A un año, fechas, lugares y puntos clave en la búsqueda del origen del COVID
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¿Cómo empezó todo? A un año, fechas, lugares y puntos clave en la búsqueda del origen de COVID-19

En sus recuentos, el diario The New York Times y la agencia AP han criticado la opacidad del gobierno chino ante la epidemia.
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30 de diciembre, 2020
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A un año de que se conocieran los primeros casos de Covid-19, persisten las interrogantes respecto a cuándo, cómo y dónde surgió el virus Sars-Cov-2, que hasta ahora ha provocado la muerte de más de al menos 1 millón 795 mil personas en el mundo; esto, mientras el gobierno chino ha dificultado los esfuerzos independientes para investigar su origen.

En el inicio de la pandemia, se instaló la idea de que todo comenzó en un ‘mercado mojado’ de Wuhan, donde vendían mariscos, pero también zorros, o hasta serpientes; sin embargo, con el paso de los meses científicos también ha apuntado a la posibilidad de que todo comenzara en la zona de Yunnan, también en China, donde hay cuevas con murciélagos y la agencia AP encontró indicios de que algunas personas acudían ahí a hacer ceremonias budistas, es decir, había cercanía entre murciélagos y humanos; las autoridades de China, en tanto, han impulsado las teorías de que el virus pudo surgir en otra nación, tratando de cambiar la narrativa. 

Las investigaciones científicas sobre el nuevo coronavirus y la reacción ante la amenaza sanitaria, según muestran en sus reportes de este miércoles las agencias AP y el diario The New York Times, han estado marcadas también por decisiones políticas y  por la confrontación con el gobierno estadounidense de Donald Trump, que ha hecho comentarios incluso racistas culpando a China por la epidemia. 

Científicos que trabajan con organismos como la Organización Mundial de la Salud, en tanto, mencionan que encontrar el origen del Covid-19, más que buscar a un culpable, sirve para enfrentar de mejor forma esta epidemia y otras que vengan en el futuro. 

Las fechas clave 

Los recuentos de The New York Times y AP dan algunas fechas clave sobre cómo empezó a conocerse la pandemia que marcó al mundo y seguirá repercutiendo en los próximos años. AP recordó el caso de un vendedor en el mercado de Huanan, en Wuhan, de nombre Jiang Dafa, quien a mediados de diciembre de 2019 fue uno de los primeros en notar que gente a su alrededor estaba enfermando, entre ellos un amigo con el jugaba ajedrez y un comerciante de mariscos, que a la postre murió. 

“Los pacientes comenzaron a llegar a los hospitales cercanos, lo que provocó alarmas a fines de diciembre que alertaron a los CDC de China”, relató AP. 

The New York Times coincide en relatar que desde finales de diciembre comenzó a extenderse la alarma en Wuhan, de voz en voz o por medio de la red social WeChat.  Científicos y médicos de hospitales en esa zona, e incluso en otros puntos, pedían al gobierno central chino actuar, sin embargo, la respuesta a ese nivel fue lenta. 

El 31 de diciembre de 2019, la OMS fue notificada sobre el brote en Wuhan. 

Hacia la noche del 1 de enero, ya en 2020, se ordenó el cierre del mercado de Huanan, en Wuhan. 

El 7 de enero, las autoridades chinas confirmaron que se trataba de un nuevo tipo de coronavirus, al aislarlo, y que era distinto al MERS y al SARS. 

De acuerdo con NYT el 8 de enero el director del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, George F. Gao, se mostró alarmado ante el nuevo virus durante una llamada con su homólogo estadounidense, el Dr. Robert R. Redfield, sin que ambos extendieran esa alerta al público en general. NYT citó al respecto a dos personas con conocimiento de la llamada, sin dar sus nombres. 

El 10 de enero, la OMS publicó “su primera serie integral de documentos de orientación dirigidos a los países, que abarcaban temas relacionados con la gestión de un brote de una nueva enfermedad”.

El 11 y 12 de enero, “se habían diagnosticado inicialmente 41 casos de infección por el nuevo coronavirus en la ciudad de Wuhan”, de acuerdo con la OMS.

El 19 de enero, el científico que ayudó a descubrir la epidemia de SARS hace 17 años, el Dr. Zhong Nanshan, viajó a Wuhan para constatar lo que ocurría y alertar a Beijing. En el tren, camino a esa ciudad, según contó en un libro, ya había escrito en un borrador que había confirmación de que el nuevo virus se transmitía de persona a persona. 

Hasta después de ese viaje del Dr. Zhong, el 23 de enero, el líder de China, Xi Jinping, “selló Wuhan”, confinando a 11 millones de personas, para que ya no pudieran salir de la ciudad. Fue un intento de detener la propagación de contagios de un virus que los había tomado por sorpresa, distinto al SARS, sin embargo, a la postre se extendió por todo el mundo. 

El 30 de enero, la OMS declaró que el brote constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional.

Tiempo después, tal como relató AP, investigadores chinos encontraron que un niño a cientos de millas de Wuhan se había enfermado con el virus desde el 2 de enero, “lo que sugiere que se estaba propagando ampliamente” desde diciembre”, y no solo en Wuhan. 

“Un informe de la OMS escrito en julio pero publicado en noviembre dijo que las autoridades chinas habían identificado 124 casos en diciembre de 2019, incluidos cinco casos fuera de Wuhan”, agregó. 

Un estudio preliminar, refirió NYT, proyectó que “China podría haber reducido el número total de casos en un 66 por ciento si los funcionarios hubieran actuado una semana antes. La acción realizada tres semanas antes podría haber reducido el número de casos en un 95 por ciento”. 

Las autoridades chinas, en tanto, difundieron un discurso del líder Xi Jinping, en febrero, donde aseguró que desde el 7 de enero,  cuando se confirmó que se trataba de un nuevo virus, había ordenado tomar medidas.

“Emití órdenes durante una reunión del Comité Permanente el 7 de enero para contener el brote. El 20 de enero di órdenes especiales sobre los trabajos para impedir y controlar la epidemia, y dije que teníamos que estar muy atentos a ello”, mencionó.

Al respecto, el mismo diario insistió en la falta de transparencia del gobierno chino, respecto a su actuación en los primeros días de la epidemia. AP también criticó que se mantenga la opacidad, incluso en los intentos de rastrear el origen del virus

Control de la información

Según la investigación de la agencia AP, el gobierno chino está controlando estrictamente todas las investigaciones sobre el origen del virus que provoca la enfermedad COVID-19. 

“El gobierno está entregando cientos de miles de dólares en subvenciones a científicos que investigan los orígenes del virus en el sur de China y están afiliados al ejército”, relató la agencia. 

“Está monitoreando sus hallazgos y ordenando que la publicación de cualquier dato o investigación sea aprobada por un nuevo grupo de trabajo administrado por el gabinete de China, bajo órdenes directas del presidente Xi Jinping, según documentos internos obtenidos por AP”, agregó. 

Las autoridades chinas, continuó, están limitando severamente la información e impidiendo la cooperación con científicos internacionales.

Entre otras situaciones, apuntó AP, está el hecho de que autoridades chinas han restringido el paso a cuevas en la zona de Yunnan, “mismo sitio donde investigadores identificaron en 2017 las especies de murciélagos responsables del SARS”. 

Científicos chinos, que recibieron subvenciones del gobierno, “han recolectado en Yunnan cientos de muestras de murciélagos, serpientes, ratas de bambú y otros animales”, sin embargo, los datos sobre dichas muestras no se han hecho públicos. 

AP mencionó que las investigaciones se dirigieron hacia los murciélagos, luego de que el 25 de mayo pasado el director de los CDC, Gao, dijo que, “a diferencia de las muestras ambientales, ninguna muestra de animales del mercado” de Wuhan había dado positivo a COVID-19. 

“El anuncio sorprendió a los científicos que ni siquiera sabían que los funcionarios chinos habían tomado muestras de animales. También descartó el mercado como la fuente probable del virus, junto con más investigaciones que mostraron que muchos de los primeros casos no tenían vínculos con él”.

Con el mercado demostrando ser un ‘callejón sin salida’, agregó la agencia, los científicos prestaron más atención a los murciélagos en Yunnan, área en el sur de China que limita con Laos, Vietnam y Myanmar y “es una de las más biológicamente diversas del mundo”. 

La OMS, en tanto, “ha dicho que se están estudiando más de 500 especies de otros animales, incluidos gatos, hurones y hámsteres, como posibles huéspedes intermediarios de COVID-19”.

Científicos sin respaldo estatal, señala también la agencia,  se quejan de que ahora “es extremadamente difícil” obtener la aprobación para muestrear animales en el sur de China, y que se sabe poco sobre los hallazgos de los equipos patrocinados por el gobierno.

En tanto, medios estatales y científicos subvencionados por el gobierno han dado voz a algunas teorías que sugieren que el virus pudo surgir afuera de China, aunque científicos a nivel internacional en su mayoría descarten esa posibilidad. 

Sobre el mismo tema de la opacidad, esta semana se conoció que Zhang Zhan, una reportera ciudadana china que cubrió el inicio del brote de coronavirus de Wuhan, fue condenada a cuatro años de prisión. Zhan fue declarada culpable de “buscar altercados y provocar problemas”, un cargo que se usa frecuentemente en ese país contra activistas, apuntó BBC. 

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