Casa Madero: un conflicto por el agua que refleja la escasez en México
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Casa Madero: un conflicto por el agua (no por la inseguridad) que refleja la escasez en el norte del país

El conflicto entre la empresa vitivinícola y ejidatarios de Coahuila es reflejo de un problema mayor: la escasez de agua que afecta en particular al norte del país.
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2 de junio, 2022
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El conflicto en Casa Madero no es nuevo y tampoco tiene que ver con grupos de la delincuencia organizada. Se trata de un problema entre ejidatarios y la empresa vinícola “más antigua de América”, derivado del acceso al agua en la zona de Parras, Coahuila, al norte de México. 

Sin embargo, desde el pasado 26 de mayo comenzaron a circular en redes sociales publicaciones que señalan que “la bodega de vinos más antigua de América anuncia el cierre temporal de sus viñedos, después de que grupos del crimen organizado irrumpieron armados a tomar las instalaciones (sic)”.

Incluso, hubo quienes aprovecharon el conflicto para criticar la estrategia de seguridad del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Así lo hicieron, por ejemplo, el locutor Alfonso Romero y la actriz Laura Zapata.

Frente a estos señalamientos, la Fiscalía General de Coahuila confirmó a Animal Político que no fue un grupo de la delincuencia organizada el que irrumpió en el inmueble y que las personas tampoco portaban armas de fuego, sino que se trata de un conflicto hídrico entre campesinos y la empresa vinícola. 

Un conflicto por el agua

Víctor Manuel Sánchez Valdés, académico de la Universidad Autónoma de Coahuila y especialista en seguridad pública, señala que el conflicto es por los derechos de acceso al agua. 

De acuerdo con el Registro Público de Derechos de Agua (REPDA), de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Casa Madero tiene una concesión otorgada desde el 21 de agosto de 2000 para extraer anualmente 15 mil 850 metros cúbicos de agua. Esto equivale a 15 millones 850 mil litros.

El especialista explica que la región de Parras ha tenido a lo largo de los años una disposición de agua muchísimo mayor que el resto de las zonas de Coahuila. 

“Es como una especie de minioasis en medio de una zona desértica fuerte, de tal manera que tiene un microclima y eso ha favorecido la instalación de empresas vinícolas”, señala. 

Pero este año, las sequías en México se han recrudecido y, justo ahora, los 38 municipios de Coahuila reportan algún grado de sequía. En algunos, los niveles son extremos, según el Monitoreo de Sequía de la Conagua

Hoy, 15 de los 32 estados de la República padecen un nivel de estrés hídrico “extremadamente alto”, según un reporte del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), lo que significa que la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible. 

En este contexto, Sánchez Valdés señala que Casa Madero se ubica en un ejido que comparte agua con aproximadamente 70 familias que principalmente se dedican al cultivo de nuez. Estas familias tienen acceso a una cantidad específica de agua por minuto, según una resolución oficial. 

“Se estipula que el agua a la que tienen derecho va a salir de un caudal o digamos de una fuente de agua que se ubica dentro de las instalaciones de Casa Madero”, señala Sánchez Valdés.  

El 11 de octubre de 1993, se publicó en el Diario Oficial de la Federación una sentencia que efectivamente concede al poblado de San Lorenzo ubicado en el municipio Parras “el volumen necesario y suficiente de agua, que será determinado por el órgano competente, para el riego de cien hectáreas que beneficiarán a setenta ejidatarios”.

Pero de acuerdo con el académico, la demanda de los ejidatarios es que Casa Madero desde hace cinco años les ha estado limitando el derecho al agua, otorgando menos de la que les corresponde. 

Tras lo que consideraron como indiferencia de las autoridades, los ejidatarios decidieron ir a la compuerta donde Casa Madero controla el agua. 

Ante la situación, Casa Madero señaló este miércoles mediante un comunicado que “no toma más agua de la que legítimamente le corresponde”. Sin embargo, reconoció que “hoy la disponibilidad del agua es menor, lo que afecta a todos por igual, ejidatarios y agricultores de Parras”.

También indicó que, pese al conflicto, “no suspenderá sus actividades productivas”, aunque sí las visitas turísticas, y aprovechó para agradecer “el acercamiento e interés manifestado por las secretarías de Economía, Gobernación y de Seguridad y Protección Ciudadana federales, así como de Conagua, para encontrar una vía de solución a este conflicto”.

Animal Político buscó a las autoridades del ayuntamiento de Parras, pero hasta el momento no ha tenido respuesta. 

Sin prueba de que hubiera armas 

Casa Madero aseguró a través de un comunicado que el 25 de mayo “personas armadas y con lujo de violencia invadieron parte de la hacienda en donde se encuentran los viñedos y se apoderaron de su infraestructura de riego”. Sin embargo, las imágenes del hecho exponen algo distinto. 

Por ejemplo, el medio local Centro Informativo Parras publicó en su página de Facebook videos de la toma, en los que se observan un par machetes y otras herramientas del campo, pero no armas. 

“Sí se puede hablar de que es un grupo que entró con violencia, pero que también al parecer tienen una demanda que pudiera ser válida y que estaban afectando sus derechos, o sea, quizás no es la mejor manera de resolver las cosas, pero pero pues también puede encuadrarse en una situación como de desesperación al no resolverles el problema”, señala el académico Sánchez Valdés. 

De acuerdo con El Siglo de Torreón, Josué Hernández Morales, asesor jurídico del Movimiento de la Defensa del Agua de Parras de la Fuente, dijo que las únicas armas con las que llegaron los campesinos eran dos palas de tierra que necesitaban para hacer su compuerta y tener acceso al agua que les tocaba.

“Yo no les pondré un mote de comando armado, sí había unas personas con machetes, pero un comando armado se entendería alguien que pertenece a una autodefensa, a una guardia civil o al crimen organizado, es decir, que utiliza las armas de forma regular para la consecución de sus objetivos, y aquí, pues en realidad son ejidatarios”, insiste Sánchez Valdés.

Ya había sucedido antes 

Esta no es la primera vez que se dan este tipo de enfrentamientos entre campesinos y la empresa vinícola. Por ejemplo, el 11 de junio de 2021, TV Parras grabó en vivo la llegada de un contingente de manifestantes en contra de Casa Madero. 

En las imágenes, se observa principalmente a ejidatarios, hombres, mujeres e infancias. El periodista que filmó la marcha describe en el video que, contrario a lo que indicó Casa Madero, los manifestantes no portaban armas ni eran delincuentes, sino ejidatarios que exigían su derecho al agua. 

De acuerdo con El Siglo de Torreón, ese día ejidatarios y campesinos de diferentes poblados del municipio de Parras llevaron a cabo una marcha para denunciar a la empresa Casa Madero por cortar el acceso al vertedero San Francisco, lo que afecta el riego de sus parcelas donde se produce nuez. 

En ese entonces, también solicitaron el apoyo de los tres órdenes de gobierno para solucionar el problema. 

Justo un año antes, el codirector de Casa Madero, Daniel Milmo, aseguró que defenderían el agua de Parras. “Están en un error tratando de asignar litros que no existen de cuencas que ya están en decremento e insuficiencia de disponibilidad. Están haciendo cosas chuecas y raras en las leyes, en el Diario Oficial, asignando litros que no existen con estudios que no son correctos”, dijo, al desacreditar datos presentados por el ayuntamiento de Saltillo, según documentó Vanguardia

Animal Político buscó a la Conagua para tener más detalles sobre el conflicto, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta. 

Conflictos por el agua 

El conflicto al que Daniel Milmo se refería hace tiempo es a uno de mayor escala por el agua subterránea del acuífero Saltillo Sur, que cubre partes de los municipios de Saltillo, Parras y General Cepeda. 

En ese momento, se anunció el plan de llevar 31.536 hectómetros (hm) anuales del agua del acuífero Saltillo Sur a Saltillo y a Ciudad Derramadero, basado en un estudio cuestionado, porque especialistas advirtieron que indicaba que la disponibilidad del agua era superior a la reportada por la Conagua en años anteriores.  

De acuerdo con la Conagua, dicha cuenca tiene una extracción anual de 65.876225 hectómetros cúbicos de agua (hm3) y solo registra una recarga media anual de 13.4 hm3. Es decir, como en otras cuentas del país, se extrae mucha más agua de la que se recarga.  

“El problema creo yo es que hay una gran tendencia de escasez de agua en muchas zonas en el norte del país. Esto probablemente empezará a generar conflictos de este tipo, porque en la distribución de los derechos del agua se le asignan cantidades a diferentes grupos de agricultores, a las ciudades, a empresas, y es ahí cuando se reduce el caudal, pues hay una incapacidad de que todos los que tienen derecho al líquido puedan acceder exactamente a las cantidades necesarias”, subraya el académico Sánchez Valdés. 

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