En tu brazo, ¿ves una cicatriz? Es la vacuna que 'nos marcó' desde niños
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Mira tu brazo, ¿ves una cicatriz? Esta es la vacuna que 'nos marcó' desde niños

El proceso para que surja la cicatriz tarda un promedio de 12 semanas
14 de febrero, 2021
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La aparición de la COVID-19 puso de nuevo en el reflector la importancia de vacunarse. ¿Recuerdas cuál fue la última que te pusieron? 

Pocos podrían decir con exactitud cuáles son las vacunas que les han aplicado a lo largo de su vida, pero hay una que es difícil olvidar.

¿Por qué? Porque a muchos nos dejó una marca en el brazo, que es para toda la vida. 

Por qué deja cicatriz

Se trata de la vacuna contra la tuberculosis, una enfermedad que suele afectar mayormente a los pulmones y las vías respiratorias. 

Y la razón de que nos deje una cicatriz es que es la única de todo el esquema de vacunación, al menos en México, que tiene una aplicación intradérmica. 

Es decir, es aplicada de manera diferente a las otras, de forma más superficial, en la primera capa de la piel.

“La vacuna se aplica con el brazo estirado a 45 grados e introduciendo la aguja entre 10 y 15 grados respecto a la piel, a lo que conocemos como la dermis, por eso la persona que la aplique recibe una capacitación para ello”, explica Anai Romero, médica egresada de la Universidad de Guadalajara. 

La cicatriz termina por ocurrir como una reacción del cuerpo a la vacuna, aunque también hay casos de personas en las que no deja huella, porque todos los organismos son distintos. 

Esta vacuna se tiene que aplicar a una edad muy temprana. Desde niños recién nacidos y hasta los 5 años, y en la mayoría de veces se aplica en el brazo izquierdo, aunque se puede aplicar en el otro brazo o en la pompa. 

En la cartilla de vacunación aparece como vacuna BCG. La Secretaría de Salud (SSA) explica que es una abreviación de las dos bacterias vivas de las que está compuesta, la Bacilo de Calmette y de la de Guérin.

El proceso para que surja la cicatriz 

Romero explica que luego de vacunarse va a existir una respuesta inmediata del cuerpo a la vacuna. 

“Entre 10 y 15 minutos después de haberla aplicado, se debe formar lo que conocemos como una pápula, que es como un una ronchita rosada, y en teoría eso sucede porque debajo de ello está la solución que aplicaste”, detalla Romero. 

La médica general describe que en realidad la dosis de aplicación es muy pequeña, pues es de .1 mililitros para niños mayores de un año y de la mitad de esto a menores de un año, por eso la pápula no es tan grande. 

Después de eso, pasarán entre dos y tres semanas para que se elimine la pápula, y en su lugar sea una mancha rojiza sin bulto. 

Para la cuarta semana tendrá una consistencia dura cuando se toca. Y para la sexta semana comenzará a hincharse y formará un nódulo,  algo así como un piquete de mosquito, es decir, una bolita roja. Ahí puede permanecer entre una o dos semanas y los médicos piden mantener limpia la zona, pero no rascar, ni tallar, ni exprimir. 

Finalmente para la semana 12 se formará una costra, que finalmente se caerá y dejará la cicatriz. 

Romero agrega que hay personas vacunadas que no les deja marca, por lo que es importante tener una cartilla de vacunación y el registro de lo que se aplica. 

La SSA también señala que otra de las cosas que pueden pasar tras la vacunación es que se inflame un poco la axila, del brazo donde se vacuno. Se sentirán unas pequeñas bolitas, pero con el tiempo se quitarán. Es decir, no es una señal de alerta. 

A lo que sí debe prestarse cuidado es cuando aparece un nódulo o una úlcera antes de la cuarta semana. 

“En ese caso se tiene que descartar que ya haya tenido una infección activa por tuberculosis, y ver el estado del sistema inmune de la persona que fue vacunada”, advierte Romero. 

Una vez que ha sido aplicada y que se tenga la cicatriz o no, se recomienda nunca volver a aplicar otra dosis, pues sería contraproducente para el cuerpo. 

Sus características

La tuberculosis fue descubierta en 1882, pero tiene algunas similitudes con lo que provoca el coronavirus. Por ejemplo, suele afectar mayormente a los pulmones y las vías respiratorias. 

Al igual que la COVID, la tuberculosis se contagia por micro partículas de la boca y nariz, aunque en este caso se trata de bacterias, no de un virus. 

“Es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis… No todas las personas infectadas por las bacterias de la tuberculosis se enferman. Por eso, existen dos afecciones relacionadas con la tuberculosis: la infección de tuberculosis latente (LTBI, por sus siglas en inglés) y la enfermedad de tuberculosis. Si no se trata adecuadamente, la enfermedad de tuberculosis puede ser mortal”, señalan los CDC estadounidenses.

Está clasificada por las áreas que puede afectar. 

La tuberculosis puede afectar los pulmones, pero también puede dañar el sistema nervioso, los huesos, la piel, los intestinos, riñones, genitales y los ganglios linfáticos. 

Y cuando una persona enferma por tuberculosis y padece de diabetes, VIH-SIDA, alcoholismo, desnutrición, cáncer o una baja inmunidad, puede tener un pronóstico médico complicado. 

Isis Bedolla, médica general por la Universidad de Guadalajara, explica que la vacuna sirve para prevenir las formas graves de la tuberculosis, de cabeza, tuberculosis meníngea y la tuberculosis miliar, a través del torrente sanguíneo. 

“Como es una enfermedad endémica en el país  y prevalente, todos estamos expuestos a la tuberculosis, pero es mínimo quienes tienen manifestaciones clínicas”, menciona la médica.  

Disponibilidad de la vacuna

La vacuna existe desde junio de 1921 y es segura. En México es gratuita dentro de las instituciones públicas es gratuita, por lo que se puede solicitar después de que nazca un niño (a) y hasta los 5 años de edad. 

Pero al menos en noviembre de 2020, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que había escasez de la vacuna, así que otra opción es adquirirla en un consultorio médico particular.

La tuberculosis es curable y su tratamiento médico dura entre seis y nueve meses, según los CDC de Estados Unidos. Los fármacos que se aplican son Isoniazida, Rifampina, Etambutol y Pirazinamida (PZA).

Cifras sobre la tuberculosis

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reportó en este comunicado que en 2016 murieron 2 mil 569 personas en el país a causa de la tuberculosis. 

Además, ese mismo año, se reportaron 21 mil 184 casos de personas que contrajeron esa enfermedad. En 2015, fueron 20,561.

La  Secretaría de Salud explicó que cada año más de la mitad de los municipios en México notifican casos de tuberculosis. Los que más reportan son Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Veracruz, Acapulco, Reynosa, Matamoros, Hermosillo, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Monterrey y Tabasco. 

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