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Las claves para entender lo que está pasando en la Amazonia

La Amazonia no solo es el hogar de cientos de pueblos indígenas y miles de especies de animales y plantas, sino que también tiene una función clave para regular el clima y la lluvia.
AFP
25 de agosto, 2019
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La selva tropical más grande del planeta arde. Durante más de 15 días, el fuego ha consumido gran parte la Amazonia. Imágenes de grandes extensiones de tierra siendo calcinadas y acusaciones sobre si los incendios forestales fueron provocados con la intención de ampliar el territorio disponible para ganadería han liderado los temas de conversación a nivel mundial. Pero ¿qué está pasando en la Amazonia?, aquí te contamos algunos puntos a considerar.

La Amazonia es una región de la parte central y septentrional de América del Sur, dentro de la cuenca del río Amazonas que se extiende por Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Ecuador.  

Lee: Incendio en la Amazonia deja animales muertos y silencio en lugar del canto de los pájaros

La selva amazónica tiene 7.4 millones de km2, es la unidad ecológica más grande de Brasil y la selva más grande del mundo. Se estima que en esta región viven más de 34 millones de personas, incluyendo 385 grupos indígenas quienes son los principales cuidadores de este conjunto de ecosistemas.

Además de la diversidad biológica, la selva amazónica cuenta con una amplia diversidad cultural en donde confluyen pueblos indígenas originarios y migraciones históricas de otros pueblos indígenas como comunidades afrocolombianas. Por lo que el ordenamiento territorial toma un papel fundamental en esta historia.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) la Amazonia representa 10% de la reserva mundial de carbono almacenado, el 50% de los bosques a nivel mundial y además produce el 20% del oxígeno total del planeta. Por ello el 28% de la extensión total de la Amazonia forman parte de una reserva protegida.

Un ejemplo de conservación

A pesar de que la Amazonia está cubierta principalmente de bosque tropical húmedo denso presenta una tasa de deforestación anual de 144.147 hectáreas al año. Por ello, en 2004 Brasil lanzó el primer Plan de Acción para la Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonía. Estos planes se han ido actualizando de manera periódica, el último fue lanzado en 2016 y debería estar vigente hasta 2022. 

Según los reportes, esto dio como resultado la reducción del 59.3% en la deforestación.  Además del monitoreo ambiental y la creación de instrumentos económicos normativos, estos planes se basaron en dos aspectos fundamentales: ordenamiento territorial y fomento a las actividades sustentables.

Pero la selva Amazónica no sólo llama la atención por los servicios ambientales que brinda, sino también por las materias primas que se pueden explotar.

De acuerdo con WWF, en los últimos años se ha registrado un aumento considerable en la minería y la extracción de combustibles fósiles en áreas protegidas. Por ello crearon un plan para su conservación, que básicamente se basa en garantizar que al menos el 50% del territorio permanezca como área natural protegida para la biodiversidad y la cultura,  una economía sustentable y una planeación sostenible que mitigue la acción industrial, es decir, limitar el uso de suelo para producción ganadera, agrícola o industrial.  

Todo eso gracias a la colaboración de todos los países involucrados, la activa participación de los grupos indígenas y organizaciones no gubernamentales.

Sin embargo, “su extensión y riqueza natural contrasta dramáticamente con los bajos índices socioeconómicos de la región, la baja densidad de población y la creciente urbanización”, según indica el propio Ministerio del Medio Ambiente de Brasil. Y aquí inicia el problema.

Lee: Circulan imágenes fuera de contexto sobre la emergencia real en la Amazonia

Cambio de gobierno, nuevas amenazas

A finales de 2018, más del 50% de los votantes brasileños le dieron al ultraderechista Jair Bolsonaro la presidencia del país con mayor extensión de la Amazonía. En menos de 6 meses las relaciones internacionales del país más grande de América cambiaron. 

Según reportes de la BBC, las alianzas estratégicas que durante 13 años los gobiernos izquierdistas de Brasil consolidaron con otras naciones latinoamericanas se fracturaron, y se crearon nuevas, principalmente con Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, lo que impulsó a Brasil a renunciar a su liderazgo en la lucha contra el cambio climático y la conservación ambiental.

Antes de que el actual presidente llegara, los pueblos indígenas ya luchaban contra mineros y petroleros que amenazaban con explotar las tierras Amazónicas, los cuales consiguieron una ventaja tras las reducciones en las regulaciones ambientales que se dieron en 2014, después de que la economía brasileña cayera en recesión.

Sin embargo estas amenazas se multiplicaron, pues durante su campaña electoral, Bolsonaro prometió ampliar el acceso a territorios protegidos para realizar actividades como la minería, la agricultura y otras industrias que las políticas de conservación adoptadas hasta entonces no permitían, según informó el New York Times (NYT). 

El NYT también reportó que las acciones brasileñas para la conservación  de la Amazonía cayeron en 20% durante el primer semestre del nuevo mandato, mientras que las pérdidas aumentaron un 39% durante el mismo periodo en comparación con el año anterior.Además, el Observatorio Climático anunció el número de incendios forestales creció 83% en solo un año hasta alcanzar los 74.155 entre enero y agosto de 2019. 

Como si la inacción de Bolsonaro ante los incendios forestales no fueran suficientes, el líder del país que alguna vez llegó a liderar las acciones de conservación ambiental sugirió que organizaciones no gubernamentales a las que se les redujo el presupuesto, pudieron haber iniciado las llamas del incendio del que todavía no se conocen la magnitud de los daños. 

“Esta gente está sintiendo la falta de ese dinero, así que puede estar habiendo actividades criminales de miembros de ONG que quieren llamar la atención contra mí y contra mi Gobierno; esa es la guerra que estamos enfrentando”, aseguró. 

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales brasileño reportó que el mes pasado, se perdieron 769,1 kilómetros cuadrados, lo que según informó CNN equivale a un área de la selva mayor que un estadio y medio de fútbol es destruido cada minuto de cada día.

El problema más allá de Brasil

A principios de agosto comenzaron a reportarse los primeros incendios en la zona de la Chiquitanía y otros puntos de Bolivia. Esto coincide con que en esta época del año la quema de pastizales, conocida como “chaqueo”, es una actividad usual realizada por los campesinos para preparar los terrenos para la época de cultivo en Bolivia y otros países vecinos, según informa BBC.

Los expertos consultados por este medio, estiman que se pierden alrededor de 350, 000 hectáreas anuales de bosques, selvas y pastizales por la expansión de la actividad agrícola. Solo en estas semanas se perdió más de medio millón de hectáreas. En Paraguay el panorama es similar, sus bosques también están en llamas. 

En medio de la emergencia, el presidente Evo Morales defendió la quema de pastizales para promover el uso agrícola del suelo. “Es importante el control del chaqueo pero también quiero que sepan: si las pequeñas familias, pequeños productores, si no chaquean, ¿de qué van a vivir?”

De acuerdo con BBC a principios de julio, el gobierno boliviano modificó el decreto que regula las tierras de producción forestal permitiendo el desmonte y la quema controlada de bosques en los terrenos donde las llamas han afectado más de 500,000 hectáreas.

En Paraguay las cosas no son distintas, pues la ONU responsabilizó a este país por no ejercer “controles adecuados sobre actividades contaminantes ilegales”.

Por si esto fuera poco, recientemente se celebró un acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (bloque económico que incluye a Brasil , Argentina, Uruguay y Paraguay). Según The Guardian, esto hace más barato para los agricultores brasileños exportar productos agrícolas, principalmente carne de res, lo que impulsa el crecimiento de la industria ganadera, a la cual se le culpabiliza en gran parte de la deforestación. 

¿Por qué la Amazonia está en llamas?

Si estamos hablando de la selva tropical más grande del mundo, en donde la humedad es tan alta que, en ciertas áreas, sus bosques son capaces de crear su propia temporada de lluvias con el vapor de agua que transpiran sus hojas, ¿Por qué la Amazonia está en llamas si, a veces, ni siquiera puede incendiarse?

De acuerdo con información de la BBC, considerando sus características ambientales, las posibilidades de que los incendios forestales inicien de forma natural, es decir a causa del clima seco, el viento o el calor, en este conjunto de ecosistemas son mínimas. Según los expertos consultados por la BBC, la mayoría de los incendios que se dan en esta región son iniciados por seres humanos, principalmente por o para la ganadería, ya que ésta involucra la tala y quema de árboles. A esto se suman los efectos del cambio climático. Y en conjunto vuelve al bosque más inflamable.

Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas (IPAM) reportó que a pesar de la sequía, hoy hay más humedad en la Amazonia que en los últimos tres años, por lo que es muy posible que los incendios sean consecuencia de la práctica de quema “controlada” practicada por los campesinos para “limpiar” las áreas de vegetación, lo que le permite al ganado pastar.

La lucha por la conservación 

Las amenazas que el ecosistema enfrenta ante la industria ganadera, agrícola, minera y petrolera no sólo son un peligro para su conservación biológica, también para su preservación cultural. En septiembre de 2017, medios internacionales reportaron el asesinato de al menos 10 miembros de una tribu aislada a manos de mineros que buscaban oro. 

Survival, una organización que lucha por la población indígena, advierte que este acontecimiento podría calificarse como un genocidio, pues este tipo de tribus no son muy numerosas y el asesinato podría representar el exterminio de la quinta parte de la tribu.

La misma organización reportó en 2016, que tras la destitución de Dilma Rousseff, el gobierno buscó recortar gastos, entre ellos el financiamiento del departamento que protege los territorios de los pueblos aislados de madereros y mineros. 

El NYT reportó en marzo, la lucha de los líderes de la tribu munduruku por expulsar de sus tierras, tierras que en teoría no debería utilizarse para la explotación, a mineros, algunos de los cuales pactaron en 2015 un acuerdo con los nativos, bajo la promesa de una vida mejor. 

A cambio del supuesto 10% de las ganancias que les permitiría tener recursos para la comunidad, los nativos vieron como sus ríos se contaminaron y los peces que habían sido la base de su alimentación se llenaban de mercurio. 

Los munduruku recorrieron los campamentos de mineros ilegales para solicitar su expulsión. Posteriormente llegaron algunas redadas organizadas por el gobierno. Pero en ninguna de las acciones fueron exitosas. Y con Brasil bajo el liderazgo de un presidente que argumenta argumenta que ya no puede tolerar tantas tierras apartadas y protegidas porque “ impide el desarrollo”, el panorama para estos grupos está lejos de mejorar. 

Un hecho más reciente fue el reportado por The Guardian en julio de este año, cuando el líder de un pueblo fue asesinado a puñaladas, lo que causó que el resto de la comunidad huyera y la aldea fuera tomada por aproximadamente 50 mineros quienes invadieron la reserva indígena Waiãpi de 600,000 hectáreas en el estado de Amapá.

Cómo contribuir

El Fondo mundial para la conservación cuenta con el proyecto “Somos Amazonia”. A través de él puedes contribuir económicamente donando de manera anual, mensual o única. También, puedes unirte a campañas de conservación o sumarte a la causa cómo un embajador social a través de la concientización por redes sociales. Y además, puedes adoptar a un Bota, que es el delfín de agua dulce más grande del mundo tiene ojos muy pequeños y un hocico largo.

Amazon Watch y Geenpeace son otras plataformas a través de la cual puedes contribuir mediante donaciones, tomar acción e involucrarte activamente.  Pero además, son un buen lugar para mantenerte informado sobre el tema.

Ser amable con medio el ambiente reduciendo tu consumo y disminuyendo tus desechos es un gran inicio. Pero tanto Geenpeace como WWF coinciden en que entender por qué la deforestación nos afecta a todos es un camino que puedes emprender para comenzar la acción. Además de contribuir con la divulgación y discusión de este tipo de temas en la esfera pública, el informarte sobre tus candidatos a gobernantes y tomadores de decisiones. 

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