Hongo negro: no es nuevo y tampoco una nueva pandemia
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Hongo negro: no es nuevo y tampoco una nueva pandemia

Aunque en India el hongo negro ha sido declarado una epidemia, especialistas dicen que no está directamente relacionada con la COVID.
17 de junio, 2021
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A finales de mayo Gregorio fue hospitalizado en la Ciudad de México. Sus familiares relataron a la prensa que todo comenzó con dolores de cabeza y una pequeña mancha en el ojo izquierdo, semanas después de que se recuperó de COVID. 

La mancha, que en realidad era una necrosis, creció tanto que finalmente los médicos le extirparon el ojo y una parte de su rostro. Aunque se intentó salvarlo, desafortunadamente falleció a principios de este mes, convirtiéndose en el primer caso sospechoso de hongo negro en México. 

El hongo negro en realidad es una mucormicosis, es decir: una infección causada por varios tipos de hongos del orden Mucorales. Actualmente hay 27 especies diferentes de Mucorales, en 11 géneros, que se han identificado como un agente causante de la mucormicosis. 

A decir del subsecretario Hugo López Gatell, es una enfermedad milenaria que “no debe quedar la impresión de que es una nueva ola epidémica que va a asolar al mundo, y que en un momento dado va a dar a todos los países”. 

Su llamado a la calma se dio luego de que medios internacionales dieran a conocer que en India los casos de hongo negro que se cuentan por miles tienen relación con la COVID y  desenlaces fatales.

El hongo negro no es sinónimo de COVID

A diferencia de la COVID-19, que se transmite de persona a persona, la mucormicosis se contrae al entrar en contacto con las esporas de hongos en el medio ambiente.

También lee: Qué es el hongo Candida auris que ha infectado a pacientes COVID en México

Los CDC de Estados Unidos explican que el grupo de hongos que causan la mucormicosis están presentes en todo el ambiente, particularmente en el suelo y en asociación con materia orgánica en descomposición, como hojas, pilas de compost y excrementos de animales.

Entonces, en realidad COVID no está asociado directamente a mucormicosis; más bien el hongo que la causa aprovecha que la COVID y algunos medicamentos que se utilizan para tratarla bajan las defensas,  y te deja vulnerable a contraer este tipo de infecciones.

La mucormicosis puede causar una infección de los senos paranasales y del cerebro llamada infección rinocerebral, una infección de los pulmones llamada mucormicosis pulmonar, e infecciones en otras partes del cuerpo como el tracto gastrointestinal, la piel y los riñones.

Sus síntomas y tratamiento dependen precisamente de dónde se aloja la infección. Por ejemplo, los síntomas de la mucormicosis rinocerebral (sinusal y cerebral) incluyen: inflamación facial de un solo lado, dolor de cabeza, congestión nasal o de los senos nasales, lesiones negras en el puente nasal o en la parte superior interna de la boca, y fiebre. 

El neumologo Raúl Sansores nos explicó que la mucormicosis es una complicación que ocurre en los pacientes que tienen las defensas bajas, en particular aquellos que tienen alguna enfermedad preexistente y habitualmente crónica  como la diabetes, insuficiencia renal o hepática, así como algún tipo de cáncer, y si además se enferman de COVID sus defensas bajan y  “entonces el hongo encuentra una oportunidad ideal para infectar a este paciente y convertirse en un problema adicional”.

Sansores destacó que el hongo negro es una infección oportunista, que puede provocar cosas graves, como focos neumónicos importantes, es decir, hace unos abscesos pulmonares que deben ser detectados. “De ahí la importancia de atención a cualquier síntoma, porque se presentan con sensación de falta de aire y fiebre”, señala.

En el caso de Gregorio, López Gatell destacó que el joven de 34 años padecía diabetes desde hace varios años, además de alcoholismo. Dijo también que tuvo situaciones de exposición ambiental que podrían haber propiciado la mucormicosis. El subsecretario también señaló que aunque es cierto que Gregorio fue diagnosticado con COVID, eso sucedió tiempo atrás, por lo que no hay relación entre el padecimiento que lo llevó a la muerte y la COVID y su tratamiento. 

Una enfermedad oportunista

La doctora  Nora Liliana Martínez Gática, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, coincide en que no es una enfermedad nueva. Explica que “ataca a personas que tienen una inmunosupresión considerable y se manifiesta casi siempre en pacientes con diabetes o  VIH”. 

“Se sabe que con COVID también hay compromiso del sistema inmunológico y se empezaron a presentar este tipo de casos porque en los pacientes descienden las células de defensa; sin embargo, es una enfermedad que se puede tratar”, dice la doctora Martínez Gática. Detalla que la mucormicosis no siempre es incapacitante; pero se tiene que detectar a tiempo y siempre ponerse en manos de especialistas.  

La académica de la UNAM señala que regularmente los microorganismos que causan la mucormicosis están en el medio ambiente, y casi siempre podemos tener contacto con ellos por medio del agua, por ejemplo.  “En algún punto podemos convivir con él (hongo), pero siempre que nuestro cuerpo esté sano, nuestro sistema inmune puede contener la infección”, dice Martínez Gática. 

Es decir, aunque convivimos con ese hongo o con esa bacteria no necesariamente vamos a desarrollar mucormicosis, a veces nuestro cuerpo lo contiene porque ya tiene una memoria inmunológica y nuestro sistema inmune está intacto.

Entonces, ¿qué pasa en India? 

A finales de mayo en India ya se contabilizaban cerca de 9 mil casos de mucormicosis. Tras este aumento el gobierno indio pidió a 29 estados que declaren la enfermedad como epidemia.

Los investigadores Hariprasath Prakash  y Arunaloke Chakrabarti explican —en un artículo disponible en la Biblioteca Nacional de Médicina de Estados Unidos—  que se desconoce la incidencia exacta de mucormicosis en India debido a la falta de estudios basados ​​en la población; pero destacan que la prevalencia estimada de mucormicosis es alrededor de 70 veces mayor en India, que en otros países. 

Los autores de la investigación explican que  muchos de los casos permanecen sin diagnosticar debido a la dificultad para recolectar la muestra de tejido profundo y la baja sensibilidad de las pruebas de diagnóstico. Esa es una de las razones por la que la mortalidad asociada a la enfermedad sigue siendo alta, ya que los pacientes buscan atención médica al final del proceso de la enfermedad.  

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