¿Se necesita un cubrebocas diferente ante ómicron? Esto sabemos
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Cubrebocas vs ómicron: cuál utilizar, qué pasa con los de tela y la clave del ajuste

“Cualquier mascarilla es mejor que ninguna”, refieren los CDC; es falso que el nivel de filtración de cada tipo de cubrebocas cambie según la variante.
Por Siboney Flores y Samedi Aguirre
15 de enero, 2022
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Con el aumento de casos de ómicron muchos se preguntan qué tipo de cubrebocas usar, pues como ha reconocido la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta variante del virus que provoca COVID-19 se caracteriza por contagiarse con más velocidad.

Estudios preliminares han encontrado que ómicron se replica en las partes superiores del tracto respiratorio, la nariz, faringe y laringe, lo que hace más fácil su expulsión al toser, hablar o estornudar. 

Ante ello, y para aclarar desinformación, consultamos a especialistas.

Para empezar nos explicaron que si bien los cubrebocas tienen distintos niveles de protección de acuerdo con su material y tecnología, es falso que el nivel de filtración de cada uno de ellos cambie con cada variante del virus, como circuló en una infografía en redes.

Las y los especialistas también insistieron en que más allá del tipo de cubrebocas que se utilice, es clave lavarse las manos antes de usarlos, y que estén bien ceñidos a la cara, al nivel del tabique nasal y hasta la barbilla, para así impedir el paso de partículas virales. 

Si no se utilizan bien, en cualquier caso dejarían de protegerte.

Existen materiales que dan mayor protección

Debido a la alta transmisibilidad, es decir la capacidad de ómicron para propagarse de un huésped a otro causando enfermedad, tanto en México como en otras naciones expertos han hablado de la necesidad de usar cubrebocas con un mayor nivel de protección, como los  KN95, N95 y FFP2, siempre y cuando no haya desabasto para personal médico y exista la posibilidad económica de comprarlos.

De hecho los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), apenas la noche de este 14 de enero, actualizaron su guía reconociendo que ese tipo de cubrebocas protegen más que los quirúrgicos y que los caseros o de tela; y aunque ubicaron estos últimos como los del nivel de protección más bajo, tampoco descartaron del todo su uso.

El consejo de los CDC es que uses la mascarilla o el cubrebocas con más protección que encuentres, que te ajuste bien y que puedas usar de forma constante.

“Cualquier mascarilla es mejor que ninguna”, dijo esta semana la directora de ese organismo, Rochelle Walensky.

Los CDC refieren en su guía que también se debe considerar el nivel de riesgo. Opciones como los KN95, N95 y FFP2 son recomendadas por ejemplo en casos donde se cuida a una persona con COVID, si se tiene un empleo donde se interactúe con personas que no usan cubrebocas, o si se utiliza el transporte público en largos periodos de tiempo y con aglomeración.

En el caso de los cubrebocas más sencillos, si es la opción disponible y al alcance, especialistas y organismos de salud han recomendado una cobertura doble, con un cubrebocas quirúrgico (de tres capas) debajo de uno de tela.

Aunque es verdad que las autoridades sanitarias están cambiando sus recomendaciones y siendo más enfáticos en la calidad de los cubrebocas que se utilizan, Thalía García Tellez, integrante del colectivo Científicas Mexicanas, explica que no ha cambiado la capacidad de filtración de los cubrebocas según su material, ni tampoco el tamaño de la partícula del virus, aunque ómicron sí tiene una característica que hace más factible su contagio.

“Cuando hablamos de una variante genética es el instructivo que viene dentro del virus lo que está cambiando, pero el coronavirus sigue siendo el mismo. El SARS COV-2 ómicron es exactamente el mismo virus (en cuanto a tamaño), se ve exactamente igual que el delta, el alpha, (sic) el tamaño de la partícula no ha cambiado”, dice García Tellez.

La también coordinadora en ensayos clínicos de vacunas en el Hospital Cochin de París agrega que esta variante es “muchísimo más contagiosa” porque “necesitamos menos virus para contraer la enfermedad, entonces necesitamos tener esta barrera física que evite que esos poquitos virus lleguen a alguien más”.

Es decir, como se sabe que ómicron necesita menos partículas virales que otras variantes del COVID para infectar a otras personas, la idea es mejorar la protección para darle menos oportunidad al virus de salir de la persona enferma y llegar hasta la persona sana. 

A esta postura se suma la del doctor Carlos Alberto Pantoja Meléndez, académico del Departamento de Salud Pública de la UNAM, que explica que los cubrebocas no fueron diseñados para combatir enfermedades o variantes en específico, sino que se crearon para retener partículas de tamaños precisos. 

Y pone de ejemplo el caso del cubrebocas N95; en su estudio técnico muestra que retiene hasta el 95% de partículas que tengan un tamaño menor a 0.5 micras. 

Sí tienes duda de qué tan pequeño es eso, recuerda que el micrómetro, micrón o micra es una unidad de longitud equivalente a una milésima parte de un milímetro.

Cuando se habla de partículas menores a 0.5 micras, explica Pantoja, se habla de virus, en los cuales se incluyen los coronavirus, sin hacer diferencias entre las variantes. Es decir, el cubrebocas N95 cubre por igual frente a cualquier variante de COVID-19.

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El porcentaje de filtración de cada cubrebocas 

Ambos especialistas coinciden en que existen diferentes niveles de filtración entre los diferentes tipos cubrebocas y esto se debe al material y diseño con el que están creados. 

Por ejemplo, por su capacidad de filtración se recomienda usar los cubrebocas N95, KN95, KF94, FFP3 y FFP2 en espacios poco ventilados, como el que ya mencionamos del transporte público. 

Aquí te dejamos un listado de la capacidad de filtración de partículas de algunos tipos de cubrebocas, de acuerdo a información publicada por el  boletín técnico de la farmacéutica 3M y notas publicadas por BBC y CNBC:

  • N95 tiene 95% de filtración
  • KN95 tiene 95% de filtración
  • KF94 tiene 94% de filtración
  • FFP3 tiene 99% de filtración
  • Quirúrgico de 3 capas tiene 95% de filtración
  • FFP2 tiene 94% de filtración
  • FFP1 tiene 80% de filtración

No sólo importa el tipo de cubrebocas que tengas, es clave cómo lo uses

Sin importar el porcentaje de filtración, los especialistas insisten en que lo más importante es usarlo de manera correcta. 

“De nada me sirve tener una N95, con careta y gogles, si el N95 lo traigo mal. De nada me sirve traer un FFP2 si lo llevo usando 8 días. De nada me sirve traer tres mascarillas quirúrgicas que las he lavado y reutilizado”, comenta Thalía García Tellez. 

Como ejemplo  de ello, la médica Carol Perelman, química farmacéutica, bióloga por la UNAM y directora del Jardín Weizmann de Ciencias, publicó en redes sociales un análisis sobre posibles contagios dependiendo del tipo de cubrebocas que se usaba y de si estaba bien colocado. 

Por su parte el doctor Carlos Alberto Pantoja Meléndez insiste en que si no (puede usar) un kn95, que use uno tricapa, y si no, que use uno de tela. Cualquier cubrebocas que use la población es correcto, sobre todo si cubre del tabique nasal hasta la barba”.

Si tu única opción son los cubrebocas  de tela, entonces recuerda que  debes lavarlos y plancharlos diariamente, según recomienda el académico de la UNAM.  Acerca de los cubrebocas de una capa o que tienen una válvula, los especialistas sí descartan su uso. 

La pandemia no ha sido superada

La científica Thalía García Tellez enfatiza que la pandemia no ha sido superada y se necesita pensar en colectivo cuando se habla de un posible contagio. 

“Hoy es como, ¿si no me van a hospitalizar cuál es el punto?, el punto es que tal vez a ti no te van a hospitalizar, pero tú le vas a pasar el virus a 12 personas al menos, y dentro de esas 12 personas alguna va a terminar en el hospital, si esa persona está en el hospital le va a quitar el lugar a una persona que tenía programada una operación desde hace tres meses y que potencialmente pone en riesgo su vida”, comenta Tellez. 

La integrante del colectivo Científicas Mexicanas refiere que decir “de todos modos me voy a contagiar” y dejar de usar el cubrebocas es no pensar en las condiciones de la enfermedad.

“No sabemos si ómicron va a causar secuelas o no, sí hemos visto que causa menos ingresos en reanimación, pero no por eso menos hospitalización y que puede escapar a la respuesta inmune inicial, así que el riesgo para mí no vale la pena”, sentencia Tellez. 

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