La enfermedad de la vaca loca no comenzó por el director de Pfizer
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La enfermedad de las vacas locas no comenzó por culpa del director de Pfizer

No hay evidencia que vincule a la farmacéutica estadounidense con el origen de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB).
17 de marzo, 2021
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Una publicación que circula en redes sociales afirma que el trabajo de Albert Bourla en Pfizer, farmacéutica que actualmente dirige, condujo a la “creación” de la ‘enfermedad de la vaca loca’. Sin embargo, se trata de información falsa: la enfermedad está relacionada con una técnica que se utiliza desde 1920 y fue identificada en 1986, años antes de que Bourla ingresara a Pfizer.

Según el texto, Bourla estuvo “a la cabeza de Salud para animales para la unión europea” de Pfizer y tuvo la “idea de tomar tripas de animales de matadero no utilizadas y triturarlas para alimento para ganado, lo que condujo a la creación de la enfermedad de las vacas locas”.

Esta publicación mezcla información verdadera y falsa para hacer dudar sobre la vacuna COVID-19 de Pfizer y BioNTech, una de las que más se aplica en el mundo, y ha sido vista por al menos 6 mil 400 usuarios en Telegram. Además de que se ha empezado a difundir en Facebook y Twitter.

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Los hechos sobre la ‘enfermedad de la vaca loca’

La encefalopatía espongiforme bovina (EEB), conocida como la ‘enfermedad de la vaca loca’ es un trastorno neurológico progresivo causada por una proteína anormal denominada prion que afecta a las vacas: daña su sistema nervioso y les causa la muerte.

Según la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), un síntoma común es la falta de coordinación en el animal y puede llevar a comportamientos nerviosos y violentas.

Es cierto, como dice la publicación, que la enfermedad está relacionada con la práctica de secar y moler partes del ganado que no se utilizan, como huesos y carne, para alimentar a las vacas, pero no fue ideada por Bourla.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS),  reciclar proteína animal y utilizarla como un ingrediente del alimento para animales se remonta al menos a la década de 1920 y “fue introducida como una vía económica de aumentar la producción de leche y aumentar la ganancia de peso”.

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El organismo señala que este tipo de procesamiento todavía es considerado una forma eficaz de utilizar materiales nutritivos que de otro modo se desperdiciarían, aunque “el peligro surge de alimentar a los rumiantes con desechos de rumiantes”.

Un artículo publicado en la Encyclopedia of Food Science and Nutrition, de Elsevier, destaca también que la harina de huesos y carne se utilizó “durante décadas antes de que se descubriera el primer caso de EEB”.

El doctor Juan Antonio Montaño Hirose, exmiembro de la Comisión Científica de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), coincidió en que esta técnica no surgió en la década de 1990, ni fue creada por Pfizer.

En entrevista con Animal Político, el especialista explicó que ganaderos en todo el mundo empezaron a incluir harina de huesos, de borregos y vacas, en el alimento de sus vacas ante la fiebre de leche, que consiste en bajos niveles de calcio en la sangre.

“Yo viví el caso en Francia, nunca nadie le echó la culpa a nadie”, señaló, en relación a los señalamientos contra Pfizer que están en la publicación.

Las personas pueden contraer una versión de la EEB, llamada variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vCJD), que ha causado la muerte de las 232 personas que la contrajeron en el mundo, de acuerdo con la FDA.

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“Se cree que contrajeron la enfermedad al comer alimentos hechos de vacas enfermas con la EEB”, señala. 

Bourla no trabajaba en Pfizer cuando se detectó la enfermedad

Contrario a lo que dice el texto con desinformación, la EEB se detectó por primera vez en 1986 en Reino Unido, antes del ingreso de que Bourla, quien sí es veterinario, ingresara Pfizer en 1993, según la biografía del directivo disponible en la página de la farmacéutica.

De hecho, para que las vacas desarrollen esta enfermedad deben pasar alrededor de cinco años, que es el tiempo de incubación estimado para la EEB estudios científicos y autoridades de salud.

Un artículo publicado en el Journal of American Epidemiology, señala que la epidemia de EEB 1993 se generó a raíz de los primeros casos reportados en Reino Unido años atrás.

Aunque en Animal Político buscamos a Pfizer para obtener una declaración al respecto, hasta el momento no hemos obtenido respuesta a la solicitud.

En conclusión: Es falso que Albert Bourla trabajara con Pfizer cuando se detectaron los primeros casos de la ‘enfermedad de la vaca loca’ y tampoco fue él quien implementó la técnica alimentar ganado con desechos de otros animales.

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