Quinta ola COVID: subvariantes, síntomas y más riesgo de reinfección
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Quinta ola COVID: subvariantes, síntomas y por qué hay más riesgo de reinfección

Desde el inicio de la pandemia a la fecha, cuando se registra un nuevo pico de casos en la llamada "quinta ola", han cambiado los síntomas de la enfermedad y las principales subvariantes que la causan.
13 de julio, 2022
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Los días de aislamiento, la inmunidad que confiere la enfermedad, los principales síntomas de COVID-19, e incluso las variantes del SARS-COV-2 que ahora tienen mayor presencia, son algunas de las cosas que han ido cambiando a lo largo de la pandemia. 

Lo cual se ha hecho evidente en las últimas semanas pues, otra vez, los contagios de COVID-19 han aumentado en México. De hecho, este 12 de julio se registraron más de 36 mil contagios de COVID-19 en un día, nuevo máximo en la quinta ola.

Sin embargo, tener COVID-19 actualmente no es igual a lo que sucedía en las etapas anteriores de la pandemia, cuando las muertes y la gravedad de la enfermedad eran mayores.

A decir del subsecretario de salud, Hugo López Gatell, esto tiene mucho qué ver con la vacunación, pues esto contribuye a que ante el pico de casos no haya un desbordamiento en hospitales, con 10% de ocupación en camas generales y 3 por ciento en camas con ventilador.

Síntomas

Al iniciar la pandemia, los principales síntomas que advertían una infección por COVID eran la pérdida del olfato, el gusto y la fiebre. Pero eso cambió a inicios de 2022, ya que cuando la variante ómicron comenzó a tomar fuerza, el estudio ZOE Covid King´s College de Londres advirtió que los principales malestares que provoca son más parecidos a una gripe común. 

Siendo los cinco principales: nariz que moquea, dolor de cabeza, cansancio, estornudos y dolor de garganta.

Esto se supo porque los científicos de ZOE analizaron los datos de síntomas de los casos positivos registrados en el estudio ZOE COVID, y los compararon con los datos de principios de octubre, cuando delta aún era dominante.

El doctor Jorge Baruch Díaz Ramírez, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó a Animal Político que los principales síntomas de las subvariantes de ómicron que actualmente están circulando se perciben como leves, y los más frecuentes son resequedad en la garganta, y faringitis o inflamación de la garganta

El especialista agrega que la COVID causada por ómicron también se puede manifestar con problemas gastrointestinales como diarrea, náusea o vómito. Dice que estás molestias también se pueden presentar junto con dolor de cabeza, congestión nasal y fatiga

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De acuerdo con Díaz Ramírez, los malestares estomacales son síntomas que han estado presentes desde el inicio de los contagios por COVID, incluso antes de ómicron, pero como las afectaciones respiratorias generaban problemas de mayor gravedad no habíamos escuchado mucho de eso antes. 

Como recordarás, el virus que causa la COVID entra a nuestro cuerpo cuando la proteína S (spike) del Sars-CoV-2 se une al receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), y esa enzima está presente en gran parte de las células de nuestros órganos.

Subvariantes e inmunidad

La variante ómicron tiene más de 50 mutaciones en comparación con el virus SARS-CoV-2 original aislado en Wuhan, China. De esas mutaciones, han surgido algunas subvariantes y las que actualmente preocupan por su alta dispersión son BA.2.12, BA.4 y BA.5.

Es como si ómicron fuera la rama de un árbol llamado SARS-CoV-2 y, al mismo tiempo, ómicron tiene diversas ramitas a las cuales se les reconoce como subvariantes. 

“Estas subvariantes pueden llegar a tener cambios significativos por algunas mutaciones especiales en la proteína S”, explica Díaz Ramírez. 

También te explicamos: Cómo una variante COVID se hace más contagiosa y de qué modo se rastrea su presencia en México

Esto es importante porque la mayoría de las vacunas funcionan justo considerando cómo era esa estructura del virus antes de que mutara, como lo hizo en las subvariantes de ómicron.

Por ello, ahora se sabe que pueden llegar a escapar a la protección que nos confieren las vacunas, es decir, la inmunidad que nos otorgan ahora es menor a la que nos dieron con variantes previas. 

Aunque siguen siendo el método más efectivo para disminuir el riesgo de hospitalización y muerte. Así que la recomendación sigue siendo que todas las personas que podamos hacerlo, recibamos un esquema completo y el refuerzo. 

Hay que considerar que las variantes de COVID-19 no confieren inmunidad cruzada, es decir, aunque en el pasado ya nos hayamos contagiado de COVID-19 por alguna variante como delta, nuestro cuerpo no reconoce a ómicron como el mismo virus, así que escapa de las defensas naturales del cuerpo y hace más fácil que nos volvamos a contagiar. 

“Por ejemplo las variantes delta o alfa no confieren una inmunidad cruzada para protegernos de estás subvariantes de ómicron, que están ahorita circulando”, dice el especialista, aunque señala que todavía es muy pronto para poder tener un panorama completo de estas subvariantes que apenas están circulando en la vida real.

De hecho, un estudio publicado en la revista Science, dirigido por investigadores del Imperial College London, encontró que las personas infectadas con la variante ómicron muestran un refuerzo inmunológico deficiente contra futuras infecciones por SARS-CoV-2.

Es decir, que la respuesta inmune es menos fuerte que lo que se registró anteriormente.

Lo que explica por qué hay personas que ya se infectaron en más de una ocasión.

Contagio y aislamiento

El académico de la UNAM señala que hay que recordar que el tiempo de incubación del virus es de 3 a 5 días. Lo que significa que si, por ejemplo, tuvimos contacto con una persona contagiada el día lunes, se cuenta como el día cero, y a partir de ahí pueden pasar de 3 a 5 días hasta que aparezcan los síntomas o demos positivo a una prueba COVID. 

Respecto al tiempo que dura la enfermedad y durante el cual debemos permanecer aislados, Díaz Ramirez dice que una vez que comencemos a tener síntomas de enfermedad hay que contar al menos 7 días para poder retomar algunas actividades esenciales. 

“Entre el séptimo y décimo día nosotros todavía contamos una probabilidad de 25% para contagiar a las demás personas, sobre todo si no están vacunadas”, señala. Por lo que en ese periodo debemos de seguir usando el cubrebocas de forma estricta. 

Es a partir del día 11 (después de comenzar con síntomas), que ya podemos ir a reuniones o centros comerciales o actividades consideradas como de alto riesgo de contagios, por realizarse en lugares cerrados con mucha gente. 

En forma más clara, se recomienda que las personas no regresen a sus actividades hasta que pasen 24 horas sin presentar signos y síntomas de la enfermedad

“Entre más cercano al día de inicio de signos y síntomas la probabilidad de contagiar a los demás es mayor. Sí se puede retornar al sexto día, pero siempre tomando en cuenta que debemos usar el cubrebocas correctamente y lavarnos las manos de forma frecuente”, detalla el especialista, considerando que el permiso por incapacidad que otorga el IMSS sólo cubre 5 días de manera inicial. 

Cabe señalar que, de acuerdo con la institución, “si al término de estos continúas con sintomatología deberás acudir a tu clínica u hospital más cercano para recibir atención y valoración médica presencial”.

Si no se tienen síntomas, el regreso a las actividades cotidianas puede ser a los 5 días de dar positivo a una prueba COVID. 

El académico de la UNAM recuerda que si se sospecha o confirma que se tiene COVID, “necesitamos primero ir por una valoración médica, que el médico nos prescriba los medicamentos y no automedicarnos”. En este sentido, lo más probable es que se recomienden antivirales y antiinflamatorios. 

Además recordó que “la pandemia no ha terminado ni ha disminuido en cuanto al daño que puede causar en la población. Es importante porque puede haber una mala percepción del riesgo”. 

Lee: ‘Lejos de haber terminado’: OMS mantiene la emergencia internacional por COVID

“Una de las herramientas más importantes para prevenir los casos de contagios, hospitalizaciones y muertes es la vacunación y sus objetivos prácticos son completar el esquema inicial de vacunación, y actualizar nuestro esquema de vacunación con los refuerzos que nos corresponden”, señaló.

También mencionó que existen medidas complementarias a la vacunación que nos ayudan a disminuir el impacto de la enfermedad en la población que todavía no ha podido acceder a la vacuna, que son el uso de cubrebocas, la sana distancia, y elegir que las actividades que realicemos no sean de alto riesgo de contagio.

Nueva distribución

De acuerdo con el último informe del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica, las variantes BA.2, BA.2.9 y BA.2.12.1 han pasado a ser predominantes en la República Mexicana.

Sin embargo, se percibe un aumento considerable de las variantes BA.4 y BA.5 en las regiones centro sur, sur y sureste del país.

De hecho, explica que en diciembre  la prevalencia de la variante delta comenzó a disminuir en nuestro país debido a la introducción de las subvariantes de ómicron.

De acuerdo con el último informe del Panel de Vigilancia COVID-19 de Helix, en Estados Unidos, las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5 están ascendiendo rápidamente: BA.4 y BA.5 están ahora en aproximadamente el 50% de los casos en todo el país; dos semanas atrás esa proporción solo era del 20 %. 

De acuerdo con sus previsiones, se espera que esta tendencia continúe durante todo el verano, con un aumento en los casos dominados por BA.4/BA.5, como se ve en otros países.

Además, ya se detectó la presencia de BA.2.75 en India, Inglaterra, Alemania y muchos otros países. Pero todavía no ha sido reportada ni en México ni en Estados Unidos.

Vacunas

En una declaración provisional publicada en junio de este año, la Organización Mundial de la Salud explicó que las vacunas disponibles “continúan proporcionando gran protección contra la enfermedad grave y la defunción causadas por todas las variantes de este virus conocidas hasta la fecha”. 

Pero señaló que “es preciso estudiar si se puede mejorar esa eficacia formulando las vacunas de modo que se adapten a las variantes del SARS-CoV-2, en especial a la ómicron. Se trataría, por tanto, de que estas vacunas ofrezcan una protección mayor y más duradera contra la enfermedad grave y la muerte, así como más protección contra variantes que aparezcan en el futuro cuyos antígenos difieran más del virus inicial”.

Apenas el 30 de junio, la FDA recomendó a los desarrolladores de vacunas la inclusión del componente ómicron BA.4/5 para las dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19.

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