No dañan tu ADN ni son experimentos: este texto tiene dichos falsos de vacunas
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No dañan tu ADN ni son un experimento: este texto tiene un 'cóctel' de dichos falsos sobre vacunas y COVID

El ARN mensajero nunca entra en el núcleo de la célula, donde se encuentra nuestro ADN, por lo que la vacuna no entra en contacto con el ADN y no lo cambia.
3 de marzo, 2021
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La vacunación en nuestro país apenas va en la segunda de cinco etapas, pero la desinformación sobre la vacuna se sigue propagando por redes sociales. 

Tal es el caso de un largo texto publicado por un usuario de Facebook. El autor de la publicación — que ya se compartió cientos de veces — alienta a no ponerse la vacuna contra COVID, porque supuestamente contienen ARN mensajero, que puede “modificar nuestro ADN” y causarnos “daños genéticos” a largo plazo. 

El texto tiene 5 argumentos principales, los cuales en conjunto no sólo dan una idea equivocada de la vacunación, sino que promueven el miedo y la desinformación sobre la importancia de vacunarse para detener la pandemia de COVID-19. 

Sí es una vacuna 

“Es una vacuna de ARNm. Una medicina innovadora. Completamente no probada. No se parece a ninguna otra vacuna. De hecho, sale de la medicina y entra firmemente en la genética”, asegura la publicación de Facebook. 

Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que la tecnología de ARN mensajero en vacunas sí es algo nuevo, aunque no desconocido. 

“Los investigadores han estado estudiando y trabajando con ellas durante décadas para combatir otras enfermedades como la gripe y el zika”, señala.

La OMS precisa que antes de la pandemia algunas vacunas de este tipo, “incluidas algunas destinadas a combatir tipos específicos de cáncer, ya se encontraban en las fase de ensayos con humanos”. 

Se considera una vacuna porque sirven para enseñarle a nuestro organismo a combatir el virus SARS-CoV-2 que causa la COVID-19. No intervienen, ni modifican el ADN. 

Por tanto, es falso que las vacunas contra COVID que utilizan ARNm no se hayan probado antes, ni que sea una intervención genética. 

En este video en inglés, la doctora Kate O´Brien de la Organización Mundial de la Salud,  explica cómo funcionan las vacunas con este tipo de tecnologías.

 

¿Cómo funciona el ARN mensajero? 

“La vacuna de ARNm es una cadena sintética de ARN “mensajero”, que convierte la información genética dentro del ADN”, dice la publicación de Facebook. Pero en realidad no funciona así. 

La OPS explica que “el ARN mensajero nunca entra en el núcleo de la célula, donde se encuentra nuestro ADN, por lo que la vacuna no entra en contacto con el ADN”.  

Lo que sucede en realidad es que las vacunas de ARN mensajero proporcionan “instrucciones” a nuestro cuerpo para que nuestras células produzcan la proteína que se encuentra en la superficie del virus que causa la COVID-19. Esto ayuda  a que el cuerpo produzca una respuesta inmunitaria similar a la que ocurre en las infecciones naturales. 

Cabe señalar que la tecnología ARN mensajero también tiene otros usos médicos; por ejemplo, es un tratamiento habitual contra el cáncer. 

En este documento del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos se explica que “ARN mensajero (ARNm), transporta la información genética que se necesita para elaborar las proteínas en una célula. Lleva la información del ADN desde el núcleo de la célula al citoplasma, que es donde se elaboran las proteínas”. Aquí tampoco se habla nada sobre que el ARN mensaje entre al núcleo celular y modifique nuestro ADN o nuestra “genética”.

Una aprobación de emergencia no se otorga sin pruebas de seguridad y eficacia

“La FDA no ha aprobado esto como una vacuna legítima todavía, sino que sólo lo ha aprobado para uso de emergencia. ¡Esto significa que se está probando en ti!”, dice la publicación de Facebook. Esto también es falso. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) emitió la primera autorización de uso de emergencia para una vacuna contra COVID-19 con ARNm el 11 de diciembre de 2020. 

La FDA explicó que la aprobación de emergencia se otorgó luego de revisar los datos de seguridad disponibles, que incluyen 37,586 participantes inscritos en un estudio internacional en curso, aleatorio y controlado por placebo, la mayoría de los cuales son participantes estadounidenses.

Hay que recordar, que todas las vacunas pasan por tres fases diferentes de estudio (o ensayo clínico) antes de que puedan ser aprobadas para su uso en la población, aunque sea su uso de emergencia. Por lo que también es falso que la vacuna apenas se esté probando en la población en general. 

Cualquier persona puede enfermar y morir de COVID 

“Si eres lo suficientemente ignorante como para decirme que soy lo suficientemente egoísta como para querer que mi ADN permanezca intacto, a riesgo de la vida de alguien, que ya tiene condiciones subyacentes y probablemente habría muerto de la gripe o de cualquier otra dolencia, debido a su propio sistema inmunológico que falla, entonces estás completamente loco”, alega la publicación de Facebook. 

Pero como ya explicamos, nuestro ADN no se modifica por la vacunación. Y no está de más señalar que cualquier persona sin importar su edad o “ condiciones subyacentes”, puede enfermar gravemente y morir de COVID-19. 

“Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas previas como hipertensión arterial, problemas cardíacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves. Sin embargo, cualquier persona puede contraer la COVID‑19 y caer gravemente enferma”, dice la OMS.

 La OPS dice que “la vacuna creará inmunidad sin los efectos nocivos asociados a la COVID-19, incluidos los efectos a largo plazo y la muerte”.

También advierte que “permitir que la enfermedad se extienda hasta alcanzar la inmunidad colectiva podría causar millones de muertes y un número incluso mayor de personas con los efectos a largo plazo de la enfermedad”.

Tasa de supervivencia COVID

La publicación en Facebook asegura que hay una “tasa de supervivencia del 99,97%”, quienes en una semana dejarán de ver “los efectos del COVID-19”.  Según el texto, “el virus no tiene más que un 0,03% de tasa de mortalidad”.  Esto tampoco es así. 

El Observatorio Demográfico 2020 de la ONU advierte que “la tasa de letalidad por el COVID-19 puede ser cambiante y no estable, tanto por las mutaciones del virus y la población afectada como por los cambios en la práctica médica y en el tratamiento” 

El Observatorio revela que entre los países con al menos una defunción clasificada como COVID-19 hasta el 30 de octubre de 2020, el número de defunciones por cada 100 mil habitantes no tiene nada que ver con el o.o3% del que habla la publicación. 

Curaçao es el país con menor número de muertes por COVID registradas en América látina y su tasa es de 0.61 defunciones por 100,000 habitantes. Los otros países con menos muertes registradas son Cuba, Uruguay, Haití, Nicaragua, Barbados, Venezuela,Antigua y Barbuda, Jamaica, y Trinidad y Tabago. En estos países se calculan 7.6 defunciones por 100,000 habitantes.

En los países con más muertes en América Latina el rango oscila entre 104.2 y 36.1 defunciones clasificadas como COVID-19 por 100,000 habitantes.

Tan sólo para que te des una idea de lo que eso significa: En Estados Unidos ya se contabilizan más de medio millón de vidas perdidas a causa del COVID-19 en poco más de un año, esta cifra es superior que el número de muertos en Estados Unidos por la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Vietnam juntas.

 

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