Hechos y mitos: Qué sabemos del Penacho de Moctezuma
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Hechos y mitos: Qué sabemos del Penacho de Moctezuma

¿Qué cosa es, de quién era y cómo llegó a Viena? Aquí algunos mitos y hechos sobre el llamado Penacho de Moctezuma
14 de octubre, 2020
Comparte

El ornamento de plumas de quetzal y oro que pudo pertenecer al último tlatoani mexica está en Viena. El llamado Penacho de Moctezuma, es una de las piezas que se ha convertido en un símbolo de la época prehispánica. Pero también, ha marcado las relaciones diplomáticas entre Austria y México.  

De hecho, hace algunos días el presidente Andrés Manuel López Obrador encomendó a su esposa, la doctora Beatriz Gutiérrez Müller la “misión casi imposible” de que consiga que el Penacho de Moctezuma vuelva a México.

El próximo año se conmemorará el bicentenario de la independencia, medio siglo de la conquista y 700 años desde que se fundó Tenochtitlán y el gobierno mexicano desea exhibir esta y otras piezas arqueológicas como parte de los festejos. 

Aunque ya pasaron 142 años desde que la pieza histórica se encontró en Viena, todavía existen muchos mitos y dudas sobre el increíble penacho. 

¿Fue de Moctezuma?

A lo largo de los años, en México y Viena se han dado a la tarea de investigar todo lo referente a esta pieza histórica. Existen versiones que señalan que fue un regalo del último gobernante mexica, Moctezuma Xocoyotzin o Moctezuma II, a Hernán Cortés.

Pero en realidad todavía no existe un consenso entre los historiadores para afirmar que la pieza era de él. Por ello, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se refiere al ornamento como “Penacho del México Antiguo”. 

“No hay ninguna indicación escrita o visual que indique que Moctezuma usara ese tocado en concreto. Citarlo como si fuera un bien personal de él, es un error”, declaró a BBC Iván Escamilla, profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Sin embargo, María Olvido Moreno Guzmán dice que “nadie puede afirmar rotundamente que no perteneció a Moctezuma II”. Ella participó como conservadora-restauradora del penacho, en el Museo de Etnología de Viena que actualmente exhibe la pieza. 

¿Qué es?

Moreno Guzmán dice que definitivamente no era la corona o copilli de Moctezuma. Pues las coronas de los gobernantes mexicas eran una especie de tiara que terminaba en punta y se ataba por atrás.  Los investigadores señalan que posiblemente era de lámina de oro.

Christian Feest, quien realizó una investigación sobre el trayecto histórico de la Colección de Ambras (a la que perteneció el penacho), dice que en el inventario también se refirieron a la pieza como un “delantal”, una “falda”, un “estandarte” o la “vestimenta” de un emperador. Pero la confusión se pudo originar debido a que la colección tenía varias piezas de plumas mexicas y otras originarias de Cuba que pudieron ser mal etiquetadas. 

Aunque actualmente algunos historiadores siguen sin tener consenso sobre si se trataba de un adorno para la cabeza o parte de la vestimenta del cuerpo, para Moreno Gúzman el penacho es un quetzalapanecáyotl. O sea “un aditamento elaborado con plumas de quetzal para ser portado en la cabeza, que incluye en su cara posterior un gorro aderezado con plumas de quetzal”.

¿Tenía un “casco de oro”? 

Moreno Guzmán, narra que “el penacho nunca ha tenido un casco de oro y mucho menos piedras preciosas”. En realidad, está constituido por  plumas,  fibras de agave y algodón, dos tipos de papeles, textiles, varillas y palos; adhesivos obtenidos a partir de una orquídea y varias tiras de cuero. 

También consta de “más de 1,500 pequeñas piezas de metal con una proporción de 85 por ciento de oro, 10 por ciento de plata y 3 por ciento de cobre”. Con formas de medias lunas, discos y escamas. Mide un metro con 30 centímetros de alto y un metro con 78 centímetros de largo.

¿Cómo llegó a Viena? 

En 1595 murió en Innsbruck el archiduque Fernando II. Él era pariente del rey Carlos I de España, a quién se cree Hernán Cortés le hizo llegar el Penacho. 

En el inventario de los bienes de Fernando II, se encontró el Penacho del México antiguo. Pero en ese entonces, se describió como “un sombrero morisco”. Durante un tiempo permaneció como propiedad de la Casa de los Habsburgo.

Entre 1799 y 1802, el penacho cambió de ubicación junto con el resto de las colecciones del Castillo de Ambras. Debido a las llamadas guerras napoleónicas. Fue en 1806 cuando llegó a Viena y 72 años después se convirtió en propiedad estatal administrada por el Museo de Historia Natural y luego parte de la colección que se exhibe en el Museo del Mundo de Viena.

¿Puede volver?

No es la primera vez que la posibilidad de devolver el Penacho a tierras mexicanas se pone sobre la mesa. De hecho, en 2011 casi se logra. La propuesta era un intercambio temporal: el Penacho, a cambio de la carroza dorada del emperador Maximiliano de Habsburgo que se encuentra en México. 

Al final el intercambio no se concretó, y en 2017, la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que “después de una restauración a fondo realizada por expertos del INAH entre 2010 y 2012, en el marco de un proyecto de cooperación entre México y Austria, especialistas de ambos países coincidieron en que su frágil estado no permite que sea trasladado hasta existir una tecnología que pueda impedir cualquier vibración”.

Moreno Guzmán coincide: “El penacho está fabricado en capas que interactúan unas con otras; es un ente vivo y sistémico que al ser sometido a condiciones de transportación aérea, terrestre o marítima, no soportaría las vibraciones y sufriría daños irreversibles”. 

¿Qué dice la Ley? 

De acuerdo con Eduardo Matos Moctezuma, antropólogo y miembro del Colegio Nacional, si el Penacho vuelve se debe quedar. 

El investigador señaló en la revista Arqueología Mexicana que: “No importa si fue un regalo de Moctezuma a Cortés en 1519 o si se trata de una pieza robada, vendida o que saliera del país por cualquier otro medio. Lo importante es que al salir al extranjero no pierde su carácter de ser propiedad de la nación, como lo indica la ley vigente.

El investigador sustenta su dicho en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. El artículo 27 dice que “Son propiedad de la Nación, inalienables e imprescriptibles, los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles”.

Y ¿el que está en el Museo Nacional de Antropología? 

En el Museo Nacional de Antropología e Historia (MNA) se exhibe una réplica exacta del Penacho original. O sea, no es otro: es una copia. La réplica se elaboró en en 1940. Las plumas azules son del pájaro charlador turquesa; las verdes, son del ala de quetzal;  las plumas marrón con punta blanca son de cola de pájaro vaquero; y las rojas, de un ave no identificada.

“Esta obra, representativa del arte plumario mexicano del siglo XX, se considera pieza única debido a que tanto el quetzal como el charlador turquesa son especies protegidas para evitar su extinción”, menciona el MNA.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.