A tres años de la pandemia: ¿se aconseja seguir con cubrebocas?
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A tres años de la pandemia: ¿se aconseja seguir usando el cubrebocas?

Aunque los contagios ya bajaron y su uso nunca fue obligatorio, expertos señalan que puede seguir siendo útil en lugares cerrados o tumultuosos.
22 de septiembre, 2022
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Actualmente el 63% de la población en México tiene un protocolo completo de vacunación contra COVID, según Our World in Data. Además, el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, informó que llevamos 10 semanas con baja en el número de contagios y hay días en los que no se ha registrado ni una sola muerte por COVID. 

En este contexto, ¿todavía necesito salir con cubrebocas? 

De acuerdo con los especialistas consultados por Animal Político, aunque es verdad que el riesgo de contagio por COVID ha disminuido y en algunas circunstancias puede dejar de utilizarse, todavía sigue siendo un elemento recomendable para evitar riesgos sobre todo en lugares con mucha gente, y con poca ventilación. Y es aconsejable que lo utilicen personas más susceptibles a contraer enfermedades. 

El cubrebocas nunca fue obligatorio para el gobierno federal

Aunque en otros países las autoridades sanitarias decidieron hacer del cubrebocas una medida obligatoria, en México el gobierno federal nunca señaló su obligatoriedad, pues aseguró que no era necesario. 

Vale la pena recordar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que las autoridades estatales sí podían hacer obligatorio el uso de cubrebocas en su demarcación, tal como ocurrió en estados como Nuevo León, Durango y Oaxaca.

Y mientras que al inicio de 2021 había más investigaciones sobre el beneficio del cubrebocas, en México las autoridades de Salud federal aún cuestionaron su efectividad.

También lee: Uso de cubrebocas evoluciona en el mundo, mientras en México aún se cuestiona su eficacia

De hecho, un artículo en la revista científica The Lancet tomó a México como ejemplo para ilustrar cómo en medio de la pandemia se tomaron decisiones políticas consideradas populistas, por encima de la evidencia científica, y se descentralizó la toma de decisiones.

Ahora, López Gatell dice que “en este momento con índices de contagio mínimos posiblemente los menores que hemos tenido no solo en México, sino en general en el mundo—, en dónde ya todos los países están en una sincronía de reducción de la epidemia, el cubrebocas es aún de menor utilidad”. 

Como hay pocos contagios, refiere, el cubrebocas ya no es necesario o indispensable, sobre todo en lugares abiertos o con un buen sistema de ventilación como los aviones. 

De hecho, adelantó que la próxima semana el Comité de la nueva normalidad en el que participa el IMSS; la Secretaría de Salud; la Secretaría del Trabajo; y la de Economía espera actualizar las medidas de seguridad sanitaria que establecieron para un retorno seguro a las actividades laborales.

Al respecto el epidemiólogo y académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, Carlos Pantoja, nos dijo que el cubrebocas “sigue siendo útil, pero es correcto lo que dice el doctor Gatell”. 

El especialista nos explicó que él apoya la idea de dejar de utilizar el cubrebocas cuando no haya mucha gente en espacios abiertos, y del mismo modo en sitios cerrados que estén bien ventilados, porque hay un nivel bajo de contagios.

Por ahora, insistió, no lo exigiría “ni siquiera en lugares cerrados, si esos lugares cerrados están bien ventilados”. 

Sin embargo, también advierte que esta situación puede cambiar en cualquier momento, pues la llegada de una nueva variante puede aumentar el número de contagios y hacer que la medida del cubrebocas sea, de nuevo, más necesaria. 

Lo anterior debido a que, si por ejemplo, una nueva variante comienza a circular puede infectar incluso a quienes ya estén vacunados, o se hayan enfermado recientemente.

Pero decidir si se usa o no cubrebocas no depende tanto del lugar, sino del contexto. La doctora Carol Perelman, química farmacéutica y bióloga, nos explicó que hay unos contextos donde el cubrebocas se requiere más que otros. 

Por ejemplo, si yo salgo a hacer ejercicio y estoy sola en el campo, pues quizás no requiero los cubrebocas. Pero si voy a un concierto masivo, aunque sea al aire libre, el uso de este aditamento si es necesario. 

 

“Definitivamente sabemos que solamente la acumulación de medidas es lo que nos disminuye el riesgo de contagio, y aunque ahorita estamos muy bajos de contagios en México, los contagios no son cero. COVID no va a desaparecer, y además se espera un aumento en la circulación del virus de la influenza y de otro tipo de virus que circulan especialmente en esta época”, señala Perelman.

La especialista también destaca que no hay que olvidar que la única forma de no desarrollar long covid es precisamente no enfermando de COVID, y el uso de cubrebocas es una buena medida para prevenir contagios, siempre y cuando se use adecuadamente cubriendo naríz y boca. 

Una medida efectiva

Pero entonces, ¿por qué usamos cubrebocas todo este tiempo? 

Recordemos que la vía de contagio del COVID-19 es a través de las gotículas respiratorias que las personas enfermas salpican al hablar, toser, estornudar o exhalar. Al usar correctamente el cubrebocas esas gotitas no pueden llegar muy lejos, así que evitamos contagiar a otros. 

En este sentido, la doctora Perelman nos recordó que hay estudios en donde “han encontrado que aunque tú lo uses y los demás no, sí te proteges a ti mismo. O sea, no nada más protege a los demás de ti, sino también te protege a ti mismo”.

Por ejemplo, un estudio disponible en Science encontró que luego de que los investigadores reforzaran el uso de cubrebocas en aldeas de  Bangladesh, las personas también mostraron una reducción en el informe de enfermedades similares a COVID, particularmente en personas de alto riesgo. Es decir, el uso de cubrebocas disminuyó los contagios de enfermedades respiratorias

Un análisis de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), también da cuenta de que “además de estar al día con las vacunas recomendadas contra el COVID-19, el uso constante de una máscara facial o un respirador cómodo y que se ajuste bien en entornos públicos cerrados protege contra la adquisición de la infección por SARS-CoV-2”.

La especialista también dice que mientras no mejoremos los sistemas de ventilación en nuestros espacios cerrados públicos y privados como colegios, oficinas y transportes tendremos que seguir usando cubrebocas o, en su caso, invertir en mejorar la infraestructura. 

Por todo lo anterior, “yo invito a los ciudadanos a seguir usándolo especialmente en entornos no ventilados, en entornos con más personas y especialmente si empiezan a subir los casos”, dice Perelman. 

La académica destaca que esta recomendación tiene especial dedicatoria para las personas con comorbilidades y no vacunadas, o si vivimos con alguien con dichas características. 

Entre otras cosas, en el último informe de la Comisión de The Lancet, elaborado por 28 expertos mundiales, señaló que en marzo de 2022 los gobiernos de todo el mundo eliminaron muchas de las medidas sociales y de salud pública restantes, como el uso de cubrebocas. 

“Esta eliminación de medidas coincidió con la aparición y prevalencia de la variante omicron altamente infecciosa, con una tasa de reproducción estimada en tres o cuatro veces la de la variante delta”.

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