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Es falso que el corazón de un niño se llenó de gusanos por dormir con su perro

La imagen del corazón con gusanos es real, pero el órgano es de un perro y no de un niño enfermo como dice la publicación de redes sociales.
31 de julio, 2019
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Imagen de un gusano dentro de un corazón, supuestamente por besar y dormir con un perro

No, el párasito de este corazón no corresponde a un perro.

Falso que un niño falleció por parásitos en el corazón resultado de dormir y besar a su perro. La fotografía que acompaña esta información falsa es del corazón de un perro infectado por el parásito Dirofilaria immitis y publicada por la American Society of Microbiology. 

La página “Cielo Amargo Amanecer” publicó la imagen de un corazón con gusanos con el título: “Sigan durmiendo con sus perros y dándoles besos amigos. Una mala práctica es humanizar a las mascotas. Les envío el corazón de un niño que por dormir y besar a su perro, éste le transmitió sus parásitos, éstos le taponaron el corazón y falleció aquí en el Hospital del Niño. Por favor ilustrar a familiares y amigos”. La imagen fue compartida 81 mil veces. 

La fotografía pertenece al artículo científico “Dirofilariosis animal y humana” publicado por la Universidad de Salamanca y la Universidad de las Palmas de Gran Canaria en España. 

La imagen muestra, según se especifica en el pie de la foto, la presencia de gusanos adultos hembra y macho Dirofilaria immitis en el corazón de un perro

Contrario a lo que señala la publicación compartida en redes, estos parásitos se transmiten vía picadura de mosquitos.  

Entre los mamíferos, los perros domésticos y salvajes son los principales hospedadores de la Dirofilaria immitis. Los gatos y humanos son hospedadores menos apropiados para el desarrollo del parásito ya que no logran convertirse en adultos. 

Cuando las larvas de Dirofilaria immitis son inoculadas en humanos por mosquitos parasitados pueden alcanzar una arteria pulmonar. Esto desencadena una respuesta inflamatoria de los pulmones que destruye a las larvas y genera un nódulo pulmonar benigno. Así, las larvas no alcanzan la etapa adulta.

A diferencia de los humanos, cuando un mosquito deposita la larva en la sangre del perro, las larvas se convierten en preadultos entre 50 y 70 días después de la infección y alcanzan una arteria pulmonar y el ventrículo del corazón entre 70 y 85 días después de la infección. 

Cuando alcanzan la etapa de madurez sexual, las hembras alcanzan una longitud de 250 a 300 milímetros de largo y de 1 a 1.3 milímetros de diámetro y los machos de 120 a 200 milímetros y de 1 a 1.3 milímetros de diámetro. 

El parásito Dirofilaria immitis afecta a los perros de la mayoría de los países en América Latina, excepto en Chile. En las Ciudades de la costa del Golfo de México el índice de prevalencia de Dirofilaria immitis se encuentra entre el 20.4% y 63.2% de la población canina. 

Sin embargo, los científicos no encontraron en México casos de dirofilariasis entre adultos. El principal país afectado es Estados Unidos.

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