Esta publicación desinforma sobre la enfermedad de la culebrilla
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Esta publicación desinforma sobre la enfermedad de la culebrilla

De acuerdo con los institutos médicos por sí solo el estrés no puede detonar la enfermedad de la culebrilla.
21 de diciembre, 2021
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En Facebook una publicación se ha vuelto viral al asegurar que la enfermedad de la culebrilla es ocasionada por “someter al cuerpo a mucho”, pero la información está sacada de contexto. 

La enfermedad de la culebrilla sí puede ser detonada por el estrés, cansancio, fatiga y otros factores que debilitan el sistema inmunológico, pero sólo puede ocurrir después de haber contraído varicela. Por sí solo el estrés no puede detonar la enfermedad.

La publicación ha sido compartida cientos de veces y ocasiona que los usuarios se asusten sin saber que solo pueden padecer dicha enfermedad luego de contraer varicela. 

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Culebrilla se detona por debilitamiento y fallas inmunológicas

Los Centros de Control y Prevención (CDC) de los Estados Unidos, explican que la culebrilla es causada por el virus de la varicela-zóster (VVZ), el mismo virus que causa varicela. 

Pero, para que dé culebrilla primero se debió enfermar de varicela. 

Esto sucede porque una vez que se padece varicela, “el  virus se queda guardado en nuestro cuerpo en los nervios periféricos, en los ganglios nerviosos, que es como una parte del sistema nervioso y ahí se queda guardadito por nuestra inmunidad celular, por un grupo de glóbulos blancos”, explica el infectólogo Uri Torruco. 

Sin embargo, la culebrilla puede detonarse por muchos factores, no solo de estrés, como dice la publicación en Facebook. 

De acuerdo con un comunicado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la fatiga crónica, el cansancio extremo o la ansiedad, son condiciones que van minando el sistema inmunológico y pueden ocasionar la reaparición del virus. 

También las enfermedades crónicas o que generan debilidad del sistema inmunológico como: insuficiencia renal crónica, virus de insuficiencia humana, cáncer, diabetes o hipertensión. 

El infectólogo concuerda con lo mencionado por el IMSS y agrega que esto puede suceder porque “casi cualquier cosa provoca que los glóbulos blancos bajen”. 

“Si uno hace ejercicio extenuante, si uno come mal, si uno toma quimioterapia, si uno se mal pasa, si uno se estresa, si uno no hace nada de ejercicio”, menciona Torruco.  

Para el infectólogo es importante considerar que más allá de pensar que la enfermedad se detonó por estrés o cansancio, pueda ser ocasionada por una enfermedad inmune que no se ha diagnosticado previamente.

“Es inusual que (la culebrilla) ocurra en personas jóvenes, pero si tienes 20 o 30 años y desarrollas herpes zoster, si puede ser por estrés, pero no vaya a ser que estés desarrollando diabetes joven, virus de insuficiencia humana u otra enfermedad de inmunidad pero que pasa desapercibida  y no se hacen los estudios pertinentes”, agrega Torruco.

El especialista considera que parte de la confusión generada en la publicación ocurre porque “a la mayoría nos dio varicela de niños y no nos acordamos, a veces no nos da florida, solo a una tercera parte de las personas que les da varicela tiene síntomas claros, dos terceras partes sólo les dio una fiebre, diarrea, una faringitis”. Y por ello se genera la idea de que puede ser una enfermedad consecuencia del estrés. 

Más datos sobre la enfermedad

En su mayoría, las personas solo tienen un episodio de culebrilla en toda su vida, aunque podría tenerse en más ocasiones. Por lo general la enfermedad dura entre 3 a 5 semanas, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Estados Unidos. 

El IMSS explica que la culebrilla usualmente afecta a las personas de la tercera edad por el debilitamiento del sistema inmune. 

Los síntomas incluyen ardor o dolor punzante, hormigueo o picazón, escalofríos, fiebre, dolor de cabeza, malestar estomacal, y sarpullido o ampollas generalmente en el torso de las personas. 

Por lo general la culebrilla es benigna y la secuela más seria es el dolor, pero pueden presentarse de manera más severa en cualquier parte de la cara, ojo, córnea e incluso el cerebro. 

Si bien es cierto que la culebrilla no puede surgir sólo por estrés, la culebrilla puede ser contagiada por una persona enferma a otra que nunca haya enfermado de varicela y no tenga la vacuna contra la varicela. 

El riesgo de contagiar a otro es bajo en comparación con la varicela. El contagio sólo puede ocurrir si la persona tiene contacto directo con las secreciones de las ampollas, por ello la recomendación para evitar contagios es que se cubra el sarpullido. 

“Las personas con culebrilla no pueden propagar el virus antes de que aparezcan las ampollas del sarpullido o después de que se formen costras en el sarpullido”, aclaran los Centros de Control y Prevención de los Estados Unidos. 

En conclusión: el estrés por sí solo no puede detonar la enfermedad de la culebrilla, pues primero la persona debió de haber enfermado de varicela o entrar en contacto con alguien contagiado. 

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