Mutación E484K en Jalisco: qué es y cómo se rastrean cambios del virus
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Mutación E484K detectada en Jalisco: qué es, cómo la hallaron y qué nos dice sobre la pandemia

La E484K es una mutación del SARS-CoV-2 que todavía se está analizando, pero ya se confirmó su presencia en 4 pacientes de Guadalajara. 
Cuartoscuro
25 de febrero, 2021
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La mutación E484K del virus SARS-CoV-2 detectada por investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en pacientes mexicanos no es una “cepa mexicana”, como se difundió en redes sociales. Aunque sí indica la presencia de variantes del virus en nuestro país. 

Este hallazgo de la UdeG, que ya fue confirmado por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), nos recuerda que los virus mutan de manera natural y que para frenar, o al menos hacer más lento ese proceso, es necesario reducir la propagación del COVID-19, mediante las medidas sanitarias y la vacunación. 

La mutación E484K ya se confirmó en México

Un conjunto de mutaciones van creando nuevas variantes del virus. Hasta ahora existen 3 variantes detectadas como las de mayor relevancia clínica. 

La primera es la variante del Reino Unido, “la cual se ha descrito que es una variante más contagiosa, sin embargo la eficacia de la vacuna no se ve afectada”, dijo en rueda de prensa la doctora Alejandra Natali Vega Magaña, Jefa del Laboratorio de Diagnóstico de  Enfermedades Emergentes y Reemergentes del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la UdeG. 

La segunda es la variante Brasileña (B.1.1.28) y la Sudafricana (B.1.351). Dentro de estas dos variantes se encuentran mutaciones, como la E484K, consideradas de mayor preocupación debido a que “pueden comprometer la respuesta inmunológica”, según describió la doctora Vega Magaña. Cada una lleva su nombre porque fueron identificadas por primera vez en esos países.

La E484K es una mutación que el InDRE confirmó al analizar el virus en 4 pacientes ubicados por la UdeG. 

Esta mutación está en el gen S de la proteína Spike, específicamente en la parte en donde se une el virus SARS-CoV-2, con la ACE2, que es la enzima presente en el humano que funciona como receptor del virus. 

Es decir, la E484K es una mutación de ‘la llave’ que usa el virus para entrar en nuestro cuerpo, infectarnos y producir la enfermedad. 

Aunque esta información todavía está en observación, hasta ahora se cree que esta mutación disminuye la acción de los anticuerpos neutralizantes.

“La presencia de esta mutación sí puede afectar tanto la respuesta inmune que ya habíamos montado por una infección viral natural o por la vacunación”, dice la doctora  Vega Magaña. 

Lo que podría significar que aunque ya nos hayamos enfermado o ya tengamos la vacuna, podríamos volvernos a infectar. Pero hay que recalcar que esto todavía no se sabe con certeza.

¿Cómo fue que se identificó esta mutación en México? 

Lo que la UdeG hizo junto con la empresa Genes2lifes es diseñar ensayos clínicos para la detección de las mutaciones del SARS-CoV-2. Específicamente ellos buscaban la presencia de 4 mutaciones: del69-70, E484K, N501Y y K417N.

En este ensayo analizaron mil 37 muestras de pacientes que llegaban al centro de diagnóstico de COVID de la Red Universitaria. Gracias a este ensayo realizado en el último mes, lograron detectar 14 casos de la mutación E484K. 

La UdeG lo reportó al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), quien ya confirmó la presencia de la mutación E484K en 4 pacientes. 

El InDre hizo un análisis filogénomico de las 4 primeras muestras enviadas por la UdeG, que tenían la mutación E484K. Con este análisis se confirmó que la variante Basileña P.2  está circulando en Jalisco. Y por ahora, descartaron la presencia de las otras dos.

Pero Jalisco no es el único estado dentro del territorio mexicano en donde ya se sabe que circula esta mutación. 

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) informó el pasado 10 de febrero que evaluó a 156 pacientes y entre ellos detectó la mutación E484K en una persona que no tenía antecedentes de viaje al extranjero.

El doctor Andreu Comas García, investigador de la UASLP, dijo que de acuerdo con los datos disponibles se sabe que la mutación E484K todavía no es tan frecuente en el país. 

A partir de estos hallazgos, la UdeG comenzará a realizar un programa de vigilancia epidemiológica molecular para COVID-19, y seguirá investigando para ver qué es lo que puede ocasionar estas variantes y sus mutaciones. 

Se trata de un modelo de identificación para buscar mutaciones del coronavirus, en las pruebas positivas  de diagnóstico COVID-19 en los 10 laboratorios de detección distribuidos en Jalisco, pero esperan que se pueda extender a otros estados. 

De hecho, este miércoles, el CONACyT informó sobre la conformación de un grupo de trabajo sobre Vigilancia Genómica. El objetivo es identificar la aparición de nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 en México.

A nivel internacional, existe la Red Regional de Vigilancia Genómica COVID-19 que coordina la OPS. Este esfuerzo, busca apoyar el desarrollo de protocolos de diagnóstico, generar información para el desarrollo de vacunas y para entender mejor los patrones de evolución y epidemiología molecular de SARS-CoV-2.

Una mutación no es una nueva cepa

Si algo nos ha dejado clara la pandemia de COVID-19 es que apenas estamos aprendiendo a conocer al coronavirus SARS-CoV-2, que es el virus que causa dicha enfermedad, sus cambios o mutaciones.

Conforme el virus pasa de una persona a otra, se va copiando, y entre más copias haga de sí mismo comienzan a existir ‘errores’. De esos errores surgen  las mutaciones o cambios en el código genético de los virus. Este proceso es algo natural y las mutaciones son comunes en los virus. 

Lee: Cuál es la diferencia entre mutaciones, variantes y una cepa de coronavirus 

Así lo explica la doctora Nora Liliana Martínez Gática, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM: “es normal que los virus muten, porque es la forma en la que ellos buscan seguir existiendo. Las mutaciones pueden ser diversas y pueden añadir, omitir o cambiar algo en su secuencia genética”.

De hecho, la OMS explica que ”algunas mutaciones específicas definen los grupos genéticos virales también denominados linajes”. 

Agrega que “por diversos procesos de microevolución y presiones de selección, pueden aparecer algunas mutaciones adicionales, generando diferencias al interior de cada grupo genético”, a esto se le denomina  variantes.

 

Para ejemplificar, la doctora Martínez Gática explica que podemos pensar en el SARS-CoV-2 como una de esas paletas que tienen un relleno en el centro, están cubiertas de caramelo y en la superficie hay chilito. Pero sigue siendo la misma paleta. 

En el caso del coronavirus tiene un núcleo con material genético, está cubierto por una cápside y en la superficie tiene espigas o proteínas que lo ayudan a meterse en nuestras células. “Cualquiera de las piezas del virus puede variar y esas mutaciones  lo ayudan a que pueda seguir infectando a los seres humanos”, explica la académica de la UNAM. 

Entonces las mutaciones conforman nuevos linajes como el de Reino Unido que ya se identificó en más de 60 países. Pero hablar de cepas es hablar de un virus que se comporta de forma distinta al virus original,  es decir, ya estamos hablando de una paleta diferente. Y a decir del  doctor Octavio García González, Director General de la empresa Gene2Life todavía estamos muy lejos de que eso ocurra con el SARS-CoV-2.

Más que alarmarnos, debemos ocuparnos

Carissa F. Etienne,  directora de la OPS, dice que no hay razón para alarmarnos pues “la evidencia con la que contamos hasta el momento sobre las variantes apunta a que podemos confiar en las vacunas contra la COVID-19 que forman parte de la cartera cada vez mayor de vacunas que podemos utilizar y que nos encaminará al final de esta pandemia”.

“Hasta ahora todavía los científicos en todo el mundo están investigando cuál es la implicación clínica de estas mutaciones. Se ha sugerido que están relacionadas con mayor capacidad de transmisibilidad o también de tener una mutación directamente de escape para el sistema de vacunación, sin embargo esto todavía no está comprobado.

Por eso es muy importante que nosotros avancemos en el tema de la vacunación porque vamos en una carrera contra el tiempo, entre la vacunación por un lado y por otro lado contra la evolución del virus”, dijo el doctor José Francisco Muñoz Valle, Rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la UdeG. 

Al respecto, la doctora Martínez Gática explica que la vacunación no le dará tiempo al virus de que siga mutando, pues estos cambios no se dan de un día a otro. “Entre más nos tardemos en vacunarnos, más probabilidades hay de que se desarrollen nuevas mutaciones”.

“Más que preocuparnos debemos ocuparnos y no bajar la guardia porque nos podemos enfermar de una o de otra variante del SARS-CoV-2. Podemos infectarnos y no sabemos cómo va a reaccionar nuestro cuerpo”, dice doctora Martínez Gática. 

 La académica menciona que todavía hay mucha gente susceptible a contraer COVID-19 porque no se ha enfermado o porque todavía no está vacunada. 

“Lo ideal será que sigamos con el uso de las mascarillas, e incluso el doble cubrebocas. Así como evitar aglomeraciones y fiestas, es necesario mantener la sana distancia”, recuerda. 

La doctora Martínez Gática explica que aunque ya nos hayamos enfermado no podemos saber cuánto dura la inmunidad ni qué tan fuerte es. Tampoco debemos descartar la posibilidad de una reinfección. 

México no es el único país con presencia de mutaciones

Tan solo en América Látina, al menos en 20 países ya se reportó la presencia de al menos una de las tres variantes que generan preocupación, según indicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el pasado 10 de febrero. 

De acuerdo con la última actualización epidemiológica de la OMS, 62 países han notificado casos importados o transmisión comunitaria de la variante de Reino Unido, esto hasta el 19 de enero de 2021. 

Hasta esa misma fecha, fuera de Sudáfrica se reportan 23 países que ya  han notificado casos de esa variante. 

“Estudios preliminares, sugieren que esta variante está asociada con una carga viral más alta, lo que podría sugerir un potencial de mayor transmisibilidad. No obstante, es necesario continuar con la investigación de este y otros factores que influyen en la transmisibilidad”, señala la OMS.

La doctora Martínez Gática explica que esto tiene mucho que ver con la movilidad de la población y con la vacunación.  

“Si una persona enferma viaja es como se van distribuyendo las diferentes variantes en los diferentes territorios”. 

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