuesta tiene que darse en diferentes niveles. Por un lado, es cierto que eventualmente se requerirán modificaciones estructurales que permitan, en el mediano y largo plazo, depender menos de la economía norteamericana y reducir nuestra vulnerabilidad frente a los choques externos. De ahí que rápidamente se hayan empezado a escuchar las voces que tradicionalmente claman por la aprobación de las reformas estructurales, sin que ninguno de ellos nos haya explicado todavía cómo es que una reforma laboral o energética vayan a traducirse en un mayor crecimiento económico.

Sin embargo, más allá de esta discusión (que eventualmente tendrá que darse), en este momento lo más importante es enfrentar los dos riesgos principales que amenazan a la economía mexicana: 1) una probable recesión en Estados Unidos y 2) una potencial volatilidad en el mercado cambiario, derivado de la gran vulnerabilidad de nuestra moneda que le confieren las enormes entradas de capital financiero de los últimos meses (véase gráfica).

Para enfrentar estos riesgos, es necesario tomar medidas inmediatas que nos ayuden a enfrentar la difícil coyuntura económica internacional. Por ello, y tomando en consideración los siguientes aspectos: primero, el reciente anuncio de la Reserva Federal en el sentido de que mantendrá las tasas de interés cercanas a cero por un periodo bastante prolongado; segundo, que la tasa de inflación en México se mantiene baja y muy cerca del objetivo del Banco de México (3%); tercero, que la inflación subyacente tenderá a ser particularmente baja en la segunda mitad de este año, lo que garantiza el cabal cumplimiento de la meta inflacionaria para este año; y cuarto, que la tasa de interés en México aun está varios puntos porcentuales por encima de la tasa de interés en Estados Unidos; considero que la mejor respuesta de política que pudiera tener el gobierno mexicano en este momento sería disminuir la tasa de interés en la próxima reunión de la Junta de Gobierno que tendrá lugar a fines de este mes o incluso antes.

Esta medida no sólo tendría un claro sentido contracíclico, sino que además tendría un segundo efecto deseable: podría inducir una cierta salida de capitales, lo que no sólo disminuiría la presión latente de los flujos acumulados de capital en el país, sino que además podría inducir una depreciación relativamente controlada del tipo de cambio. Esto, por supuesto, serviría como un estímulo económico adicional al mejorar la competitividad de los productos mexicanos en el extranjero. Esta medida sería auténticamente contracíclica y podría ayudar a absorber, al menos de manera temporal, los efectos más negativos de una potencial desaceleración norteamericana.

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