No todo es alegría, la depresión en navidad es más común de lo que crees
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No todo es alegría, la depresión en navidad es más común de lo que crees

En diciembre coinciden factores ambientales, neurobiológicos y hasta sociales que contribuyen a que uno sea más vulnerable a deprimirse
26 de diciembre, 2020
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La navidad y el año nuevo nos ponen reflexivos. Pero a muchas personas el pensar qué regalos van a dar, con quién pasarán las fiestas, la falta de sol, y el recuento de cómo la pasaron este 2020 no les produce alegría, al contrario, es motivo de una profunda tristeza. 

El problema, es que si este sentimiento se mantiene por más de dos semanas y está acompañado de otros problemas como el perderle gusto a las actividades que antes nos encantaban podría convertirse en un Trastorno Afectivo Estacional (TAE) que sucede en el invierno, también conocido como depresión decembrina o depresión navideña. 

¿Qué es la depresión decembrina y por qué se le considera un Trastorno Afectivo Estacional (TAE)? 

El doctor Alejandro Nenclares, Director Médico de Medicina Interna en Pfizer México, nos explicó que se trata de un estado de ánimo depresivo que está asociado a alguna estación o alguna temporalidad del año. 

La llamada depresión decembrina, sucede en la época invernal del año. Principalmente porque es este periodo cuando coinciden factores ambientales, neurobiológicos y hasta sociales que contribuyen a que uno sea más vulnerable a deprimirse. 

La falta de sol afecta nuestros estados de ánimo

Aunque en México no cambia tanto la duración del día como en otros países, sí se reduce mucho la exposición a la luz solar y eso contribuye a cambios en el estado de ánimo. 

De acuerdo con Nenclares, esto pasa porque en nuestro cerebro hay una glándula que se llama glándula pineal, la cual está conectada a nuestros ojos y percibe o no la luz solar. Esta glándula se conecta a un área del cerebro que se llama núcleo supraquiasmático que se encarga de ser nuestro reloj biológico interno. Regula los ritmos circadianos, nuestras horas de sueño y la secreción de hormonas como la melatonina que interviene en el ciclo natural del sueño. Todo este mecanismo está ligado a la regulación del estado de ánimo. 

“Cuando empieza a durar menos tiempo la exposición a la luz solar este mecanismo también se da cuenta y el hecho de exponernos menos tiempo a la luz solar en algunas personas ya vulnerables, es decir que tiene ciertos factores de riesgo para desarrollar trastornos depresivos, los altera más la falta de luz solar y empieza a darse una cadenita en dónde se altera el ciclo sueño-vigilia y se altera la regulación del estado de ánimo y los hace más propensos a tener episodios depresivos”, señala. 

La autorreflexión a veces nos deprime

Pero además, el especialista reconoce que “diciembre es una época del año en el que la gente cae en momentos de autorreflexión de preguntarse cómo les fue en el año, caer en nostalgia, preguntarse si hubo pérdidas durante el año, pérdidas de pareja, de empleo, de situación económica, incluso se cuestionan si han hecho las cosas bien”. 

A todo esto hay que sumarle que el 2020 ha sido particularmente complicado para muchas personas, por lo que factores como no poder pasar la navidad en familia o no tener un ingreso económico habitual puede agudizar estos sentimientos. 

¿Este padecimiento termina cuando concluye la temporada navideña o se puede extender indefinidamente?

De acuerdo con Nenclares, es muy variable y depende de que vulnerabilidad tiene cada persona.  “Suele coincidir en que es temporal. Ya pasó esta época nostálgica, yo vuelvo a mis actividades, me vuelvo a mantener ocupado y empieza a mejorar la temperatura”, señala el especialista. 

Pero hay casos en los que puede complicarse y prolongarse hasta 6 meses, en estos casos se puede desarrollar un episodio depresivo crónico. “No es garantía de que cuando llegue la primavera ya vas a estar bien, pero si es muy común que durante la época invernal aumenta estos padecimientos y repunta la temporada de suicidio”, menciona. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300  millones de personas.  Según las últimas cifras del INEGI, el 32.5% de la población mayor de 12 años en México reconoce haber sufrido depresión. 

¿Cuáles son los factores de riesgo de la depresión?

Según Nenclares, los factores de riesgo más importantes es que ya antes te hayas deprimido con anterioridad, el otro es que tengas antecedentes familiares directos como padres, hermanos o familiares cercanos que tengan historial de haber padecido cuadros depresivos. Consumir sustancias psicoactivas como el alcohol o drogas también te ponen en riesgo. 

“Por supuesto también contribuye tu situación económica, si tienes estrés crónico, si padeces alguna enfermedad crónica que te provoca malestar como un síndrome doloroso también te pone en mayor propensión a desarrollar depresión”, dice Nenclares. 

¿Cómo puedo saber si yo o alguna otra persona lo padece?

No es lo mismo tristeza que depresión. De acuerdo con el especialista, es normal sentirse  triste unos días, por diversas causas, como una pelea con la pareja, o porque falleció un ser querido. 

Pero se puede sospechar de depresión cuando esa tristeza es constante, la sufrió casi a diario la mayor parte del día y ese sentimiento se queda por al menos dos semanas. 

Otro elemento que diferencia a la tristeza de la depresión, es que las personas que sufren un trastorno depresivo, también experimentan pérdida de placer o interés por las cosas que antes le gustaban. 

Descuido de la higiene personal, desaliño, pérdida o exceso de apetito, dejar de dormir o querer estar durmiendo todo el día, así como los sentimientos de culpa exagerada,  son otros de los signos que podrían alertar que una persona está experimentando depresión. 

“Otro dato de alarma que cuando aparece hay que tener mucho cuidado son los sentimientos de desesperanza: creer que todo va a epeorar, que todo va a estar mal, que el futuro es negro y que no tiene ningún sentido continuar”, advierte Nenclares. 

Los deseos o las fantasías de muerte también son síntomas importantes de considerar. El especialista señala que no se trata solo de ir al extremo de pensar “quiero acabar con mi vida”. También incluye el empezar a tener ideas como  “¿qué pasaría si me muero?”. 

¿Si tengo esos signos y síntomas, qué debo hacer? 

Si los síntomas o sentimientos que acabamos de describir se juntan y duran más de dos semanas es necesario comentarlo con el médico general o idealmente con un profesional de la salud mental.

Pero desafortunadamente, la OMS reconoce que aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos. 

“ No hay que subestimar, no pensar que se va a quitar solo que se va a ir de la nada. Si ya lleva más de dos semanas y el problema en lugar de mejorar se va agravando, hay que buscar ayuda”, dice Nenclares. 

El especialista advierte que la depresión no es algo que se remedie con herbolaria ni remedios mágicos. 

¿Cuál es el tratamiento? 

“Como todo en medicina, no hay enfermedades hay enfermos. Las depresiones son únicas, es como un traje que solo le queda a una persona. Pero todos los trajes traen las mismas piezas”, dice Nenclares. 

El tratamiento puede ir desde una psicoterapia en casos leves, hasta un tratamiento multidisciplinario en el que también participa un psiquiatra, incluye tratamiento farmacológico, y en algunos casos es necesario el apoyo de la familia y una intervención para alejar a la persona de la situación que le causa ese tipo de sentimientos, como un ambiente laboral hostil.

“Pero es algo que se debe de tratar y no se debe subestimar y nunca nunca automedicarse, es muy común que la gente se tome el medicamento que le recetaron a otra persona y lejos de ayudar eso puede ser contraproducente” dice el especialista. 

Alejandro Nenclares comenta que la prevención tiene que ver con buenos hábitos, buena alimentación, evitar el abuso de sustancias, procurar tener relaciones sanas, hacer ejercicio, respetar horarios de sueño, procurar un balance de vida laboral y vida personas, así como tener actividades recreativas que estimulen tu cerebro. 

“Sonreir, hacer ejercicio, dormir y comer bien son la mejor estrategia para prevenir la depresión”, señala. 

¿La pandemia va a incrementar los casos de depresión? 

“Sí, se incrementaron. Hay mucha literatura a nivel mundial de que la situación del confinamiento y todo estos cambios radicales que nos han obligado a hacer como tal esta pandemia ha disparado muchos padecimientos mentales”, dice Nenclares. 

De acuerdo con el especialista esto sucede “porque el ser humano es una especie social que necesita estar conviviendo con el resto de la gente. Esta situación nos ha obligado a estar aislados de cierta manera, sumado a todas las complicaciones derivadas de esta pandemia pues claro que ha disparado padecimientos mentales sin duda alguna”. 

“El duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo están generando o agravando trastornos de salud mental. ‎Muchas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas y sufren crecientes problemas de insomnio ‎y ansiedad”, señala la OMS. 

La OMS también advierte que  “la misma COVID-19 puede traer consigo complicaciones neurológicas y mentales, ‎como estados delirantes, agitación o accidentes cerebrovasculares”.  Además, “las personas que padecen trastornos ‎mentales, neurológicos o derivados del consumo de drogas también son más vulnerables a la infección del ‎SARS-CoV-2 y podrían estar expuestos a un mayor riesgo de enfermedad grave e incluso de muerte” por COVID.‎

Ante esta situación, Nenclares dice que para cuidar nuestra salud mental ayuda el hacer ejercicio, comer bien, procurar las horas de sueño, y tratar de mantenerse ocupado pero de manera ordenada. Es decir, mantener una rutina de horarios específicos para realizar nuestras actividades.

“También hay que  aceptar que hay cosas que no son negociables. Por ejemplo, lavarte las manos, es tu decisión pero no es negociable, es una medida de higiene básica”, señala.

 

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