Afirmación de “2,433 bebés muertos” por vacunas COVID no tiene sustento
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Afirmación de que hubo “2,433 bebés muertos” por vacunas COVID-19 en EU no tiene sustento

Los reportes del VAERS sobre reacciones de la vacunación no han establecido ninguna relación causa-efecto en los eventos informados.
30 de noviembre, 2021
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En redes sociales circulan publicaciones en donde se asegura que “hasta la fecha, se han registrado 2,433 muertes fetales en el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) de mujeres embarazadas que recibieron una de las inyecciones COVID-19”.  

El texto también acusa que la mayoría de los “bebés muertos” son consecuencia de las vacunas Pfizer y Moderna, y aunque cita cifras del Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés), se malinterpreta la información que integra la base de datos. 

En dicha base se incluyen datos no confirmados, a partir de reportes que hace la gente. En la misma página se advierte que los reportes “pueden incluir información incompleta, poco precisa, coincidente y no verificable”.

¿Cómo funciona VAERS?

El Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) es un sistema de vigilancia estadounidense que registra sospechas de efectos adversos por cualquier tipo de vacunas. En este caso se considera el caso de las vacunas contra COVID-19.

Este programa es supervisado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y por la Administración de Medicinas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, y como lo describe su sitio web, “VAERS es un sistema de informes pasivo, lo que significa que depende de que las personas envíen informes de sus experiencias…”. Por tanto, “no es prueba de que la vacuna haya causado el evento”.

Es decir, este sistema se alimenta de los incidentes que el público en general reporta de forma autónoma. 

Por ello los datos de VAERS deben interpretarse con precaución. Este instrumento no está diseñado para determinar si una vacuna causó un problema de salud, pero es de utilidad al momento de detectar patrones inusuales o inesperados, que podrían indicar un posible problema de seguridad con una vacuna. 

Si esto sucede, las autoridades sanitarias investigan los casos para determinar si realmente se trata de un problema causado por la vacuna, o algún otro fármaco. 

Considerando lo anterior, es incorrecto afirmar que las vacunas son responsables de muertes o algún otro efecto sólo considerando la base de datos del VAERS.

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Los datos se sacaron de contexto

El contenido que se ha sacado de contexto afirma que “en los últimos 11 meses ha habido más muertes fetales por las inyecciones COVID-19 que en los últimos 30 años a causa de TODAS las vacunas”, y que esto se registra en VAERS.

Aunque los datos están disponibles para el público y son de fácil acceso en línea, si son interpretados por sí solos o fuera de contexto pueden llevar a conclusiones erróneas sobre la causa y el efecto.

Un vocero de los CDC dijo a FactCheck.org, sitio que al igual que El Sabueso forma parte de la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN, por sus siglas en inglés), que “el solo hecho de que alguien informe una muerte, no significa que la vacuna haya causado esa muerte. Por lo que no usamos VAERS para determinar tasas de mortalidad ni nada sobre las muertes”.

Otra de las referencias que muestra la entrada al blog con las cifras sacadas de contexto es un artículo de la revista New England Journal of Medicine, que presuntamente “admitió que el estudio utilizado para justificar que los CDC y la FDA recomendaran la vacunación a las mujeres embarazadas era fraudulento”. Esto es falso. 

La investigación es un informe preliminar de los CDC. En él se analizó la seguridad de las vacunas ARNm frente a la COVID-19 en personas embarazadas.

“El estudio se diseñó para ayudar a los profesionales de la salud y a las embarazadas a hacer decisiones informadas sobre la vacunación, especialmente porque no se incluyeron mujeres embarazadas en los ensayos clínicos”, dijo Tom Shimabukuro, subdirector de la Oficina de Seguridad de la Inmunización de los CDC e investigador líder del informe, al sitio de fact-checking Newtral, también integrante de la IFCN.

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Las vacunas COVID en el embarazo

El sitio web del CDC señala que aunque la información es limitada, cada vez hay más evidencia disponible sobre la seguridad y efectividad de la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo. 

“Dicha evidencia sugiere que los beneficios de recibir la vacuna contra el COVID-19 superan a cualquier riesgo conocido o potencial de vacunarse durante el embarazo”. 

Actualizado al 19 de noviembre de 2021, explica que:

  • Las vacunas no provocan infecciones por COVID a personas embarazadas o sus bebés. Los primeros datos sugieren que recibir una vacuna de ARNm durante el embarazo reduce el riesgo de infección. 
  • Los datos sobre Moderna o Pfizer durante el embarazo “son alentadores”, que no se detectó ningún riesgo de aborto esportáneo y que se continúa monitoreando.
  • La vacunación durante el embarazo genera anticuerpos que podrían proteger al bebé. 
  • No se registraron resultados adversos en relación con el embarazo en ensayos clínicos previos que utilizaron el mismo vector viral que la vacuna contra el COVID-19 Janssen.
  • Se realizan más ensayos clínicos sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 y su eficacia en las personas embarazadas. 

Newtral indica que la cifra de muertes fetales que circula en internet sí corresponde con el número de entradas subidas relacionadas con muertes fetales y abortos en el sistema de advertencia temprana VAERS, pero como ya se mencionó anteriormente, esto no significa que sean casos confirmados. 

El estudio de New England Journal of Medicine señala que, de acuerdo con los resultados preliminares, la vacunación no aumenta el riesgo de abortos espontáneos. Dice sin embargo que es necesario un seguimiento más amplio para informar los resultados maternos, del embarazo y del lactante.

“Entre los 221 eventos adversos relacionados con el embarazo notificados al VAERS, el evento informado con mayor frecuencia fue el aborto espontáneo (46 casos)”, cita el artículo.

En febrero de este año, la FDA publicó en su web un documento de actualización de seguridad de la vacuna COVID-19. En este se registró que hasta el 16 de febrero hubo 29 casos de abortos espontáneos entre los casi 45 millones de personas que habían recibido al menos una dosis de la vacuna hasta ese momento. 

El mismo informe señala que el aborto espontáneo fue el evento adverso específico del embarazo señalado con más frecuencia para VAERS, pero el número no era preocupante considerando la tasa de abortos espontáneos que se producen en la población no vacunada. 

Sin embargo, tal y como lo reitera una advertencia en la página del sistema, los reportes “pueden incluir información incompleta, poco precisa, coincidente y no verificable”.

 

En conclusión, la evidencia científica respalda que las vacunas contra COVID-19 son, en general, seguras para personas embarazadas. Los reportes del VAERS sobre reacciones de la vacunación no han establecido ninguna relación causa-efecto en los eventos informados.

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