Lo que se sabe del tratamiento que aplicaron a AMLO cuando tuvo COVID
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Baricitinib y remdesivir: lo que se sabe del tratamiento que aplicaron a AMLO cuando tuvo COVID-19

Al presidente le aplicaron un tratamiento aún experimental que combina las sustancias baricitinib y remdesivir.
Cuartoscuro
5 de septiembre, 2021
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A finales de enero del 2021 el presidente Andrés Manuel López Obrador enfermó de COVID-19 y para recuperarse le aplicaron un tratamiento aún experimental que combina las sustancias baricitinib y remdesivir, de acuerdo con lo dicho en su nuevo libro. 

Dicho tratamiento está enfocado en pacientes que requieren hospitalización por COVID, según señala el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) estadounidense, que diseñó el ensayo clínico aplicado en el hospital “Salvador Zubirán” de México. En ese sentido, hasta la  fecha el gobierno no ha especificado cómo se definió que el presidente era candidato o requería recibir estos medicamentos, por su grado de enfermedad a causa del coronavirus.

El 28 de enero, cinco días después de que López Obrador dijera que tenía COVID, el subsecretario Hugo López-Gatell mencionó que el mandatario estaba “prácticamente asintomático”. Y un día después el propio presidente apareció en un video en Palacio Nacional, diciendo que se encontraba bien. 

 

Según contó el propio López Obrador, de 67 años de edad, en el ensayo clínico del que aceptó formar parte al tener COVID, realizado en México por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ), participaron 120 voluntarios. 

En total, al tener COVID-19 y recibir el tratamiento experimental, el presidente estuvo ausente de actividades públicas durante 15 días, hasta ser dado de alta y reincorporarse.

También de acuerdo con su libro, cuando supo que estaba enfermo Donald Trump le mandó el tratamiento de anticuerpos monoclonales Regeneron, pero entonces le dijo que ya era tratado con baricitinib y remdesivir, por lo que envió el Regeneron al INCMNSZ.

¿Qué hacen baricitinib y remdesivir?

La doctora Adela Alba Leonel, académica del Posgrado de Farmacología de la Facultad de Medicina e investigadora de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, nos explicó que el remdesivir es un antiviral que en el principio se usó para el ébola. 

“Actúa inhibiendo una enzima del virus que es indispensable para su multiplicación”, señaló. 

Este medicamento, refirió la especialista, se administra vía intravenosa, requiere que un profesional de la salud conecte al paciente a una sonda, que haga llegar el medicamento directamente al torrente sanguíneo. 

En el caso del baricitinib, la académica de la UNAM señaló que está autorizado para tratar la artritis reumatoide. 

Respecto a casos de COVID, sirve para “reducir el efecto de la inflamación que causa la tormenta de citocinas”. Es decir, la inflamación en diversos órganos del cuerpo por la reacción del sistema inmune ante la enfermedad.

En la Guía clínica para el tratamiento de la COVID-19 en México se indica que el baricitinib sólo debe de ser usado en un protocolo de investigación.

Según dicho documento, si bien ha mostrado beneficios como reducción del riesgo de mortalidad relativo en un 38.2% y 5% del riesgo absoluto, no se recomienda su consumo fuera de estudios clínicos, debido a los numerosos efectos secundarios que registra.

La doctora Leonel explicó que, entre estos efectos, se encuentran infecciones en el tracto respiratorio superior; si el paciente ha tenido herpes zoster lo reactiva, y en el menor de los casos causa dolores de cabeza. 

También puede provocar trastornos gastrointestinales como náusea, dolor abdominal y diverticulitis. 

Alba Leonel también detalló que la combinación de ambos medicamentos tampoco es algo que se recete a cualquier persona, o que deba administrarse sin supervisión médica. 

“Se sigue evaluando la seguridad y eficacia de esta combinación, y por eso también tienen autorización en estudios clínicos. Lo que significa que se tiene que seguir llevando un monitoreo de estos pacientes para evaluar todos los efectos secundarios que pueden llegar a presentarse”, señaló.

Estos efectos pueden ser infecciones graves, coágulos de sangre o reacciones alérgicas. 

Quiénes pueden ser elegidos para recibir baricitinib y remdesivir

Al igual que las vacunas, antes de que un medicamento se apruebe para usarse de forma genérica en la población debe pasar por varias fases, en donde se prueba la seguridad y eficacia de cada fármaco en un grupo reducido de personas. 

En estos estudios o ensayos clínicos, los investigadores determinan aspectos como el número de dosis que se requiere y qué efecto tiene cada sustancia, para tratar los signos y síntomas de la enfermedad que se desea combatir. 

En una revisión a la plataforma clinicaltrials.gov encontramos dos estudios que combinan baricitinib y remdesivir como tratamiento para COVID, y que se desarrollaron en el INCMNSZ. 

Uno de ellos es el ensayo de tratamiento adaptativo COVID-19 2 (ACTT-2), que inició en mayo de 2020 y concluyó en abril del 2021. Aquí se evaluó la combinación de baricitinib y remdesivir en comparación con remdesivir solo.

El otro, es el Ensayo de tratamiento adaptativo COVID-19 4 (ACTT-4), que inició en noviembre del 2020 y sigue en curso. Su objetivo es evaluar la combinación de baricitinib y remdesivir en comparación con dexametasona y remdesivir. 

Ambos estudios fueron patrocinados por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), quien también es el responsable principal de la investigación. Y se desarrollan en 72 diferentes centros de investigación ubicados en diferentes países, incluido el INCMNSZ en México. 

Sin especificar en cuál de los dos ensayos le administraron los medicamentos, el mismo presidente señaló que como a cualquier participante del estudio se le dieron $300 pesos mexicanos, como pago para transporte. “Los agarré porque los quiero tener de recuerdo”, dijo.

En ambos casos, se especifica que se trata de un estudio “controlado con placebo, doble ciego, aleatorizado adaptativo”. Esto significa que una parte de los participantes recibe un placebo, y ni los pacientes ni los investigadores deberían saber si la persona recibe realmente el tratamiento que se investiga. 

Es decir, si el presidente participó como voluntario en este tipo de investigaciones en teoría no debió saber si recibió o no en verdad las medicinas del tratamiento, hasta el final del estudio. 

También es importante señalar que aunque son estudios que reclutaron voluntarios, no cualquier persona con COVID puede sumarse, pues para empezar los criterios de elegibilidad establecidos por NIAID en ambos estudios  dictan que deben ser pacientes que requieran hospitalización y tengan más de 18 años. 

Entre otras cosas, ACTT-2 tiene como motivos de exclusión a pacientes inmunodeprimidos, con una afección médica crónica o aquellos que toman un medicamento que no se puede suspender en el momento de la inscripción, tampoco pueden participar menores de edad, mujeres o personas embarazadas, ni quienes tengan otro tipo de infección en curso.

Además, en el caso del ACTT-4 se excluye a participantes que al mismo tiempo tengan influenza, o una hemodiálisis. 

López Obrador tiene 67 años y en 2013 sufrió un infarto, por lo que tuvo que someterse a una intervención coronaria. En agosto de 2020, confirmó que se realizó un “chequeo” que salió bien en el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”. Además se sabe que tiene problemas de hipertensión. 

“El tratamiento tiene que cuidar que no se afecten otros órganos, riñones, el hígado; en mi caso, del corazón porque soy hipertenso. Afortunadamente bien. Y recomiendan el ejercicio y estar con una alimentación adecuada, en eso estoy, pero bien”, mencionó sobre el tratamiento en la conferencia del 9 de febrero de 2021. 

Estudios y autorizaciones en EU y México 

En noviembre de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó el uso del remdesivir, al señalar que no había evidencia suficiente sobre sus resultados.

Sin embargo, el mismo mes  la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) emitió una autorización de uso de emergencia (EUA) para el medicamento baricitinib, en combinación con remdesivir, para el tratamiento de COVID-19 en adultos hospitalizados y pacientes pediátricos mayores de 2 años que requieren oxígeno suplementario, ventilación mecánica invasiva u oxigenación. 

Un mes después, en diciembre de 2020, la revista The New England Journal of Medicine publicó los resultados de una investigación sobre esta mezcla en el tratamiento de adultos hospitalizados con COVID-19.

Concluyó que baricitinib más remdesivir sirvió “para reducir el tiempo de recuperación y acelerar la mejora del estado clínico entre los pacientes con Covid-19, especialmente entre los que recibieron oxígeno de alto flujo o ventilación no invasiva. La combinación se asoció con menos eventos adversos graves”. 

En nuestro país, en marzo de 2021 la Cofepris autorizó el remdisivir para uso de emergencia, especificando que era para “uso exclusivo hospitalario y de alta especialidad en casos tempranos de la COVID-19”, y advirtiendo que no debe automedicarse.

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