Lo que sabemos del molnupiravir y otros posibles medicamentos contra COVID
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Fases y resultados: Lo que sabemos del molnupiravir y otros posibles medicamentos contra COVID

Una vacuna contra la COVID-19 no es lo único que podría ayudar a detener la pandemia; científicos también trabajan en tratamientos para reducir la carga viral de SARS-CoV-2.
7 de diciembre, 2020
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Este fin de semana circuló una noticia sobre un nuevo medicamento oral que, según los científicos que lo investigan, en el futuro podría ser efectivo para suprimir la carga del virus que provoca COVID-19, en tan solo 24 horas,  y evitar así que haya más contagios. El fármaco se denomina MK-4482/EIDD-2801 también es conocido como molnupiravir, y según un reciente estudio fue capaz de bloquear la transmisión del SARS-CoV-2 al experimentar con hurones.

Al igual que las vacunas, los medicamentos o tratamientos también deben pasar por una serie de fases y ensayos clínicos para probar su seguridad y eficacia, antes de que puedan ser aprobados para el uso de toda la población. Pero entonces:  ¿ya hay un nuevo tratamiento que elimina la COVID en 24 horas? ¿Hay más posibles tratamientos? Te contamos lo que sabemos: 

Molnupiravir probó prevenir contagios en hurones, no en personas

El pasado 3 de diciembre, Robert M. Cox, Josef D. Wolf y Richard K. Plemper, del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos, publicaron un estudio científico sobre el molnupiravir en la revista Nature. 

Los investigadores explican que para controlar la pandemia de COVID-19 es necesario interrumpir el contagio. Para lograrlo, ellos proponen un medicamento que pueda administrarse por vía oral y por eso comenzaron a investigar el MK-4482 / EIDD-2801 en hurones. Estos animales transmiten el virus de una forma muy similar a cómo se propaga entre humanos. 

Ellos encontraron que este medicamento “redujo significativamente la carga de SARS-CoV-2 en el tracto respiratorio superior y suprimió por completo la propagación a los animales de contacto no tratados”. Por eso lo consideran “una contramedida antiviral prometedora para romper las cadenas de transmisión comunitaria del SARS-CoV-2”.

Entre los resultados que reportaron, es que el uso de este medicamento redujo la carga viral de los hurones infectados, sólo 24 horas después de que les suministraron el medicamento.

Por eso, los científicos señalan que “si los datos de inhibición de la transmisión del SARS-CoV-2 basados ​​en hurones predicen el efecto en humanos, los pacientes con COVID-19 podrían volverse no infecciosos dentro de las 24 a 36 h posteriores al inicio del tratamiento oral”.

Pero este estudio, aunque con resultados prometedores, no significa que el molnupiravir ya es un medicamento contra la COVID-19. Pues antes de que se administre en personas debe ser aprobado por las autoridades sanitarias. Para que esto pase, primero debe superar varias fases, incluyendo más ensayos clínicos en animales y personas.  

Molnupiravir también se prueba para ayudar a la recuperación de pacientes

El mismo medicamento (molnupiravir), también está siendo evaluado por otro grupo de científicos de Merck Sharp & Dohme Corp. En este caso, lo que están evaluando es si el fármaco puede ayudar a los pacientes que no solo se contagiaron del virus SARS-CoV-2 sino que además ya desarrollaron la enfermedad, COVID-19.

Esta línea de investigación va más avanzada, pues ya comenzaron la fase 3 de los ensayos clínicos, lo que significa que ya se prueba en personas enfermas de COVID-19.

El molnupiravir se diseñó originalmente para combatir la influenza, y los cientificos de Merck Sharp & Dohme Corp están probando la seguridad, tolerabilidad y eficacia de este tratamiento en la tasa de recuperación de los pacientes COVID-19.

En este ensayo clínico participan mil 300 pacientes hospitalizados con COVID-19, y el responsable del estudio es la compañía Merck Sharp & Dohme Corp. Hasta el momento no se han publicado resultados.

Entonces, ¿no hay tratamientos aprobados contra la COVID?

El 22 de octubre la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estado Unidos (FDA, por sus siglas en inglés),  aprobó el medicamento antiviral Veklury (remdesivir)  como el primer tratamiento para COVID-19 en algunos pacientes.

Pero la FDA advirtió que Veklury sólo debe administrarse en un hospital o en un entorno de atención médica similar a la atención hospitalaria. Además, no se trata de un medicamento probado ni autorizado para prevenir el contagio, sino para tratar a las personas que ya están enfermas. 

Su aprobación se logró luego de que se efectuaran tres ensayos clínicos en donde se examinó a pacientes hospitalizados con COVID-19 leve, moderado y grave. Para comprobar la efectividad de este medicamento la mitad de los pacientes recibió el Veklury y la otra mitad un placebo. Según la FDA, esos estudios mostraron que quienes tomaron Veklury se recuperaron más rápido. 

Los efecto secundarios descritos hasta el momento, según la FDA, son niveles elevados de enzimas hepáticas, que pueden ser un signo de daño hepático; y reacciones alérgicas, que pueden incluir cambios en la presión arterial y frecuencia cardíaca, nivel bajo de oxígeno en la sangre, fiebre, dificultad para respirar, sibilancias e hinchazón.   

Remdesivir también fue revisado en el ensayo clínico Solidaridad, liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los últimos resultados de este estudio fueron publicados el 15 de octubre. La OMS concluyó que “ los cuatro tratamientos evaluados (remdesivir, hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir e interferón) tenían efectos escasos o nulos en la mortalidad general, la iniciación de la respiración mecánica y la duración de la hospitalización en pacientes ingresados”. 

Así que contrario a la FDA, la OMS todavía no aprueba los tratamientos con remdesivir, ni ningún otro.

Otros estudios 

Además de las vacunas, otro de los fármacos que se está estudiando para combatir la propagación de la COVID-19 es ACE-2 recombinante

Recordemos que es a través de la enzima ACE-2 que el virus se fija en los órganos, pues el SARS-CoV-2 tiene una proteína llamada “espiga” (proteína S) que reconoce a la ACE2 como su receptor para ingresar a las células, tal y cómo se explica en este documento realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM.  

La ACE2 se encuentra principalmente en las células que recubren los pulmones y el corazón, pero también están presentes en otros órganos del cuerpo. Por eso, los investigadores crearon proteínas artificiales ACE-2 para atraer al coronavirus, y alejarlo de las células vulnerables.

Esto sólo se ha probado en células humanas y en ratones, pero los resultados no han sido concluyentes. 

Así que por ahora, todavía no hay un medicamento probado que sea efectivo para detener la propagación o curar la COVID-19.

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