Esta 'investigación covid' no es validada por la OMS
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Esta 'investigación covid' no es validada por la OMS, tiene datos equivocados

Un documento con información apócrifa cita 3 estudios científicos pero están sacados de contexto. 
30 de agosto, 2020
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La desinformación sobre la Covid-19, el uso de mascarillas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue circulando en redes sociales. En esta ocasión, difundieron una supuesta “investigación de la OMS” que “evidencia la inefectividad de la mascarilla”. Pero el documento no está en la página oficial de la Organización y los estudios que cita están descontextualizados.

El documento que fue publicado en diferentes perfiles de Facebook y Twitter, tiene el logo de la OMS. Fue fechado el 5 de junio y cita 3 artículos científicos. En los comentarios, algunos usuarios han aprovechado el documento apócrifo para continuar un discurso en contra del uso de cubrebocas o mascarillas faciales. 

En realidad, la OMS sí recomienda el uso de mascarillas o cubrebocas al personal de salud, cuidadores, pacientes de COVID y población en general que se encuentre en entornos donde otras medidas como la sana distancia no se pueden garantizar, por ejemplo tiendas de autoservicio o transporte público. 

¿Qué dice la OMS sobre las mascarillas o cubrebocas? 

El documento más reciente emitido por la OMS fue publicado el 5 de junio, y coincide con la fecha del documento apócrifo. Pero el contenido es completamente distinto. El texto se titula: “Recomendaciones sobre el uso de mascarillas en el contexto de la COVID-19, Orientaciones provisionales”.

De acuerdo con el mismo documento, las orientaciones y recomendaciones que se ofrecen “están basadas en directrices anteriores de la OMS y la evaluación de los datos científicos actuales por el Grupo especial para la formulación de orientaciones acerca de la PCI de la COVID-19 (COVID-19 IPC GDG)”

La OMS señala que “el uso de mascarillas forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19”. Dice que sirven para proteger a las personas sanas que entran en contacto con una persona infectada, y para que las personas infectadas no contagien a otros.

Aunque precisa que el uso de la mascarilla o cubrebocas debe combinarse con otras medidas como el distanciamiento, el lavado de manos y la higiene respiratoria. 

“Actualmente, se ha comprobado que el virus causante de esta infección se transmite principalmente de persona a persona mediante las gotículas respiratorias y el contacto físico”, señala la OMS. 

Esto se da a través de las gotículas que expulsa una persona infectada, por ejemplo, al toser, estornudar o hablar. Una persona sana puede enfermarse si entra en contacto con esas gotas o toca superficies contaminadas.

El documento real de la OMS incluye 4 cuadros. El primero describe el tipo de mascarilla que deben usar los trabajadores de salud según el trabajo que desempeñan. El segundo muestra “ejemplos de situaciones o entornos donde se debe alentar al público general a usar mascarilla médica o de otro tipo en zonas donde se ha confirmado o se sospecha la transmisión comunitaria”. 

El tercer cuadro, es un comparativo de materiales con los que se elaboran “mascarillas higiénicas”, mejor conocidas como cubrebocas de tela o no médicos. Mientras que el cuarto cuadro resume las orientaciones para el uso de cubrebocas de tela. 

Como ya mencionamos, el documento con información apócrifa cita 3 estudios científicos pero están sacados de contexto. 

El primer estudio que cita es de 2012

La primera cita dice: “No hay evidencia directa (de estudios sobre COVID-19 y personas sanas en la comunidad) sobre la efectividad del enmascaramiento universal de personas sanas”. Supuestamente fue tomada de un estudio titulado “Mascarillas, higiene de las manos y la gripe entre los adultos jóvenes: Un ensayo de intervención aleatoria”. 

Pero para empezar, ese estudio se publicó en 2012, cuando todavía no había COVID-19. El objetivo de la investigación “fue examinar si el uso de mascarillas y la higiene de las manos redujeron las tasas de enfermedades similares a la influenza”.

Este estudio señala que: “ Las mascarillas faciales y la higiene de manos combinadas pueden reducir la tasa de ILI (influenza like illness, enfermedades similares a la influenza) e influenza confirmada en entornos comunitarios. Estas medidas no farmacéuticas deben recomendarse en entornos abarrotados al comienzo de una pandemia de influenza”.

El segundo estudio desaconseja las mascarillas de tela para personal de salud

La segunda cita del documento apócrifo dice: “Un estudio que evaluó el uso de una máscara de tela en un centro de atención médica descubrió que los trabajadores de la salud que usaban máscaras de tela de algodón tenían un mayor riesgo de contraer enfermedades similares a la gripe en comparación con aquellos que usaban una máscara médica”. 

En este caso, refiere que fue eso dice el estudio titulado “Un ensayo aleatorio de un grupo de máscaras de tela comparadas con máscaras médicas en trabajadores de la salud”. Esta investigación está disponible en la Biblioteca Nacional de Médicina de Estados Unidos, y se publicó en 2015. 

El estudio concluyó que aunque hace falta más investigación al respecto: “Como medida de precaución, no se deben recomendar máscaras de tela para los trabajadores sanitarios, particularmente en situaciones de alto riesgo”.

Los autores de este estudio actualizaron con una nota específica para la pandemia de COVID-19 que dice: “usar una máscara no es suficiente para proteger a los trabajadores de la salud; también se requiere el uso de guantes y gafas como mínimo, ya que el SARS-CoV-2 puede infectar no sólo a través de la vía respiratoria, sino también a través del contacto con contaminantes”.

Pero como ya mencionamos arriba, la OMS aconseja el tipo de mascarilla o cubrebocas que los trabajadores de la salud deben usar según la labor que desempeñen, y en ningún caso se aconseja el uso de cubrebocas de tela. 

La cita de la OMS está incompleta

La tercera cita es de la OMS y dice que: “Muchos países han recomendado el uso de máscaras de tela/cubiertas faciales para el público en general (A partir de junio de 2020), el uso generalizado de mascarillas por parte de personas sanas en el entorno comunitario aún no está respaldado por evidencia científica directa o de alta calidad. Hay posibles daños a considerar”

A continuación el documento apócrifo enlista 3 puntos: falsa sensación de seguridad, dificultad para comunicarse y desventajas para las personas con enfermedades mentales. Sin embargo, el documento real que la OMS dice: 

“Sin embargo, teniendo en cuenta los estudios conocidos en que se evalúa la transmisión presintomática y asintomática, la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países, los valores y preferencias individuales así como la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones, la OMS ha actualizado las orientaciones con miras a aconsejar que, para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19, los gobiernos deberían alentar al público general a que use mascarilla en situaciones y entornos específicos como parte de un enfoque integral para interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2” 

Captura de texto de la OMS

Recomendacionesde la OMS sobre el uso de mascarilla en el contexto de la COVID-19, pág.8

Los 3 puntos que enlista el documento apócrifo si aparecen en el documento real de la OMS. Pero dentro de una lista de “posibles riesgos o inconvenientes” que se enlistan después de una serie de “posibles beneficios o ventajas”, que la publicación apócrifa omite.  

El tercer estudio fue sacado de proporción 

El tercer estudio que el documento apócrifo cita se titula “Estudio sobre la inefectividad de los portadores asintomáticos de SARS-CoV-2”. Se publicó en mayo de 2020. La publicación que se comparte de forma masiva lo usó para asegurar que: ““Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad ”

Pero lo que realmente concluyeron los investigadores de ese estudio es: “llegamos a la conclusión de que la infectividad de algunos portadores asintomáticos del SARS-CoV-2 podría ser débil”. Y precisa que “se necesitan estudios multicéntricos a gran escala para verificar nuestra conclusión”. 

En junio, mediante una “carta al editor”, otros investigadores manifestaron su preocupación al ver que este estudio se retomó en redes sociales y se malinterpretó como “prueba de que el SARS-CoV-2 es poco infeccioso o no es infeccioso”. 

En esta carta los otros investigadores señalaron que están “totalmente en desacuerdo con su conclusión de que la infectividad de SARS-CoV-2 es débil. De hecho, estudios recientes y metodológicamente más sólidos han sugerido lo contrario”.

En conclusión: El documento “Investigación COVID revisada por pares” fechada el 5 de junio no es un documento oficial de la OMS. La información que presenta está descontextualizada o fue manipulada para desacreditar el uso de la mascarilla o cubrebocas para evitar contagios de COVID-19.

La OMS sí aconseja a los trabajadores de la salud el uso de cubrebocas y mascarillas médicas. “La OMS ha actualizado las orientaciones con miras a aconsejar que, para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19, los gobiernos deberían alentar al público general a que use mascarilla en situaciones y entornos específicos como parte de un enfoque integral para interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2”.

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