Fideicomiso de Sedena crece 1079% con AMLO; lo usan para Santa Lucía
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Cuartoscuro/Archivo

Fideicomiso de Sedena crece once veces con AMLO; se destina a Santa Lucía y a compras de equipo de “policía militar”

El crecimiento se dio mientras el gobierno eliminó 109 fideicomisos con un saldo equivalente a 68 mil millones de pesos
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21 de septiembre, 2021
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Los recursos disponibles en un fideicomiso del Ejército, destinado a la administración y pago de “equipo militar”, han aumentado 1,079% desde que inició el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

Creado en el sexenio de Felipe Calderón, el Fideicomiso Público de Administración y Pago de Equipo Militar (FPAPEM) ha sido cuestionado en diferentes ocasiones por su opacidad financiera y malas prácticas, y con ese antecedente ahora acumula recursos por 67,295 millones de pesos.

Ya durante el actual gobierno, los fondos de dicho fideicomiso se han destinado al aeropuerto de Santa Lucía, pero también a insumos que van desde vajillas hasta vestimenta para “policía militar”.

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Su crecimiento se dio mientras, por otro lado, López Obrador anunció la eliminación de 109 fideicomisos con un saldo equivalente a 68 mil millones de pesos -cifra similar a la alcanzada por el FPAPEM-, acusando presunta corrupción y malos manejos. Entre ellos los fideicomisos del Fondo Nacional de Desastres (Fonden) y los del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Un fideicomiso le da mayor flexibilidad y libertad a Sedena en el manejo de los recursos. Sí es bastante contradictorio que se haya catalogado a los fideicomisos como un vehículo de la corrupción en gobiernos pasados, y se extinguieran, pero no los de la Sedena, que funcionan exactamente igual que los otros”, comenta Pablo Montes, coordinador anticorrupción del IMCO.

El especialista explica que si bien el presupuesto que no gastan las instituciones debe ser devuelto a la tesorería, en el caso de los fideicomisos no se regresa, se mantiene como una bolsa “y eso da mayor disponibilidad de recursos y también, al momento de ejecutarlo, podría decirse que es un poco más rápido o directo, porque no se tienen que esperar todas las transferencias presupuestales”.

De acuerdo con Mariana Campos, Coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas en México Evalúa, “el fideicomiso es una cuenta en la cual los recursos pueden estar guardados por más tiempo de un año. Esto es adecuado o es conveniente en algunos casos: por ejemplo, cuando el gobierno hace inversiones de mediano y largo plazo”.

Sin embargo, señaló también algunos riesgos en la verificación del monto guardado, quién vigila que se cumplan los objetivos, que no se vaya a gastar en otras cosas.

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“Implicaría tener mecanismos de vigilancia y de transparencia que en la práctica no tenemos y es por eso que se dice que los fideicomisos son peligrosos, una caja negra, o que puede haber corrupción”.

Ese monto que tiene el FPAPEM al segundo trimestre de 2021 supera, por ejemplo, al que tiene el Fideicomiso Fondo de Salud para el Bienestar o FONSABI, que financia  intervenciones de padecimientos de alto costo como algunos tipos de cáncer, trasplantes, y que tenía 66,474 millones. 

Otros tres fideicomisos de Sedena, dedicados al pago de haberes de retiro, pensiones y compensaciones, apoyo a deudos de militares fallecidos y para hijos de personal adscrito al estado mayor presidencial, se han mantenido sin grandes cambios  de presupuesto en los últimos tres años. Los cuatro suman 69,187 millones.

FPAPEM: dinero para Santa Lucía y vajillas

Documentos disponibles sobre el FPAPEM, muestran que estos recursos se han utilizado para diversas adquisiciones, desde el aeropuerto y playeras, hasta jarras y vajillas. 

De acuerdo con la auditoría de desempeño 2019-0-07100-07-0069-2020 realizada al proyecto del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, la propia Sedena informó al órgano fiscalizador que en 2019 ejerció 21,422 millones de pesos en su construcción, “de los cuales, 16,719.6 mdp corresponden al Fideicomiso Público de Administración y Pago de Equipo Militar”.

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Es decir, el 78% del gasto de ese año habría salido del fideicomiso, aunque la ASF también refirió que no había claridad respecto a ese gasto, y “no se proporcionó evidencia que justificara dichas cifras”. 

Este documento además agrega que Sedena informó que para 2020 y 2021 tenía previsto transferir recursos del FPAPEM al proyecto de inversión del AIFA, aunque “no precisó el monto a transferir”.

Por otro lado, la auditoría de cumplimiento a inversiones físicas 2019-0-07100-22-0068-2020 muestra que la Sedena recibió “recursos adicionales” por 11,719 millones para el aeropuerto de Santa Lucía, los cuales “fueron transferidos al Fideicomiso Público de Administración y Pago de Equipo Militar”, sin que ese dinero se gastara en 2019.

Contratos en la Plataforma Nacional de Transparencia, con fecha de 2020 y 2021, exhiben que la Sedena también ha utilizado este fideicomiso para la adquisición de equipo para “policía militar”, camionetas, servicios de blindaje, ambulancias, literas, cartuchos, además de otros productos.

Uno de estos documentos registra el pago de 336 millones de pesos del fideicomiso –el que tiene el monto más alto de los contratos disponibles– para la adquisición de 68,795 chamarras, así como 81,420 playeras con short.

Otros contratos registran la compra de 162 camiones de 6.5 toneladas por 214 millones de pesos, 9 millones de cartuchos de un arma no especificada públicamente por la Sedena que costaron 80 millones de pesos y un servicio de “transferencia de tecnología” junto con materia prima para la fabricación de cascos antifragmento.

Pero también hay otro tipo de productos, como muestra un documento sobre la adquisición de 4,500 juegos de una vajilla de cerámica, 450 jarras de vidrio, 3,600 pupitres y 4,500 sillas apilables, que en total tuvieron un costo de 20 millones de pesos.

Animal Político contactó a Sedena, quienes solicitaron que las preguntas sobre el fideicomiso fueran reenviadas por correo electrónico, sin que hubiera respuesta hasta el momento de la publicación de este artículo.

Fideicomiso señalado por opacidad y malas prácticas desde su inicio

El FPAPEM se creó en 2007, luego de que el gobierno de Felipe Calderón declarara la guerra contra el narcotráfico, con el objetivo de “administrar los recursos que forman parte de su patrimonio y cubrir las erogaciones de bienes […] así como la contratación de obra pública y de los servicios de mantenimiento, destinados a la realización de operaciones de orden interior y seguridad nacional de carácter contingente o urgente”.

Sin embargo, desde el primer año de su creación –2007–, la ASF advirtió inconsistencias en el manejo de recursos, como “gastos por honorarios y comisiones que no fueron reflejados” en el informe de la SHCP, así como “registro y revelación no oportuna de los bienes adquiridos con el patrimonio del FPAPEM en la contabilidad de la SEDENA”.

En la más reciente auditoría a este fondo  –2012–, la autoridad fiscalizadora acusó falta de conciliación de cifras entre lo reportado por la Fiduciaria, los registros que lleva dicha secretaría y lo reportado en la Cuenta Pública.

“Se carece de procedimientos formales que regulen el registro, control y seguimiento de los recursos del Fideicomiso Público de Administración y Pago de Equipo Militar; se realizaron aportaciones al fideicomiso al final del ejercicio con cargo a ahorros y economías con el objetivo de evitar la concentración de recursos a la Tesorería de la Federación”, añade.

Además, la ASF consideró entonces que 41 contratos no tenían el carácter de contingente o urgente, que es el objetivo del FPAPEM, “debido a que tuvieron como objeto proporcionar mantenimiento preventivo, y correctivo programado a diversas aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana”.

“Sabemos que el Ejército y en general las fuerzas de seguridad y de defensa se caracterizan más por la opacidad que por la transparencia. Que no haya ningún tipo de mecanismo especial de seguimiento sí es preocupante cuando vemos las compras que ha hecho la Sedena”, señala Montes. 

La actuación del gobierno sobre los fideicomisos, como señala este informe de Fundar, ha sido contradictoria. 

“Para el PPEF 2022 se proyecta un monto de 30 mil 555 millones de pesos a fideicomisos, tan sólo 8 mil 334 millones menos que los 2021 y 13 mil 668 millones menos que en 2019. A pesar de que el gobierno ha señalado constantemente -incluso en el último informe de gobierno– que su desaparición es un gran paso contra la corrupción, aún se apuesta por estas figuras”. 

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