Cempasúchil en maceta: no es flor china, pero sus semillas sí son importadas
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Cempasúchil en maceta: no es una flor china, pero sus semillas sí son importadas

La desinformación sobre el supuesto origen chino del cempasúchil en maceta preocupa a los productores mexicanos
1 de noviembre, 2022
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El cempasúchil es la flor que marca el camino que siguen las almas hasta los altares. En México, se estima la presencia de 35 especies y contrario a lo que afirman en redes sociales, la que se comercializa en maceta no es china y tampoco transgénica. Aunque sí surge de semillas importadas. 

De acuerdo con el Consejo Mexicano de la Flor (Conmexflor), en México alrededor de dos mil productores cultivan de manera comercial cempasúchil para el Día de Muertos. 

Para adornar altares y embellecer tumbas se cosechan alrededor de 1.6 millones de manojos de flor de corte (Tagetes erecta), que es esa que se vende en ramos y que suele medir entre 1.30 y 1.50 centímetros. 

Pero también se producen un aproximado de 15 millones de plantas en maceta (T. erecta y T. patula). 

La Conmexflor estima que, en conjunto, la producción de cempasúchil dejará este año una derrama económica de 300 millones de pesos, en la que se beneficia toda la cadena de valor: productores, proveedores de insumos, transportistas, mayoristas y detallistas. 

Precisamente por eso la desinformación sobre el supuesto origen chino o hindú del cempasúchil en maceta preocupa a los productores mexicanos, quienes ven en esta mentira un riesgo real de perder su inversión. 

Pero ¿cómo es eso de que son semillas importadas? Platicamos con el ingeniero Federico Martínez, presidente del Consejo Mexicano de la Flor y con el doctor  Miguel Ángel Serrato Cruz, académico del departamento de Fitotecnia de la Universidad de Chapingo, quienes nos explicaron. 

Cosecha nacional, pero con semillas importadas 

La flor que parece un pompón y que se vende en maceta, en inglés se conoce como Marigold y aunque se cultiva en México, los productores de la empresa Plántulas de tetela explicaron a Animal Político que toda la semilla qué utilizan viene de Estados Unidos y que las plantitas las cultivan en sus instalaciones de Cuernavaca, Morelos. 

Federico Martínez, presidente del Consejo Mexicano de la Flor, señala que aunque se trata de una planta nativa que en su forma silvestre se encuentra en varias entidades de nuestro país, en México no ha habido desarrollo de variedades nuevas para la producción ornamental de cempasúchil. 

“Para uso ornamental no ha habido un mejoramiento genético, así que no hay variedades mexicanas que los productores podamos optimizar de manera comercial y nos vemos forzados a comprar semillas importadas”, explica. 

Martínez señala que estás  vienen principalmente de los Estados Unidos, pero también se producen variedades en países como Francia, Dinamarca e Islandia. 

El doctor Miguel Ángel Serrato Cruz, académico de la universidad de Chapingo, dice que desde el año 2000 comenzaron a venderse en México las variedades enanas de cempasúchil para macetas; mismas que nacieron a partir de semillas híbridas generadas por compañías extranjeras.

Ambos especialistas señalan que es verdad que actualmente China e India son los dos países que producen una fuerte cantidad de cempasúchil para uso agroindustrial, esto es para la extracción de tintes para diferentes usos como pigmentar alimentos o textiles; pero no de uso ornamental, que es la principal forma en la que la empleamos en México. 

Martínez también recalca que el hecho de usar semillas mejoradas importadas de otros países “no tienen nada de malo”. Pues explica que buena parte de toda la producción agrícola en México se hace con semillas importadas.

También aclara que “al no comprar las plantas de maceta están perjudicando a casi 2 mil productores mexicanos”;  y advierte que otra gran mentira que circuló en internet en estos días es que todo el cempasúchil alto que se vende en ramo es nativo, pues señala que también hay variedades importadas que se están cultivando para este tipo de semillas mejoradas.

De acuerdo con la Secretaria de Agricultura, con el trabajo de los mejoradores se han obtenido más de 180 variedades de cempasúchil que se pueden ver en los catálogos especializados de semillas y que se han registrado en naciones como Estados Unidos, Perú, Bielorrusia, Rusia, Eslovaquia, Países Bajos, Japón, Corea, China y Sudáfrica.

Mejoramiento genético 

Las semillas híbridas se obtienen como resultado del proceso de mejoramiento genético, que es una técnica para tomar las mejores características de dos plantas distintas durante el proceso de polinización.

De hecho, lo anterior puede suceder de forma natural con la ayuda de los polinizadores como las abejas, los colibríes o las mariposas que trasladan el polen de una flor a otra, y en el proceso ayudan a que nazca una flor a partir de especies diferentes.

El doctor Serrato Cruz explica que las semillas de cempasúchil importadas son obtenidas a partir del  cruzamiento de líneas puras: “Obtener líneas puras es tener conocimiento de la genética de la herencia que está determinando la característica del híbrido. En este caso, lo que distingue al híbrido es la planta por debajo del metro de altura y solamente presentan las flores dobles o bonitas”. 

Este dato es importante pues los especialistas explican que las flores que nacen de semillas no mejoradas genéticamente tienden a tener la mitad de flores muy vistosas, y la otra mitad de flores con pocos pétalos, lo que no las hace tan atractivas visualmente. 

Precisamente esa es una de las razones que impulsa a los productores a cultivar flores de cempasúchil con semillas mejoradas, pues de otra forma muy probablemente la mitad de su cosecha no podría aprovecharse comercialmente. 

“Polinizar la flor de una planta con la flor de otra planta, ya sea de manera natural, o con ayuda de la mano del hombre,  no tiene nada qué ver con transgénicos”, aclara Martínez.

Sin embargo, el académico de Chapingo señaló que precisamente la cultura en torno al Día de Muertos ha permitido la preservación de este germoplasma nativo que tiene cientos de años de ser domesticada. 

Pero advierte que con la introducción de las variedades mejoradas con fines comerciales “sí hay un riesgo de pérdida, porque a muchos se nos va a hacer más fácil comprar una maceta”.

Por ello, destaca que es necesario que las instituciones estudien, entre otras cosas, las razones por las cuales la población prefiere las plantas de semillas mejoradas. 

“Que las instituciones públicas sean las que se encarguen de desarrollar las variedades nacionales locales de cempasúchil, no solo para maceta, sino también para conservar esa rica tradición cultural”, señala.

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