No, la Agenda 2030 no es 'parte de un plan para reducir la población'
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Captura de pantalla con información falsa

No, la Agenda 2030 no menciona al aborto como parte de un plan para reducir la población

Una fotografía ha sido compartida para estigmatizar la interrupción del embarazo y relacionarla con un supuesto plan de reducción poblacional.
Captura de pantalla con información falsa
27 de enero, 2021
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Una publicación en redes sociales compartida miles de veces asegura que el aborto se incluye en la Agenda 2030 como “uno de los planes para reducir la población”. Menciona que la interrupción del embarazo “no es por la salud y el derecho de las mujeres” sino que es “un plan para ayudar a las farmacéuticas y empresas de productos de belleza al proveerles de los fetos para crear vacunas y pastillas”. Sin embargo, las afirmaciones son falsas y equivocadas.

La Agenda 2030 es un acuerdo al que llegaron 193 países miembros de las Naciones Unidas en 2015, con el fin de que para el año 2030 todos cumplieran con avances en la mejora del cuidado del medio ambiente y de la calidad de vida de sus habitantes.

Las metas de la agenda 2030 están divididas en 17 puntos. El quinto está dedicado a la igualdad de género. En el documento oficial se explica que con el fin de empoderar a las mujeres y niñas se necesita poner fin a todas las formas de discriminación y  violencia contra ellas, tanto en la esfera pública como privada.

Entre las violencias que se tienen que erradicar se enumeran la trata, explotación sexual, el matrimonio infantil, precoz y forzado, y la mutilación genital femenina. También, agrega el documento, se debe garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva de las niñas y mujeres.

Es decir, en el documento no se habla ni de aborto, fetos ni farmacéuticas y, por el contrario, se indica que se deben establecer pautas para que niñas, jóvenes y mujeres tengan una vida sexual segura.

La fotografía

La publicación de Facebook fue compartida el 30 de diciembre de 2020, el mismo día en que el Senado argentino aprobó el aborto legal hasta la semana 14.

Además de las afirmaciones falsas sobre la Agenda 2030, está acompañada de una fotografía que ha sido utilizada en páginas y foros de grupos que están en contra de que las mujeres tengan el derecho al aborto, para asegurar que supuestamente se trata de “un negocio” en el que se venden “células madre” y “órganos”. Las afirmaciones también son falsas y el contexto de la imagen empleada no está relacionado con el mercado ilegal de órganos.

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En la imagen aparece un joven en cuclillas sosteniendo en sus manos a un feto. Al hacer una búsqueda inversa de la imagen*, como resultado más antiguo en internet nos apareció un artículo en un sitio vietnamita fechado al 29 de marzo de 2018.

Empleamos el traductor de Google para entender qué era lo que en ese artículo se decía sobre la fotografía, pero la traducción es imprecisa.

Realizamos una nueva búsqueda con algunos nombres que allí se mencionan como el del supuesto cuidador del cementerio donde los fetos eran enterrados y el nombre del lugar. Con estos datos hallamos dos reportajes de diferentes agencias internacionales de noticias, que cuentan mejor la historia.

Tong Phuoc Phuc es un vietnamita católico que lleva 20 años dedicado a enterrar a los fetos producto de abortos, algunos realizados de manera clandestina, en hospitales y clínicas de la ciudad de Nha Trang, en la costa sur de Vietnam. 

Phuc comenzó con el cementerio en 2001. “Cuando estaba en el hospital por el parto de mi esposa, una mujer abortó y me di cuenta de que era un gran problema en Vietnam. Pensé que tenía que hacer algo para evitarlo”, contó a la agencia EFE.

Quienes abortan, dijo el vietnamita de 58 años, son en su mayoría “estudiantes muy jóvenes, con tres o cuatro meses de embarazo que están asustadas de lo que dirán sus familias, de no tener dinero, de que el padre se haya ido”.

En Vietnam la interrupción voluntaria del embarazo es legal hasta las 22 semanas de gestación. Y su práctica se da en un contexto de falta de educación y orientación para el acceso a métodos anticonceptivos y servicios públicos de planificación familiar; también a que, durante décadas, en el país se aplicó una política en la que solo se podían tener de dos hijos, de acuerdo con la organización Alan Guttmacher Institute consultada por la agencia AFP.

El aborto pasadas las 22 semanas se ha llegado a practicar en el país bajo una ideología en la que se prefiere tener un hijo varón a una mujer, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas en Materia de Población (Unfpa). Autoridades sanitarias del país han prohibido que se apliquen ultrasonidos para conocer el sexo del bebé.

La polémica sobre el uso de tejido fetal en investigaciones científicas

En 2016, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos, un grupo antiabortista hizo públicos unos videos en los que aparecen algunos de los altos ejecutivos de Planned Parenthood –el mayor proveedor de servicios reproductivos del país–, supuestamente discutiendo con un lenguaje gráfico la venta de órganos y tejidos de fetos abortados.

En ese momento, entrevistado por BBC Mundo, Arthur Caplan, director de la división de ética de la facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York aseguró que no se podía “sacar ninguna conclusión de esos videos porque lo que se habla en ellos son generalidades, (pero) sí me parece es que el lenguaje que utilizan los representantes de Planned Partehood es poco respetuoso”.

La polémica de los videos estuvo respaldada por el partido Republicano. En agosto de 2020, un Consejo Asesor de Ética en Investigación de Tejidos Humanos Fetales, creado por orden del entonces presidente Trump, se negó a la financiación de proyectos científicos basados en el uso de material fetal.

La revista Science indicó que “las restricciones de investigación de tejido fetal de la administración no son ley y podrían ser revocadas por una administración presidencial diferente”.

El tejido fetal es aquél que se obtiene de un feto. Un embrión se define como el producto de la concepción, desde la implantación hasta la novena semana

del embarazo, cuando se le comienza a llamar feto, de acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos.

El tejido fetal se ha empleado en el desarrollo de vacunas contra la rubéola y la varicela, así como el estudio de enfermedades infecciosas como el dengue, la tuberculosis, el ébola y el VIH.

En resumen, es falso que el aborto sea un plan de la Agenda 2030 para reducir la población y la imagen empleada en las publicaciones no refleja un negocio ilegal sino una situación de desigualdad sexual en las niñas y mujeres de Vietnam.

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