Puntos clave para entender la reforma eléctrica (primera parte)
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Foto: Cuartoscuro

Orden de despacho, generación y emisiones: Puntos clave para entender la reforma eléctrica (primera parte)

Inicia en el Congreso un Parlamento Abierto sobre la reforma eléctrica y aquí presentamos puntos clave para entender en qué consiste, qué se le crítica y posibles efectos.
Foto: Cuartoscuro
Por Arturo Daen y León Ramírez
17 de enero, 2022
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Despacho eléctrico. Porteo estampilla. Autoabasto. Son algunas de las expresiones que  hemos escuchado cuando se discute la reforma eléctrica que plantea el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En varios momentos se utiliza un lenguaje muy técnico, que puede ser complicado.

Y a eso se suma la desinformación, que enrarece el debate y que incluso es propagada por legisladores, sea cual sea el partido, o el propio gobierno.

Con ese contexto, en El Sabueso te presentamos la siguiente guía (dividida en dos partes), en la que con cifras, documentos y la orientación de expertos tratamos de explicar de la forma más sencilla los puntos clave de la iniciativa y el sistema eléctrico nacional:

¿Qué propone AMLO?

En términos muy simples la reforma que propone el presidente busca que se consuma más energía de las plantas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y menos de la que generan empresas privadas.

Esto, aunque los costos de generación de las plantas de CFE sean más altos y se relegue la energía eólica y solar, pues ahora mismo los generadores privados son los que tienen más plantas con esa tecnología. 

Se propone que por mandato constitucional “por lo menos” el 54% de la electricidad que consumimos provenga de plantas de la empresa pública (ahora se tiene un nivel de 38%, según el gobierno).

También se establece en la iniciativa la cancelación de contratos vigentes con privados, de compras de electricidad por hasta 25 años a un precio fijo, así como la eliminación de permisos para sociedades de autoconsumo entre empresas.

Y un punto también clave: que ya no sea un organismo externo el que decida con criterios de mercado qué plantas de generación se conectan primero a la red, entre las privadas y las públicas, sino que la CFE retome ese poder, para guiar las compras de electricidad.

Del mismo modo, que ya no sea un organismo regulador externo, la CRE, el que otorgue los permisos para generar energía eléctrica en el país, sino la Secretaría de Energía.

¿Quiénes generan y venden electricidad en México?

La CFE no es la única que genera y vende ‘luz’ en el país. 

Además de la empresa pública, desde la década de 1990 y con la reforma eléctrica en 2013 se estableció que empresas privadas también podían generar, vender electricidad a la CFE e incluso autoabastecerse de energía, con sus propias plantas.

Lo anterior, mientras la CFE sigue teniendo el dominio de la red para  transmitir la electricidad, a lo largo del país.

Quizá te preguntes, ¿cómo, la CFE compra electricidad?

Sí. La compañía pública tiene distintas facetas, la de generación con sus plantas pero también la de Suministro, que debe comprar electricidad tanto a plantas privadas como a sus propias centrales, para luego hacerla llegar a los hogares.

Esas compras puede hacerlas en un mercado donde a diario se oferta electricidad, pero también con esquemas de mediano y largo plazo.

En México operan 159 plantas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

34 plantas de Productores Independientes de Energía (PIE o PEE).

Y a eso se suman las plantas de generadores privados.

Cuando se habla de privados, se trata de empresas nacionales y extranjeras que obtuvieron un permiso para generar electricidad en México, y venderla en distintas modalidades, a la CFE para que la haga llegar a los hogares, o a industrias.

En el caso de los Productores Independientes de Energía o PIE, se trata también de plantas construidas y mantenidas por privados, aunque en su caso ganaron una licitación para generar cierta cantidad constante de electricidad y solo venderla a la CFE, durante 25 años y con un precio fijo.

Un esquema adicional, que ya mencionamos brevemente, es el del autoabasto, con el que se permite a cientos de grandes empresas obtener energía de sus propias plantas, o de las de socios, sin depender de las centrales de la CFE. 

¿Qué es el despacho eléctrico?

Ya que conocimos quiénes generan a gran escala, hablemos de cómo se decide qué electricidad es la que se sube a la red de transmisión de CFE, en función de la demanda de los millones de usuarios en México.

Actualmente, un organismo llamado Cenace se encarga de medir cada día cuál es la luz con el costo de generación más barato que ofrecen los generadores disponibles, ya sea las plantas CFE, las PIE o los generadores privados.

Con las reglas vigentes, la luz de las plantas que oferten el precio más bajo por kilowatt hora es la que  se “despacha” o inyecta con prioridad a la red eléctrica, y que compra CFE para transmitirla. 

Luego, para completar la ‘canasta’ de electricidad que se requiere en el país, se compra la de otras plantas, que ofrecen megawatts con un costo más elevado.

¿Por qué es importante el despacho?

Para todas las plantas que ya mencionamos, públicas, PIE y privados, es clave ser elegidas en ese despacho, porque entonces la propia CFE comprará su energía y no se desperdicia su inversión en su planta, para producir y ofertar en el mercado.

Para los consumidores finales, también es muy importante cómo se define ese despacho, porque si se elige energía más cara la CFE gasta más en comprarla, y esa alza se traduce en aumentar las tarifas o el subsidio, que es dinero del presupuesto público.

Además de adquirir energía por contrato fijo y en un mercado diario de oferta y demanda, en el sexenio anterior también se establecieron subastas de mediano y largo plazo, con las que la CFE compró de antemano a empresas privadas cierta cantidad de electricidad, para un periodo de hasta 20 años. 

Ya con López Obrador se suspendieron estas subastas.

Entonces, otra vez, ¿qué es lo que quiere cambiar el gobierno? 

Como ya mencionamos, en las condiciones actuales las centrales de empresas privadas y PIE son de las primeras en ser ‘despachadas’, porque sus plantas son más nuevas que las de la CFE, y en el caso de privados tienen más tecnología solar y eólica, que es más limpia y produce electricidad con menor costo. 

El cambio que plantea López Obrador es fijar de antemano un orden de despacho donde siempre se inyecte primero a la red la electricidad de las plantas de CFE, sin importar que la energía que generan tiene un costo de producción más elevado. 

Además, según explicó la secretaria de Energía Rocío Nahle en el programa de Tercer Grado de Televisa, con la reforma se pretenden cancelar contratos de largo plazo como los establecidos con las PIE, porque a su parecer representan un “esclavismo comercial por 20 años”.

Esto aunque, como veremos más adelante, en general estas plantas privadas producen para la CFE electricidad más barata que la de sus propias plantas.

¿Por qué es más cara la electricidad que producen plantas de CFE?

Especialistas nos mencionaron, entre otros puntos, que las plantas de CFE son en general más antiguas y por lo tanto tienen una producción menos eficiente; además, la Comisión tiene una proporción menor de tecnología eólica y fotovoltaica, respecto a los privados. 

En este reporte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre el desempeño de la CFE en 2019, se señaló que sus centrales “tienen una antigüedad mayor de 30 años, lo que podría incidir en que los costos de generación no sean competitivos respecto de los PEE (Productores Independientes), cuya antigüedad promedio es de 12.1 años”.

Funcionarios del gobierno, en distintos espacios, han insistido en el punto de que se despacha primero la energía de privados porque solo se toma en cuenta el costo variable de su producción, que incluye el combustible, y no el costo fijo, que incluye el financiamiento de las plantas, gastos de operación, salarios. 

Sin embargo, los datos de la CRE muestran que incluso considerando el costo fijo, en general la energía que producen plantas de la CFE tiene un costo más alto por cada megawatt producido. 

El siguiente gráfico sobre los costos de generación en 2021 muestra que la única excepción es la eólica de seis Productores Independientes privados, con un costo mucho más alto que las eólicas de CFE.

Sobre las PIE eólicas, la ASF encontró que tan solo entre 2014 y 2016 los contratos con estas plantas le generaron pérdidas a la CFE por 2,646 millones de pesos.

“Cuando la CFE los contrató, los costos promedio eran altos. En otras palabras, se trata de contratos firmados cuando la energía limpia era cara. Afortunadamente, este tipo de energía sólo representa el 0.3 % de la energía que adquiere CFE-SSB”, apuntó al respecto Víctor Ramírez, Vocero de la Plataforma México Clima y Energía, en un artículo en Nexos.

En el caso de la electricidad que producen las 28 plantas privadas PIE con tecnología de ciclo combinado, su costo general promedio hasta septiembre de 2021 fue al menos 50% más bajo que el de plantas de CFE, que usan la misma tecnología. 

El gráfico también permite observar que la energía comprada en subastas a largo plazo a privados, de eólica y solar, también resulta con un costo más económico; sin embargo, el gobierno de López Obrador suspendió este tipo de adquisiciones.

El costo de generación de la electricidad, según reconoció el propio Director General de Intermediación de Contratos Legados de la CFE, Mario Morales Vielmas, es el que más repercute en las tarifas finales que se cobran a usuarios y los subsidios que se aplican.  

“Los precios nacen de la generación, la mayor proporción de los costos de la tarifa están en la generación”, dijo a ADN 40.

Cómo repercute la reforma

A grandes rasgos, nos dijo la especialista Montserrat Ramiro, la reforma del presidente López Obrador implica “destruir” el mercado eléctrico o la competencia para ofertar la electricidad con costo de generación más bajo y eficiente.

Según la iniciativa, se despachará o tomará la electricidad de las distintas plantas considerando un “orden de mérito”, concepto que a decir de especialistas es ambiguo.

Además siempre con el mandato de que el 54% de la electricidad que se consuma en el país sea generado por plantas de CFE, cuando con el esquema eléctrico actual surten el 38%.

Los privados y PIE, según la reforma, solo podrían generar hasta el 46%, competir por ese “mercado” que según el gobierno es más grande que el que se tiene en toda la electricidad de un país como Argentina… pero siempre con la CFE tomando la última palabra sobre a quién se compra electricidad, y qué energía se sube primero a la red.

El Cenace sería reincorporado a la Comisión, tal como indica la reforma, por lo que dejaría de ser un ‘árbitro’ imparcial, para determinar el orden de despacho.

¿Y por qué propone esto AMLO?

Desde la perspectiva del gobierno, el actual esquema ha ido en contra de la empresa pública, la CFE, porque al entrar primero a la red la energía de privados la Comisión no vende toda la electricidad que es capaz de generar con sus plantas.

Además, el gobierno argumenta que dejar la mayor parte de la generación de electricidad en manos de privados puede representar un riesgo, incluso de seguridad nacional y contra lo que llaman “soberanía energética”.  

Un punto adicional en su crítica es que con la reforma eléctrica de 2013 supuestamente no se logró bajar los precios de la luz, y fue fallida. 

En ese sentido, si se toma en cuenta únicamente la tarifa 1 –que está subsidiada y en la que se encuentra el 48.55% de la población– en consumo básico, sí hubo una disminución de 21.1% en términos reales de 2013 a 2021 en el precio del KWh, de acuerdo con el registro tarifario de la CFE.

No obstante, hay que apuntar que esa tarifa está regulada, interviene el Estado y los precios para la mayoría de los hogares mexicanos siempre están marcados por un subsidio por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el cual ha ido en aumento.

Gráfico de México Evalúa con datos hasta septiembre. El alza en el costo de combustibles durante 2021 impactó a la CFE.

Organizaciones como México Evalúa y el IMCO, y especialistas independientes consultados, refieren que la “soberanía energética” que plantea López Obrador es más ideología que una medida pragmática y con sustento técnico, porque al cambiar el orden de despacho y en general la forma en que la CFE compra electricidad, para privilegiar a sus propias plantas en lugar de guiarse por criterios de mercado, se terminará por tener un alza de precios o aún más gasto en subsidios, para ‘disfrazar’ los aumentos en los recibos, y menos energía limpia. 

¿Por qué habría un impacto en las emisiones?

Expertas y expertos han referido que aumentarían las emisiones contaminantes por al menos dos de las medidas que incluye la reforma. 

Uno, por la decisión de comprar y usar primero la electricidad de la CFE, en cuya capacidad total de generación sólo el 33% es con energía limpia, y el 67% restante es con el uso de combustibles fósiles (la mayor parte gas natural que se compra a Estados Unidos). 

La eólica y solar o fotovoltaica, en las plantas de CFE, apenas representa el 0.21% de su capacidad. En la iniciativa del presidente se plantea la construcción de un parque con paneles solares en Sonora, pero no se detallan fechas y costos. 

La principal apuesta del gobierno en energías limpias es aumentar la producción de las plantas hidroeléctricas, renovando 14 centrales, sin embargo, no han detallado cuándo estaría lista esa remodelación, y la producción de estas plantas siempre está sujeta a la disponibilidad de agua. 

“La capacidad de generación de energía de las plantas hidroeléctricas de la CFE depende de las condiciones hidrológicas y de la cantidad de lluvia que se presente en todo el país. Si por algún factor las condiciones hidrológicas no son favorables para la CFE, los resultados de operación pueden verse afectados”, refiere la propia Comisión, en un reporte financiero.

Respecto a las PIE, que son privadas pero tienen un contrato para vender electricidad solo a la CFE, su capacidad instalada de energía limpia es de apenas 3.67%.

El sector privado de generación, por otro lado, tiene un 62% de capacidad instalada para energía limpia, predominando la eólica y la solar.

En el orden de despacho preestablecido por la CFE, según el esquema que presentó la secretaria de Energía, Rocío Nahle, la energía hidroeléctrica de la CFE, que también es limpia, entraría en primer lugar pero luego la eólica y solar quedarían relegadas casi al final de la fila, dando más oportunidad de entrar a plantas que son más contaminantes, como las de ciclo combinado o térmica.

Otro punto que impactaría en las emisiones es que la reforma incluye la cancelación de permisos y contratos de productores privados -que son ahora mismo los principales productores de energía eólica y solar-, sin precisar de qué forma podrían renegociarse esos contratos y permisos, siempre con la CFE tomando la decisión final de quién entra y quién no al sistema eléctrico.

Sobre el tema ambiental, la iniciativa de López Obrador establece que será el Estado quien guíe la transición energética, con las promesas de la renovación de centrales hidroeléctricas y la construcción de un parque fotovoltaico de gran magnitud en Sonora.

En una conferencia, el presidente López Obrador dijo que la renovación de 14 centrales hidroeléctricas no le costaría “nada” al país, si se aprueba la reforma. A la postre, en su comparecencia ante diputados, Bartlett mencionó que “se invertirán mil 100 millones de pesos, alargando 50 años su vida útil”. 

Sin embargo, en el Plan de Negocios de la CFE 2021-2025, no se mencionan esas inversiones.

¿Qué pasa con los CEL?

La reforma también establece la cancelación de los instrumentos financieros conocidos como Certificados de Energías Limpias o CEL, diseñados para ‘premiar’ a productores que instalaran nueva infraestructura con generación de energía limpia.

A decir del gobierno, se excluyó a la CFE de recibir estos CEL, a pesar de la energía limpia que, por ejemplo, generan sus centrales hidroeléctricas.

Sin embargo, según la especialista Montserrat Ramiro, no se les negaron CEL a las hidroeléctricas por el hecho de ser de empresa pública, ni con afán de afectar a la Comisión,  sino porque el estímulo se diseñó para impulsar plantas nuevas y limpias, sin distinguir si son de origen público o privado. 

¿La reforma prohíbe instalar paneles solares?

Tal como fue planteada, al decir que el abasto de la electricidad será facultad exclusiva de la CFE, en redes sociales comenzaron a circular comentarios en el sentido de que esto implicaría la prohibición de instalar paneles solares, tecnología con la que hogares pueden obtener su electricidad. 

La secretaria Nahle aseguró que la reforma no impediría instalar esos paneles, aunque aún así persistieron dudas sobre esta y otras posibles implicaciones de la reforma.

En la segunda parte de esta guía, te hablamos del tan mencionado esquema de autoabasto, el porteo y el impacto en empresas privadas que podría tener la reforma.

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