No, no hay grafeno en las vacunas para dañar a las personas
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Falso que haya grafeno en las vacunas para dañar a las personas

En redes sociales aseguran que las vacunas contra COVID contienen grafeno, un elemento capaz de dañar al organismo, controlar la mente y modificar nuestro ADN, pero nada de eso es verdad.
29 de julio, 2021
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¿El grafeno de las vacunas nos causará daño grave? Para empezar, no hay grafeno en las vacunas, pero en redes sociales están usando este argumento sin sustento para desmotivar la vacunación contra COVID-19. 

Una de las publicaciones que promueven esta idea ya se compartió más de 700 veces en una publicación de Facebook; pero en diversos perfiles se reproduce el mismo texto que inicia: “Lo del microchip tal vez no resulte, así que optarán por usar el grafeno”.

 En  ocasiones se comparte también un meme de Bill Gates, señalando que usar “microchips” en las vacunas no era una buena idea, pero el usar grafeno para “cambiar el genoma humano” sí lo es. 

Sin embargo, consultamos con especialistas y revisamos documentos oficiales y no hay nada que sustente que realmente hay grafeno en las vacunas, mucho menos que esta sustancia pueda controlar nuestra mente a través de radiofrecuencia. 

No hay grafeno en las vacunas 

Consultamos al doctor Uri Torruco, infectólogo que sostiene que las vacunas no tienen grafeno y que no hay tecnología que pueda controlar nuestra voluntad al ser inyectada o implantada en el cerebro. 

De acuerdo con el doctor Torruco, cada vacuna tiene una lista de ingredientes, y a diferencia de lo que muchos piensan, los ingredientes de las vacunas no son secretos y tú mismo puedes verificar que no hay grafeno.

El Sabueso revisó los ingredientes de las vacunas que se aplican en México: Pfizer, Cansino, AstraZeneca, Sputnik V y Sinovac; así como los ingredientes de Moderna y Janssen, mejor conocida como Johnson & Johnson. Ninguna incluye grafeno. 

En esta liga puedes descargar la ficha técnica de todas las vacunas aprobadas en el país en dónde se especifican los ingredientes que la componen. 

Hay que recordar que la Organización Mundial de la Salud ya ha explicado que “se han establecido estrictas medidas de protección para garantizar que las vacunas contra la COVID-19 sean seguras. Antes de ser validadas por la OMS y por los organismos nacionales de reglamentación, deben someterse a pruebas rigurosas en el marco de ensayos clínicos para demostrar que cumplen los criterios internacionalmente aceptados de eficacia y seguridad”.

¿Qué es el Grafeno? 

Según el texto que se difunde en Facebook, “el Grafeno es una lámina de átomo de espesor de carbono formado por células hexagonal es como si fuera un panal de abejas”. 

El texto publicado en Facebook describe otras propiedades y características técnicas de este elemento. Luego dice que “se adhiere con más facilidad en las células, irrigadas con POCO OXÍGENO (…) Así logra viajar hasta la red neuronal a través del torrente sanguíneo, donde se aloja para realizar su esperada labor. Interconectada a la nueva tecnología (sic).”

El doctor Carlos Rius, académico de la Facultad de Química de la UNAM, explica que el grafeno es un material que se obtiene del grafito. Sí, eso que contienen los lápices comúnmente. 

El especialista explicó que el grafeno son láminas de carbono de solo un átomo de espesor. Fue descubierto por Andre Geim y Konstantin Novoselov y para encontrarlo usaron un método muy simple: poner grafito sobre cinta adhesiva. Este descubrimiento los hizo acreedores al Premio Nobel de Física en 2010

Una parte de las propiedades que describe el texto es verdad, versión extraída de Wikipedia. 

Pero de forma más clara lo resume la fundación responsable de entregar el Nobel: “Como material es completamente nuevo, no solo el más delgado sino también el más resistente. Como conductor de electricidad, funciona tan bien como el cobre. Como conductor de calor, supera a todos los demás materiales conocidos. Es casi completamente transparente, pero tan denso que ni siquiera el helio, el átomo de gas más pequeño, puede atravesarlo. El carbono, la base de toda la vida conocida en la tierra, nos ha sorprendido una vez más”.

Pero el doctor Rius aclara que eso no significa que el grafeno por sí solo, sea capaz de transmitir radiofrecuencias para conectar nuestro cuerpo o cerebro a una tecnología que se manipula a la distancia, como sugiere el texto de Facebook. 

“No sirve para radiofrecuencia habría que modificarlo, tampoco sirve para que pueda pasar directamente al cerebro porque hay una barrera encefálica que no permite el paso de cualquier partícula, por eso hay pocos medicamentos que interactúen con el cerebro”, dice Rius. 

¿De dónde salió esta desinformación? 

“Encontraron que en los bordes dentales del material puede perforar fácilmente las membranas celulares y la piel. Sugiriendo la posibilidad de hacer un daño grave en los seres humanos y los animales”, dice el texto publicado en Facebook.

Lo más similar que encontramos sobre esto es esta nota de New Atlas, que cita esta investigación de la Universidad de Brown publicada en 2013.

Esta investigación señala que “comprender y controlar la interacción de los materiales basados ​​en grafeno con las membranas celulares es clave para el desarrollo de tecnologías biomédicas habilitadas por grafeno y para la gestión de los problemas de salud y seguridad del grafeno”.

Es decir, aunque no hay grafeno en las vacunas contra COVID, sí es un material que desde hace varios años se está investigando para aplicaciones biomédicas, pero justamente tomando en consideración que no sean dañinos para la salud. 

Anteriormente ya habíamos escuchado del grafeno en las vacunas por una afirmación que también resultó ser falsa. Como te contamos en esta otra verificación por redes sociales circula un documento PDF que lleva el sello de la Universidad de Almería en España, y se menciona que es un estudio donde supuestamente se demuestra la presencia de óxido grafeno en las dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech. 

Pero la Universidad de Almería aseguró que es “rotundamente falso” que como institución haya realizado un estudio de esta índole.

¿Entonces el grafeno es peligroso?

El doctor Rius explicó que encontrar los efectos de un elemento en la salud de las personas no es nada fácil y en algunos casos pasan muchos años hasta que finalmente se encuentra claramente una relación de causa efecto. 

“Si apenas se están estudiando sus aplicaciones en la vida cotidiana todavía no hay documentación sobre un aspecto perjudicial”, señala. 

En abril de este año, el Ministerio de Salud de Canadá recomendó no usar máscaras faciales que contengan grafeno pues sospechaba que las partículas de grafeno inhaladas causan efectos pulmonares negativos. 

Canadá retiró algunas marcas de mascarillas con esta característica, pero luego de revisar los datos disponibles en julio volvió a autorizar su venta pues determinó que “las partículas de grafeno de biomasa no se desprenden de estas máscaras en cantidades que probablemente causen efectos adversos en los pulmones”.

Al respecto, los verificadores de Newtral en España consultaron a la investigadora Ester Vázquez, quien estudia la toxicidad de este material dentro del proyecto europeo Graphene Flagship. Ella les dijo que “al hablar de la toxicidad de esta sustancia tenemos que ver primero qué tipo de grafeno se ha utilizado, en qué cantidad, el tamaño de la lámina, cuántas capas se han empleado, su estado de oxidación y con qué se ha mezclado”.

De acuerdo con Newtral, Vázquez explicó que no no se trata de sí o no, pues es necesario considerar muchos factores en contexto.

Los “Chemtrails” son una teoría de la conspiración que carece de pruebas 

“La ciencia ficción ha quedado en pañales ante todo el engaño de esta farsa que estamos viviendo en nuestra sociedad, con solo mirar los cielos podemos ver pasar a esos aviones que nos rocían con estas tecnologías desde hace años, y que hoy por hoy se conocen como Chemtrails. Es decir que nos bombardean por doquier con estos venenos”, señala la última parte del texto.

Pero este argumento es parte de una teoría de la conspiración que no ha sido comprobada, pero sí desmentida. En esta nota te contamos que las líneas blancas que dejan los aviones en el cielo no son “químicos” que arrojan con fines malévolos. Más bien son estelas de condensación que se producen por el escape del motor o por cambios en la presión del aire.

Puedes saber más sobre esto en este video: 

 

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