¿Por qué en CDMX la alerta sísmica sonó 62 segundos antes del sismo?
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¿Por qué en CDMX la alerta sísmica sonó 62 segundos antes de que empezara a temblar?

Un sistema de alerta temprana efectivo es esencial para enfrentar eventos sísmicos como el de esta mañana, pero para lograr su efectividad también requiere de la actuación oportuna de toda la población
Por Samedi Aguirre y Fernanda Estrada
23 de junio, 2020
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La mañana del 23 de junio se registró un sismo de magnitud 7.5 con epicentro en Oaxaca. En la Ciudad de México, la alerta se disparó en 97.5% de los altavoces 62 segundos antes de que comenzara el sismo.

De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el temblor de las 10:29 horas tuvo epicentro a 12 km al sureste de Crucecita, localidad del estado de Oaxaca. ¿Tuvo relación la localización del epicentro para que la capital del país tuviera poco más de un minuto para evacuar edificios, casas y establecimientos?

Para entenderlo, Animal Político se puso en contacto con el sismólogo Jonatán Arreola Manzano, quien es Subdirector de Riesgo Sísmicos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

¿Qué sistema determina cuándo tiene que sonar la alerta?

El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX®) es la instancia encargada de brindar las notificaciones a la población en caso de riesgo de sismo.

Este sistema está conformado por el Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de México (SAS), que se encuentra en operación desde 1991 y el Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de Oaxaca (SASO) que brinda servicio desde 2003.

Esta entidad representa una de las piezas clave para la prevención de incidentes en caso de que un sismo de magnitud alta llegue a la Ciudad de México.

¿Por qué en esta ocasión las alarmas sonaron antes?

Además de la velocidad de propagación de la onda P, hay otro factor muy importante a medir: la distancia entre el epicentro y la población a la que se quiere alertar.

Entre más lejos ocurra el sismo del punto que se quiera alertar, más tiempo habrá para alertar porque las ondas energéticas tardarán más tiempo en desplazarse.

“Si tomamos como referencia la Ciudad de México, el sismo de la mañana ocurrió aproximadamente a 500 kilómetros de distancia, dándonos 62 segundos entre la alerta y el inicio del sismo. En contraste, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 ocurrió a 150 kilómetros de distancia de CDMX y no se pudo alertar”.

Pero no siempre los capitalinos tienen tanto tiempo para desalojar sus casas y oficinas.

Lee: 11 segundos vitales: ¿por qué no sonó a tiempo la alerta sísmica el 19 de septiembre?

El 7 de septiembre de 2017, se registró un sismo de magnitud 8.2, el más fuerte del último siglo, con epicentro en el Itsmo de Tehuantepec, en Oaxaca. Entonces los capitalinos dispusieron de 124 segundos de alerta antes de sentir el temblor.

Pero en el sismo del 19 de septiembre de ese mismo año, la cercanía – el epicentro fue en Morelos – solo dio 20 segundos de alerta, muchos sintieron el temblor antes de que se activara.

¿Cómo funciona la alerta sísmica?

Cuando ocurre un terremoto, las ondas sísmicas alcanzan una velocidad de alrededor de 6 a 8 km por segundo.

En el Sistema de Alerta Sísmica, estas ondas sísmicas se miden con acelerómetros, instrumentos que miden la aceleración del terreno y son capaces de medir grandes cantidades de movimiento sin saturarse.

Este tipo de tecnologías están instaladas a lo largo de la costa del Pacífico, desde Nayarit, hasta Oaxaca. Y sus 100 estaciones de aceleración se benefician de que los sistemas de comunicación viajan casi instantáneamente, lo que permite que las alertas a las poblaciones sean más oportunas.

Entérate: ¿Por qué el sismo de 7.1 fue más devastador para la CDMX y no sonó la alerta sísmica a tiempo?

En el caso particular del epicentro del sismo de esta mañana, que fue en Oaxaca, el Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de Oaxaca (SASO), tiene 37 estaciones sismo sensoras operando en la costa, centro y norte de Oaxaca.

“Una forma de entenderlo es como el dispositivo que permite que tu pantalla cambie de horizontal a vertical en el teléfono celular. Ese mismo concepto con instrumentos más sensibles es el que usan los acelerómetros. Estas herramientas detectan el movimiento y con un algoritmo matemático, se estima muy rápidamente la magnitud de un sismo”, explica Jonatán Arreola.

De acuerdo con el especialista cuando se supera cierto umbral, el sistema manda la notificación a través de ondas de radio, que son inmediatas, pues las ondas electromagnéticas viajan a una velocidad cercana a la velocidad de la luz y son más rápidas que las ondas sísmicas.

Según Arreola Manzano, para emitir las alertas, los acelerómetros toman en cuenta tres tipos de onda que generan los sismos: las ondas P (primarias), que viajan a entre 6 y 8 km por segundo, las ondas S (secundarias), que son más intensas pero van de 3 a 4 km por segundo y las ondas superficiales, que entran en interacción con las estructuras que los seres humanos construimos y pueden causar muchos daños.

Cabe señalar que las ondas superficiales no siempre son detectadas, cuando esto sucede, no se lanza una alerta a la población.

¿Qué es el sistema de alerta temprana?

De acuerdo con el especialista del Cenapred, un sistema de alerta temprana se compone de 4 elementos. El primer elemento es el conocimiento del fenómeno, en este participan las universidades, científicos, e investigadores gracias a quienes tenemos conocimiento del fenómeno.

El segundo elemento es el sistema de monitoreo, en este caso el SASMEX, que se encarga de determinar la ubicación y la magnitud de las ondas sísmicas. Aunque no son los únicos que tienen una red de estaciones, e incluso hay universidades que les dan mantenimiento.

El sistema de difusión es el tercer elemento y su papel es dar a conocer estos mensajes a la población. El cuarto elemento es la capacidad de respuesta, eso incluye los simulacros y los protocolos de protección civil, así como la capacidad de los ciudadanos de llevarlos a cabo.

“Todo esto lo realizan varias instituciones, si uno de los elementos falla todo el sistema puede fallar”, advierte Arreola Manzano, quien también explica que “de nada serviría si llega el mensaje si la gente no sabe qué hacer”.

Por eso, el especialista del Cenapred señala que lo más importante es la prevención: “los sismos no se pueden predecir, por eso tenemos que prevenir, tenemos que hacer nuestro plan de protección civil familiar, y el sismo de hoy nos permite reflexionar si estamos haciendo nuestro plan de protección civil familiar”.

En este sentido recomienda ubicar la ruta de evacuación en el hogar, un punto de encuentro con la familia que no estaba en casa y aconseja un respaldo digital de los documentos importantes como por ejemplo los que ayuden a acreditar la propiedad de algún inmueble en caso de alguna emergencia.

“México es un país sísmico y esta es una carrera contra el tiempo y contra la distancia. Desafortunadamente no se puede saber cuando va a ocurrir el próximo sismo y cómo es un evento súbito que ocurre muy rápido es cuestión de segundo y la mejor oportunidad que tenemos es estar prevenidos y realizar acciones antes de que ocurra el sismo. Se requieren varios segundo para poder estimar la magnitud y la localización”, señala Jonatán Arreola Manzano, Subdirector de riesgo sísmicos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred)

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