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El Vaso Medio Vacío
Por Gerardo Esquivel
Economista. Profesor-Investigador de El Colegio de México. Síguelo en Twitter: @esquivelgerardo... Economista. Profesor-Investigador de El Colegio de México. Síguelo en Twitter: @esquivelgerardo (Leer más)
La Universidad Pedagógica Nacional: Casi el Paraíso
Por Gerardo Esquivel
22 de diciembre, 2010
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El fraude académico cometido por la Dra. Alma Dzib, Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), rebasa mi imaginación. La historia es la siguiente: un grupo de Profesores de la UPN organizó un Simposio y anunciaron la participación de un famoso profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, quien se encargará de impartir una conferencia magistral. El día de la supuesta conferencia (28 de octubre del presente año), la Profesora que iba a presentar al Dr. Gardner (la Dra. Dzib) anuncia que, lamentablemente, el vuelo del Profr. Gardner ha sido cancelado y que el Profesor no llegaría a la Conferencia. Afortunadamente, señaló la presentadora, el Profr. Gardner había enviado su ponencia el día anterior en anticipación de que pudiera ocurrir una situación como la que supuestamente ocurrió y, más afortunadamente aún, la conferencia la había enviado en español porque el Profresor Gardner -siempre según la Dra. Dzib-, tenía mucho interés en México y quería que mucha gente escuchara y conociera su obra.

A lo largo de toda la presentación (cuyo video estaba en red y fue removido por la propia UPN), la Dra. Dzib hizo una serie de comentarios un tanto fuera de lugar que, de entrada, parecían sumamente sospechosos. Entre otras cosas, por ejemplo, era un poco rara su explicación de la ausencia del Dr. Gardner y la existencia de una ponencia y una presentación en un idioma que el invitado no dominaba; sus continuas referencias a la organización MENSA, como si se tratara de una asociación de carácter científico; sus absurdas referencias a Harvard y a la película “La Sociedad de los Poetas Muertos” y, lo más sorprendente de todo, las alabanzas que según ella le dirigía el Profr. Gardner a su propia obra de investigación. Ya todo esto parecía suficientemente extraño y, sin embargo, aún no era todo. Los organizadores del Simposio en la UPN rápidamente (en menos de mes y medio) prepararon y publicaron un libro con los materiales presentados en la conferencia y, comedidamente, alguien tuvo a bien enviarle un ejemplar al Profr. Gardner agradeciéndole por “su participación” y lamentando que no hubiera podido estar en el evento. Esto último, afortunadamente, fue la gota que derramó el vaso de la paciencia del Profr. Gardner y fue lo que puso en evidencia todo el fraude académico que estaba ocurriendo.

La bomba estalló el pasado 16 de Diciembre con un artículo de Héctor Aguilar Camín, Director de la revista Nexos, publicado en el periódico Milenio y con la difusión ese mismo día de una carta enviada a dicha revista por el propio Howard Gardner en la que el Profesor de Harvard explicaba su desconocimiento de todo el evento y de su supuesta participación en el Simposio. Asimismo, la nota también se difundió mediante una entrevista con Aguilar Camín en el noticiero de Carlos Puig en W Radio el mismo día 16 y se propagó muy rápidamente a través de las redes sociales. Al día siguiente, la institución respondió en 3 frentes distintos: por un lado, mediante un comunicado dirigido a Aguilar Camín en donde anunciaba su intención de iniciar una averiguación; por otro, a través de una carta de disculpa dirigida al Profr. Gardner y, tercero, mediante una entrevista con Carlos Puig para tratar de explicar la situación así como los pasos a seguir (aquí el audio y acá la transcripción de la entrevista).

Además de eso, este Lunes 20 de Diciembre la Dra. Dzib publicó en el blog de la revista Nexos su réplica y aportó lo que según ella eran los elementos que demostraban que la versión de Aguilar Camín y Gardner no era la correcta. Lo peor del caso, sin embargo, es que los elementos aportados por la Dra. Dzib eran, si acaso, auto-incriminatorios. Los correos que según ella le habían enviado para confirmar la invitación del Profr. Gardner estaban escritos en un pésimo inglés, con una secuencia ilógica, llenos de errores ortográficos y gramaticales y, sobre todo, absolutamente inverosímiles (escritos, por ejemplo, desde una cuenta claramente apócrifa “[email protected]”).

El problema para ella, además, es que poco a poco se han ido conociendo más detalles no sólo de este caso, sino también de toda su trayectoria académica. Ahora se sabe, por ejemplo, que el supuesto vuelo cancelado no lo fue y que llegó a México tan sólo 25 minutos tarde; que ninguno de los premios de los que alardea la Dra. Dzib existen o, en su caso, no los otorgan las instituciones que ella dice (tal es el caso, por ejemplo, del Premio Carl Sagan de Divulgación Científica que, según la Dra. Dzib lo otorga Cornell University) y, finalmente, que ella nunca ha pertenecido al Comité de Bioética de la UNESCO. Tampoco hay referencias en ninguna parte de las conferencias que según ella ha impartido en múltiples países ni de sus colaboraciones con muchas otras instituciones como Discovery On Line o la Sociedad Británica de Neurociencia.

Ahora bien, que una persona quiera mentir y beneficiarse de ello es muy común. Estoy seguro de que la Dra. Dzib no será ni la primera ni la última persona en intentar hacerlo. Sin embargo, ese es quizá el menor de los problemas. El verdadero problema es el de la institución y de sus autoridades académicas, las cuales fueron incapaces de detectar a tiempo una situación de esta naturaleza. Toda la evidencia indica que se trata de una trayectoria académica construida con base en mentiras y ficciones. La pregunta es, ¿por qué nadie en esa institución evalúo alguna vez la trayectoria académica de la Dra. Dzib? O, si lo hicieron, ¿por qué nadie fue capaz de percatarse de la falsedad de toda la historia? ¿Por qué, incluso una vez destapada la cloaca de este engaño, la Rectora de la institución se refiere a la Dra. Dzib como “persona distinguida” y que tiene “una carrera promisoria” sin detenerse a pensar en todo el daño que la investigadora ya le ha hecho a la institución, a sus colegas y a sus alumnos? ¿Por qué la Rectora se refiere en la entrevista al hecho de que la Profesora Dzib en este momento goza de una beca (“fellowship“, no “selochef” como aparece en la transcripción original) en Harvard, sin detenerse siquiera a pensar que eso también podría ser parte de la mentira (como seguramente lo es)? ¿Por qué las autoridades de la UPN nunca se preguntaron cómo era posible que la Dra. Dzib, tan reconocida a nivel mundial, no tuviera un sólo artículo publicado en alguna revista de cierto prestigio y no formara parte del Sistema Nacional de Investigadores (lo cual, por cierto, habla bien de este mecanismo de evaluación entre pares)? En fin, ¿cómo es posible que la Dra. Dzib haya llegado a ser la Coordinadora de la Licenciatura en Psicología Educativa en la institución sin haber acreditado plenamente su trayectoria académica?

En esta lamentable historia, la UPN fue el equivalente a la sociedad mexicana de los 50s tan atinadamente retratada en la novela de Luis Spota “Casi el Paraíso”: ingenua, fácilmente impresionable, maravillada por los títulos (académicos, en un caso, de nobleza en el otro) pero, por lo mismo, corresponsable. Así, Alma Dzib, tal y como lo hiciera el presunto Príncipe Ugo Conti en la novela, pudo construir un mito y vivir de él. Pero para que eso ocurriera era necesaria la existencia y hasta cierto punto, la complicidad del otro. En ese sentido, la UPN no sólo fue la víctima del engaño de la Dra. Dzib sino que también fue quién permitió y, de alguna manera, solapó esta circunstancia. Así pues, aunque a la Dra. Dzib quizá terminen despidiéndola de la UPN, las preguntas relevantes no son sobre su futuro sino sobre el de la institución: ¿qué hará la UPN para recuperarse de este desprestigio? ¿Cómo modificará su estructura institucional para evitar que algo como esto pueda volver a suceder o para detectar otros posibles casos de fraude en su planta de profesores? ¿Alguién más asumirá su responsabilidad dentro de la institución por estos sucesos o todos los involucrados simplemente se lavarán las manos? Espero, por el bien de la UPN y de la Academia Mexicana, que alguien haga algo al respecto. De otra forma, las instituciones mexicanas seguirán siendo víctimas de los Ugo Conti de la academia.

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