La desinformación y muertes vinculadas al dióxido de cloro en Argentina
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Lo que sabemos de casos de desinformación y muertes vinculadas al dióxido de cloro en Argentina

Un hombre falleció el 11 de enero en Buenos Aires, luego de que un médico le suministró dióxido de cloro como parte de su tratamiento contra COVID-19.
16 de enero, 2021
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A pesar de que las autoridades internacionales han alertado que el dióxido de cloro no es una sustancia segura para el consumo humano, persiste la desinformación y los casos de personas que sí creen que se trata de un producto milagro, capaz de curar la COVID-19 y muchas otras enfermedades, sin que existan pruebas científicas certificadas de ello. 

Por desgracia, su uso ya ha sido vinculado con casos de fallecimientos. Uno de ellos es el de Oscar García Rúa, un hombre argentino de 93 años que murió luego de que un juez autorizó que se le administrara dióxido de cloro.

¿Qué pasó en Argentina?

García Rúa falleció el 11 de enero en el Sanatorio Otamendi, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, luego de que un médico le suministró dióxido de cloro como parte de su tratamiento.

Un juez federal en aquel país, Javier Pico Terrero, autorizó el tratamiento mediante un instrumento jurídico. Ocurrió de esa forma porque el dióxido de cloro no está aprobado como medicamento por la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ni por el Ministerio de Salud de Argentina. 

Citando la narración del abogado de García Rúa, nuestros colegas de Chequeado en ese país reportaron que el ahora fallecido contrajo COVID-19 en diciembre, y fue internado a finales del mismos mes. 

Según la versión del abogado, García Rúa no murió “a causa del COVID, sino de una infección intrahospitalaria”. El Ministerio de Salud argentino inició una investigación, para aclarar lo ocurrido.  

Chequeado detalló que también se han descubierto varias irregularidades sobre el médico Dante Converti, quien prescribió el tratamiento. Por ejemplo, no renovó su matrícula ni inició trámite de actualización; dijo tener especialidades pero no están registradas en el Ministerio de Salud y su licencia es de médico, no de especialista, como él aseguró. 

Además, el juez que dió la autorización para que se suministrará la sustancia fue denunciado por asociaciones médicas ante el Consejo de la Magistratura . La denuncia fue firmada por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Fundación Huésped, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y la Sociedad Iberoamericana de Salud Mental. 

“La denuncia surge luego del masivo rechazo de la comunidad médica por la injerencia del Poder Judicial en una decisión médica”, señaló Chequeado. 

La desinformación sobre dióxido en Argentina ha sido constante

La muerte de García Rúa, vinculada con el dióxido de cloro, no es un caso aislado en Argentina. En Agosto, Chequeado recopiló 4 historias: 2 muertes y dos intoxicaciones ligadas a esta sustancia. 

Una de las muertes, fue la de un hombre de 50 años en la localidad de Jujuy. “Se investiga si la causa del deceso fue la ingesta de dióxido de cloro con la que la víctima buscaba curarse de una fuerte gripe”, señaló.

En la provincia de Neuquén también se registró la muerte de un niño de 5 años que minutos antes llegó al Hospital con un paro cardio-respiratorio, según indica el comunicado oficial del Ministerio de Salud. Los familiares señalaron que el día anterior el niño había consumido dióxido de cloro. 

De acuerdo con Chequeado, el doctor Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud de Mendoza, confirmó que en esa ciudad dos mujeres, de 36 y 33 años, se presentaron en mayo y julio respectivamente, en centros asistenciales privados con severos cuadros digestivos vinculados con el consumo de dióxido de cloro. 

Matías Di Santi, jefe de redacción de Chequeado, explicó a Animal Político que la desinformación sobre el supuesto uso terapéutico del dióxido de cloro tiene tanta difusión, que incluso en Argentina una presentadora promovió su ingesta en televisión abierta.  

En México también hay desinformación sobre el dióxido de cloro

En México las cosas no son muy diferentes. Aunque hasta ahora el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud de de Campeche y de la Ciudad de México dijeron a Animal Político que hasta el momento no se ha reportado ningún caso de intoxicación por consumo intencional de dióxido de cloro, este producto sí se distribuye y se consume en territorio nacional.

El subsecretario de Salud Hugo López-Gatell y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) advirtieron que “No existe evidencia científica, repito, no existe evidencia científica ni en México ni en el mundo que muestre que el dióxido de cloro es un producto eficaz, y tampoco necesariamente seguro para el control, prevención o tratamiento de COVID-19”. 

Aún así, Jonathan Avalos Rodríguez, alcalde de Francisco I. Madero, en Coahuila y Eliseo Fernández Montufar, alcalde del municipio de Campeche, han promovido a esta sustancia como una cura y método de prevención para atender la COVID-19. 

Lee: El dióxido de cloro no se usa para transfusiones y su consumo es peligroso

Incluso, el dióxido de cloro se comercializa como tarjetas sanitizantes. Este producto que se distribuye en tiendas de conveniencia, promete generar una barrera protectora contra bacterias y virus —como el que causa la COVID-19—, de hasta un metro cuadrado alrededor de la persona que lo porta.

Pero ya que no existe ningún estudio científico que certifique su supuesto beneficio, especialistas dicen que estas tarjetas son una estafa; y las autoridades sanitarias, como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, las describen como una “amenaza para la salud pública”. En esta nota, te contamos más al respecto. 

Las afirmaciones sobre los supuestos beneficios del dióxido de cloro han circulado hasta el punto de que en la Ciudad de México, y en otros estados, han sido convocadas manifestaciones  para exigir que este elemento químico se use como tratamiento para la COVID-19 en los hospitales. 

Lee: Médicos y ciudadanos se manifiestan en CDMX contra el cubrebocas y a favor del dióxido de cloro, falsa cura del COVID

¿Por qué es tan peligroso? 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) dice que “no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o parenteral en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”.

Desde 2010 España también alertó a su población sobre lo peligroso que puede ser consumir dióxido de cloro. Ecuador, Colombia, Perú y Paraguay son otros de los países que han desaconsejado su ingesta. 

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas,  “si usted se expone a cantidades muy altas de dióxido de cloro o clorito, podría sufrir falta del aliento y otros problemas respiratorios debido al daño que causan estas sustancias a la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a través del cuerpo.”

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advirtieron desde 2010 que beber cualquiera de estos productos de dióxido de cloro puede causar náuseas, vómitos, diarrea y deshidratación grave. De acuerdo con la FDA tomar MMS es igual que beber cloro.

Carlos Antonio Rius, Académico Facultad Química UNAM nos explicó que precisamente el dióxido de cloro funciona como desinfectante porque —como otros desinfectantes— oxida las membranas de las bacterias o algunos de los centros de los virus. Por ello, el dióxido de cloro, baja la hemoglobina de la sangre, pues la oxida y eso la hace perder la capacidad de transportar oxígeno en el cuerpo. 

Rius también señala que si se inhala o se toma “destruye las células nasales y las células de los pulmones, y afecta dentro del estómago”. 

El doctor Omar Francisco Carrasco Ortega, jefe del Departamento de Farmacología, Facultad de Medicina, UNAM, también nos advirtió que “si nosotros inhalamos sustancias que tengan dióxido de cloro o cítrico, podemos causar inflamación de células respiratorias, como los leucocitos, y se puede causar una cosa que se llama neumonitis química. 

Podemos observar edema de pulmón; podemos observar algo que sucede en la gente que tiene asma, que se llama broncoespasmo, que es que los músculos se contraen ante la presencia de esas sustancias químicas nocivas”.

En este video, los especialistas nos contaron más al respecto: 

 

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