Anular y abstenerse: Qué implican estas opciones para los ciudadanos
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Anular y abstenerse: Qué implican estas opciones para los ciudadanos en las elecciones

¿Anular el voto? Aquí todo lo que debes saber sobre el voto nulo, lo que puede significar y sus repercusiones
Por Samedi Aguirre y Siboney Flores
20 de abril, 2021
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¿Votar o no votar? Cada día estamos más cerca de la elección y si hasta ahora ningún candidato te ha demostrado que merece que le des tu voto seguramente estás pensando en anularlo, o simplemente no acudir a votar. 

Si la idea ya te pasó por la cabeza, déjanos contarte todo lo que debes saber sobre el voto nulo, lo que puede significar y sus repercusiones: 

Un voto nulo y anular el voto no son lo mismo

De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales  los votos nulos suceden cuando la boleta se deposita en la urna sin haber marcado ningún cuadro de partido o candidato. 

También son nulos si el elector marca dos o más partidos que no van en coalición. 

Pero hay otra posibilidad: la acción de anular el voto de manera intencional. 

Para no confundirnos, vamos por partes. 

En palabras del maestro Christian Roberto Salazar Montiel, Académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, “un voto nulo es votar de manera incorrecta,  se dice que puede ser accidental o por desconocimiento del votante, quien comete un error a la hora de escribir sobre la boleta”.  

Mientras que anular el voto es una acción deliberada para que el voto no cuente. Por ejemplo dejando la boleta en blanco, escribiendo leyendas como “votó por mí” o tachando y rayando toda la boleta. 

De esta forma un ciudadano buscaría expresar que no está de acuerdo con ninguna propuesta ni con el sistema electoral.

Pero a la hora de contar los votos, ¿realmente se distingue ese mensaje de desaprobación hacia los candidatos o el sistema político?

Cómo afectan los votos nulos o anulados a la votación

Los votos anulados por error, de forma intencional y las boletas en blanco también se cuentan el día de la elección y forman parte de la votación total emitida, que incluye a todas las boletas que entran en las urnas. 

Sin embargo, solo se consideran los votos válidos para definir quiénes serán las o los candidatos ganadores. Incluso en el escenario hipotético de que hubiera más votos nulos que válidos, aún así habría ganadores de los cargos públicos. 

En términos prácticos e inmediatos, el único efecto de los votos nulos es que si esa cifra es mayor a la diferencia entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugar, es decir, si el A candidato logró 100 votos y el B 80 pero los votos nulos son 50, entonces se tendría que hacer un nuevo conteo. 

En las últimas elecciones presidenciales, las de 2018, el INE registró más de 56 millones de votos. De los cuales cerca de 1.6 millones fueron nulos, ya sea de forma accidental o intencional. Esto equivale al 2.7% del total de los votos emitidos. 

Mientras que en 2012, un millón 191 mil 057 votos fueron nulos. Lo que representó el 2.42% del total de los votos emitidos. 

Desde la perspectiva de Salazar Montiel, actualmente estamos en un momento de la democracia en donde no hay incentivos para que la gente decida ir a votar. 

Sin embargo, anular el voto de forma intencional o simplemente no acudir a las urnas también puede tener consecuencias o crear una “distorsión”.

“Afecta porque se ve distorsionada la representación real, no sabemos realmente el grueso de la población a quién apoya, y por eso los resultados de las urnas suelen parecer artificiales”, señala Salazar Montiel. 

En otras palabras, aunque los resultados de la votación sean favorables para un candidato, no significa que sea esa persona quien realmente cuenta con el apoyo mayoritario de la ciudadanía. 

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales dice que  la votación total emitida es la suma de todos los votos depositados en las urnas. Pero si se le restan los votos nulos, se obtiene la votación válida emitida.

La votación válida emitida es muy importante, porque no sólo sirve para que un candidato ocupe un cargo. 

También determina si los partidos mantienen su registro y son parte del cálculo con el que se determina el financiamiento público que cada partido obtendrá.  

Votes o no, el dinero se va a repartir, y sin tu voto el dinero puede terminar en las manos de quien tú no querías. 

Dicha votación también determina los plurinominales: 

 

Analistas consultados insistieron en el tema de que un alto porcentaje de votos nulos y el abstencionismo, si bien pueden buscar dar un mensaje de descontento, pueden terminar dejando las decisiones que afectan a todos en manos de unos cuantos, te sientas o no representado por ellos. 

Por ejemplo, si en una comunidad hay 100 electores y sólo 40 emiten su voto correctamente, entonces menos de la mitad de ellos marcarán el futuro de toda la comunidad. 

“El gobierno necesita saber qué es lo que opina la gente para impulsar un proyecto, si no a la larga esto va a traer más descontento”, dice  Salazar Montiel, aunque hay quien también señala que han existido movimientos cohesionados a favor del del voto nulo o del abstencionismo, que sí han impulsado cambios. 

Movimientos por el voto nulo 

Aunque no lo creas, la idea de que el voto nulo es un derecho tardó muchos años en gestarse. 

Cuando presentaron la Ley Electoral en 1917 no existía como tal el concepto. Un año después lo registraron, pero sin especificar exactamente a qué se refería.  

Para 1946 se definió como un error al momento de votar, no como una acción política y voluntaria de una persona. Y fue hasta 1973 que se comenzó a utilizar el concepto de “voto nulo” como un derecho de los votantes. 

Para algunos especialistas, el voto nulo o los movimientos a favor de anular sí han empujado cambios en el sistema electoral. 

Por ejemplo, Héctor Zamitiz Gamboa recuerda en este análisis disponible en la plataforma Scielo que en  las elecciones de 2009 hubo todo un movimiento para impulsar el voto nulo de los ciudadanos. 

El antecedente fue el resultado de la elección de 2006, en donde Felipe Calderón ganó la presidencia, a pesar del reclamo del movimiento de Andrés Manuel López Obrador sobre que se había cometido un fraude. 

Según datos del INE, el promedio de la participación ciudadana en las elecciones federales de 2009 fue de 44%; mientras que en 2012 se alcanzó una participación de 63% y en 2006 de 58%. 

De hecho, debido a este movimiento de anular el voto, el mismo INE realizó un “Análisis descriptivo sobre las características de los votos nulos y votos por candidatos no registrados emitidos en las elecciones federales del año 2009”.

La intención de ese análisis fue generar una categorización de los votos nulos por: circunstancias contingentes, ajenas a la voluntad del elector, y  acciones voluntarias del elector, entre las que se consideraría la del voto en blanco.

Entre los resultados de este análisis muestral, destaca que el 58% de los votos nulos fueron marcados en toda o la mayor parte de la boleta; es decir, más de la mitad de los votos nulos fueron anulados de forma intencional. 

Por otro lado, los que marcaron en dos partidos políticos que no tenían coalición fueron el 27.5%, y los que marcaron tres partidos políticos fueron el 8%. En este caso son aproximadamente el 40% los votos que fueron anulados por confusión del elector.

Este precedente sigue, pues en las elecciones de 2018 el INE volvió a hacer un análisis muestral para caracterizar al voto nulo. 

Israel Chaparro Medina señala en este otro artículo que ese movimiento a favor del voto nulo, para expresar la inconformidad con el sistema de partidos, impulsó en 2009 una propuesta de reforma política que incluyó reconocer a los candidatos independientes. Aunque esta figura se integró hasta 2014. 

Puede haber intentos de manipulación

Antonio Sánchez, vocal de capacitación electoral del INE Jalisco, advierte que ciertos grupos políticos pueden tratar de manipular a sectores como el de los jóvenes, para que no acudan a votar o anulen, porque eso puede beneficiar a candidatos con “voto duro” o más tradicional, a favor de su partido. 

“Al popularizar esta idea en jóvenes hacen que no cambie la balanza de votación, porque si los jóvenes salieran a votar por un candidato en concreto y no a anular su voto, la cosa sería diferente, como son el grupo de población menos afiliado a partidos políticos o causas, su decisión puede cambiar al candidato ganador, porque se desconoce mucho sus preferencias” explica Antonio. 

En 2009, un pitbull fue utilizado a favor del voto nulo en el estado de Jalisco, como una  muestra de hartazgo y descrédito de las figuras políticas. La principal “promesa” de Fidel era que “no iba a ir detrás del hueso”. Dicho movimiento obtuvo más del 5% de la votación estatal de esa elección intermedia. 

Abstenerse de votar también es un reflejo de la desconfianza 

Salazar Montiel explica que el no ir a votar (aunque tengas la posibilidad de hacerlo) es otra forma de expresar el desacuerdo con las instituciones y simplemente no participar en la jornada electoral. 

Sin embargo, el académico de la UNAM explica que nuestro sistema electoral se llama de mayoría relativa. Esto significa que “el partido o candidato gana cuando hay una diferencia de por lo menos un voto, independientemente de cuántos voten”. Es decir, un candidato puede ganar una elección con sólo un voto. 

Para Salazar Montiel el abstenerse de votar implica un grado menor de desconfianza con el sistema, pues hay quienes piensan que si no acuden a las urnas para anular su boleta ésta puede ser usada para cometer algún fraude. 

Los comicios intermedios suelen tener niveles de participación más bajos. En 2009 la participación fue alrededor de 44%.

En las elecciones presidenciales de 2012 había 77 millones 738 mil 494 personas inscritas en la lista nominal de lectores. Pero sólo votaron 49 millones 087 mil 446 personas. Lo que equivale al 63.14%, según datos del INE.  

En las elecciones federales de 2018, la participación ciudadana fue 63.4%; mientras que los niveles más bajos de participación, o grupos con mayor abstención, se observaron en los rangos de edad de 19 a 34 años, y de 80 o más. 

Entonces, ¿qué hacemos?

Christian Roberto Salazar Montiel, Académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, dice que el sistema electoral mexicano está pasando por un momento muy crítico que “seguramente sí va a requerir un replanteamiento a futuro para promover que la gente confíe”. 

Pero mientras eso se logra, “yo sí invito a la reflexión de los ciudadanos, está en riesgo el futuro del país y en este momento anular el voto me parece más costoso que ir a pronunciarse por el candidato que ellos decidan”, señala. 

“No votar es dejar que otro decida por nosotros y después no puede haber queja al respecto”, señala. 

Ambos especialistas coinciden en que lo mejor que puedes hacer es votar por alguno de los candidatos registrados. Pero esa es una decisión que puedes tomar de forma libre. En México no es obligatorio acudir a votar, ni hay una multa por no hacerlo. 

Tips para evitar anular tu voto por accidente

El maestro  Salazar Montiel dice que el voto debería ser algo muy sencillo, pero en México puede ser complicado, lo que lleva a que los ciudadanos cometan errores a la hora de emitir su voto. 

Uno de los elementos que más confusión causa a la hora de votar son las coaliciones.  Si en la boleta se marca a 3 partidos que no están en coalición es nulo, pero si se marca a 3 partidos que van en coalición es válido. 

Por eso es importante que si vas a votar por una coalición y estás interesado en que tu voto cuente para que los 3 partidos mantengan su registro, entonces debes aprender bien qué partido va con cuál y en cual ámbito -local, estatal o federal- van en coalición. 

También lee: #SinaloaVerifica: La diferencia entre coalición y candidatura común, y por qué hay que ‘echar ojo’ detrás de la boleta

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