No hay pruebas de que el dióxido de cloro es efectivo contra la COVID-19
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No se ha comprobado que el dióxido de cloro es efectivo contra la COVID-19

Circula una investigación sin aval científico que falsamente afirma que el dióxido de cloro es una cura para la COVID-19.
11 de agosto, 2021
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Un mensaje “reenviado muchas veces” por WhatsApp asegura que en una “revista Científica de Estados Unidos” se publicó un estudio científico “revisado por pares”, que “demuestra que el dióxido de cloro cura la COVID en el 100% de los casos”. Aunque la publicación sí existe, no cuenta con aval científico y no hay pruebas de que sea verdad, mientras que autoridades internacionales ya han alertado sobre los peligros de tomar esa sustancia y sus derivados. 

El mensaje de WhatsApp también circula en Twitter y en Facebook, e incluye el enlace al supuesto estudio al que se refieren como “información finalmente válida”.

Pero a pesar de que intentan darle carácter y validez científica al texto, lo cierto es que no la tiene. Solo engaña a las personas sobre una sustancia que no sólo no ha demostrado “curar” la COVID-19, sino que se ha comercializado como producto milagro desde hace muchos años, sin que hasta ahora haya pruebas reales de su eficacia y seguridad como producto de salud. 

Nada prueba que el dióxido de cloro es un tratamiento seguro y eficaz 

Aunque en el mensaje y el “estudio” sostienen que se probó que “el dióxido de cloro cura 100% la COVID”, la verdad es que se trata de una sustancia peligrosa que, más que curar, puede llegar a dañar el organismo. 

Desde que comenzó la pandemia hemos desmentido afirmaciones que pretenden vender el dióxido de cloro como un medicamento o tratamiento para la COVID.

Por ejemplo en esta nota te explicamos que  el dióxido de cloro es una sustancia para desinfectar superficies, por lo que tomarlo es peligroso y tiene muchos efectos secundarios. En esta otra nota te contamos sobre algunos  casos de desinformación y muertes vinculadas al dióxido de cloro en Argentina

También ya hemos dicho que ningún organismo internacional se ha pronunciado a favor del dióxido de cloro como tratamiento médico, y que la NASA no declaró al dióxido de cloro como ‘antídoto universal’.

Desde el año pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó que “no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o cualquier otra vía en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”.

De hecho, la OPS organizó un webinar —que puedes ver en este enlace— en donde especialistas explicaron que el dióxido de cloro es una sustancia tóxica que significa un “alto riesgo a la salud por el uso erróneo (oral, inhalado e intravenoso) que se ha promovido para la prevención y tratamiento de la COVID-19”.

En este video, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) nos explicaron por qué el dióxido de cloro es tóxico y no es un tratamiento seguro para ninguna enfermedad. 

El estudio no tiene validez científica 

El mensaje que circula en redes sociales se refiere al texto “Determinación de la eficacia del dióxido de cloro en el tratamiento de COVID 19”.  La “Revista de Molecular y Genética” lo publicó y aseguran que fue “revisado por pares”. 

Esto usualmente significa que otros especialistas que no elaboraron la investigación revisaron a fondo la metodología, los resultados y todos los aspectos de calidad del texto, antes de que se publicara en una revista de prestigio científico. 

Pero una vez que se abre el enlace del supuesto estudio, puede leerse en la esquina superior derecha la frase “artículo de revisión”. Lo que deja muy poco claro si fue o no avalado por otros miembros de la comunidad científica. 

Googleamos el nombre de la revista que en inglés es Journal of Molecular and Genetic Medicine. Lo primero que encontramos es que desde 2013 esta revista no forma parte de la Biblioteca Nacional Médica de Estados Unidos

También encontramos que la editorial Hilaris, que hace esa revista, está considerada como una “revista depredadora”. Según este texto de Natures: 

“Las revistas depredadoras son una amenaza global. Aceptan artículos para su publicación, junto con los honorarios de los autores, sin realizar los controles de calidad prometidos por cuestiones como el plagio o la aprobación ética. Los lectores ingenuos no son las únicas víctimas. Muchos investigadores han sido engañados para que se envíen a revistas depredadoras, en las que su trabajo puede pasarse por alto”. 

Los autores no tienen aval 

El autor principal del estudio es Eduardo Insignares-Carrione, quien se presenta como miembro del “Colegio colombiano de profesionales en medicina alternativa terapias alternativas y complementarias” y director del centro LVWG(Liechtensteiner Verein für Wissenschaft und Gesundheit, en Liechtenstein). Es una organización que dice dedicarse a la investigación para “la reducción de las dolencias crónicas incurables y tenemos la oportunidad de transmitir pensamientos positivos y soluciones terapéuticas específicas a las personas enfermas (sic)”. 

No encontramos ningún otro estudio, investigación ni nada adicional que sostenga que esa persona realmente es un investigador experimentado o especializado.

Otro detalle que evidencia que nadie revisó el texto antes de difundirlo es que los demás investigadores dicen ser especialistas de una clínica en “ La Paz, Bolivia, España”. Lo anterior es geográficamente impreciso, pues Bolivia y España son países ubicados en continentes diferentes. 

Además, el supuesto estudio dice que para obtener sus resultados hizo pruebas en un grupo de tan solo 40 personas; la mitad sabía que fue tratada con dióxido de cloro y les preguntaron si sus síntomas habían disminuido luego de tomar el “tratamiento”. 

Así que es falso afirmar que esa publicación es un texto con aval científico que prueba que el dióxido de cloro es una cura para la COVID-19. 

Encontramos que este mismo mensaje y supuesto “estudio” ha circulado en otros países y ha sido desmentido por diversos verificadores de hechos como Chequeado en Argentina, Bolivia Verifica, asi como por Newtral y Maldito Bulo en España.

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