La deuda pública sí aumentó con AMLO, ¿qué significa y cómo influye?
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La deuda pública sí aumentó con AMLO, ¿qué significa y cómo influye en el país?

Economistas explican que adquirir deuda no es malo en sí mismo y puede detonar crecimiento, aunque el presidente insiste en su dicho falso de que no aumentó con su gobierno.
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7 de enero, 2022
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Andrés Manuel López Obrador se comprometió desde el inicio de su gobierno a no aumentar la deuda pública del país, un objetivo que ha presumido en conferencias de prensa y presentaciones.

Sin embargo, cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) demuestran lo contrario: sí se incrementó la deuda pública durante sus años de gobierno, y de hecho alcanzó niveles históricos.

No obstante, economistas consultados por Animal Político señalan que la deuda pública no es algo necesariamente “malo”, como lo sugiere el presidente, además de que los gobiernos no deberían intentar reducirla o limitarla en medio de una crisis como la causada por la pandemia COVID.

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“Ya vamos hacia abajo”

Durante la conferencia de prensa del 22 de diciembre de 2021, López Obrador reconoció un aumento en la deuda pública, y lo atribuyó a la caída de la economía por la pandemia. “Se nos fue la deuda para arriba, pero ya vamos hacia abajo”, afirmó. 

Apenas este 6 de enero de 2022, insistió en que “no hemos contratado deuda”, aunque al presentar cifras reconocieron que sí hubo un incremento en lo que va de este sexenio.

Información disponible de la Secretaría de Hacienda muestra que en 2020 la deuda pública representó el 51.5% del producto interno bruto (PIB), el porcentaje más alto del que se tenga registro

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Aunque la dependencia proyecta que para 2021 este porcentaje disminuirá hasta 49.9%, se mantiene por encima de los niveles que tuvieron gobiernos anteriores, como puede verse en la siguiente gráfica. 

En términos nominales, la deuda pública alcanzó en noviembre de 2021 los 13.01 billones de pesos, una cifra histórica, según datos de Hacienda.

Como te contamos en esta otra nota, también es falso que el gobierno actual no haya adquirido nueva deuda

Pero entonces, aunque el compromiso de López Obrador no se ha cumplido, ¿qué implica para un país ‘apretarse el cinturón’ sin contratar deuda en tiempos de crisis?

Deber o no deber

El Sistema de Información Legislativa define a la deuda pública como “todas las obligaciones insolutas del sector público contraídas en forma directa o a través de sus agentes financieros”.

En este sentido, explica, es una herramienta que le permite a los gobiernos diferir sus gastos en el tiempo “y así poder cumplir el conjunto de funciones que le son encomendadas”.

La deuda pública, indica el sitio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), puede ser adquirida dentro del mismo país o en el extranjero y por lo general asume la forma de bonos, papeles y valores gubernamentales (aunque en algunos casos la deuda es adquirida directamente a través de un organismo supranacional como el FMI).

Si bien en México la deuda alcanzó máximos históricos, el economista y académico de la UNAM Juan Carlos Moreno Brid señala que esto no no se puede tomar como un indicador bueno o malo, sino que se debe evaluar para qué se usó la deuda y si se puede pagar después.

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“En tanto que la deuda que contratas tiene un costo a pagar en el futuro, es deseable que el dinero lo uses en un proyecto que tenga un rendimiento mayor al interés; o bien que vaya a cubrir una emergencia vital –por ejemplo una operación médica–, cuya premura va más allá del costo monetario”, resume el especialista.

Entonces, endeudarse no es per se ni bueno ni malo, sino que depende del uso que se le dé a dichos recursos financieros y de la capacidad de su repago en tiempo y forma. “Los dos elementos son indispensables para evaluar si incurrir en una deuda es deseable o no”, comenta.

“Lo preocupante es que el Presidente tenga como prioridad bajar la deuda… bueno, ¿por qué? En el México actual, con pobreza, carencias y desigualdad agudas ¿es sensato querer usar recursos adicionales para entregarlos a los acreedores para reducir la deuda?”, comenta.

El también economista y catedrático de la UNAM Arturo Huerta coincide en que la deuda no es el problema. “Mi planteamiento ha sido que el gobierno debe gastar más para impulsar la actividad económica, para impulsar el ingreso nacional de las empresas e individuos para poder recaudar más”.

“El crecimiento de la deuda en el país no es porque el gobierno esté gastando mucho, sino porque al gastar poco frena la actividad económica, y por lo tanto el gobierno termina recaudando menos, porque la recaudación depende del ingreso de los individuos. Hemos caído en un círculo vicioso”, lamenta.

Si se pone en contexto el coeficiente de la deuda PIB en México, resulta que no es particularmente alto a comparación de América Latina o los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Foto: OCDE

“Lo que sí destaca es que México no crece y la inversión pública como proporción del PIB va cayendo”, comenta Moreno Brid.

Deuda en tiempos de crisis

Como señala Carlos Vázquez, economista e investigador del CIEP, el porcentaje de la deuda aumentó porque la economía se contrajo a causa de la COVID-19 y porque se incrementaron los bonos emitidos por parte del gobierno. 

Además, detalla, otro de los factores es el tipo de cambio.

A mediados de 2020 se presentó una volatilidad impresionante en el tipo de cambio, alcanzando también los 25 o 26 pesos por dólar y esto lo que hace es incrementar el valor en pesos de la deuda, dado que el gobierno emite deuda en los mercados internacionales o tiene préstamos con organismos internacionales.

De acuerdo con Moreno Brid, la teoría y la práctica macroeconómica moderna señala que en las fases recesivas o ante ‘choques externos’ adversos “no son momentos de reducir la deuda, de apretarse el cinturón. Por el contrario, son momentos de hacer uso de financiamiento extraordinario”.

“En el caso de México, la crítica que procede es que ante la crisis de COVID, la peor que ha vivido la economía mundial y la nacional en casi cien años, el gobierno mexicano rechazó instrumentar una política contracíclica”, añade Moreno Brid.

Así, añade Huerta, el gobierno, para no caer en deuda, decidió no gastar y “caímos tremendamente porque el gobierno dejó de apoyar empresas y familias y de ahí el gran crecimiento de la pandemia y el número de muertes, todo por no endeudarse”.

“En cambio, al resto de países no les importó. Ellos pasaron a gastar, a trabajar con gasto deficitario, a endeudarse. Porque la prioridad era el combate a la pandemia, preservar la planta productiva, apoyar a los empleados y evitar fuertes caídas de la actividad económica. 

En el caso mexicano lo que hemos visto de aumento de la pobreza de 2018 a 2020 que mostró el CONEVAL o las cifras de acceso a salud muestran un país y unas condiciones sociales “muy fregadas”, dice Moreno Brid.

“Más que decir que porque aumentó la deuda eso es malo, yo diría que quizás tendría que haber aumentado más y el gasto público debería haberse asignado mejor. Si lo hubiéramos gastado mejor, eso hubiera permitido que el PIB no cayera tanto o que hubiera mayor protección social”, concluye.

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