Ni ómicron ni BA.2: ninguna variante COVID 'escapa' de las pruebas PCR
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Ni ómicron ni BA.2: ninguna variante COVID 'escapa' de las pruebas PCR

Al igual que con las otras variantes, ómicron puede ser detectada por una prueba COVID, ya sea de PCR o de antígenos. 
1 de febrero, 2022
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“La variante silenciosa” o “variante sigilosa” es el nombre con el que algunos medios de comunicación se refieren a la subvariante BA.2 o 21L de ómicron, pues dicen que supuestamente pasa inadvertida incluso por las pruebas PCR. 

Pero la verdad es que esta mutación del SARS-CoV-2 no tiene nada de sigilosa y sí es detectada por las pruebas de PCR, e incluso por las de antígenos o las llamadas pruebas rápidas, según detalló la inmunóloga Thalía García Téllez a Animal Político. 

“Por el momento, todas las variantes que han sido identificadas de SARS-CoV-2 pueden ser perfectamente identificadas con los kits de PCR que tenemos”, señaló.

La confusión surge a partir de la incapacidad de las pruebas de detección para identificar el tipo de variante que cada persona porta. Pero a decir de la especialista, la función esencial de las pruebas  es detectar si una persona está infectada o no; información necesaria para controlar contagios.

Esto, cuando persiste la pandemia del virus que causa COVID-19: una enfermedad contagiosa, capaz de causar secuelas, y cuya letalidad se reduce gracias a la vacunación.

No se conoce ninguna variante que escape a las pruebas PCR

La variante ómicron tiene más de 50 mutaciones en comparación con el virus SARS-CoV-2 original aislado en Wuhan, China. Lo que llama la atención es que algunas de estas mutaciones no se habían visto antes, y otras aparecieron pero desaparecieron rápidamente.

Thalía García Téllez, integrante del colectivo Científicas Mexicanas y doctora en enfermedades infecciosas,  explicó que pesa a lo que se divulgó en redes sociales y algunos medios de comunicación, ómicron y sus subvariantes pueden ser detectadas por una prueba COVID, ya sea de PCR o de antígenos. 

De acuerdo con la especialista, la prueba PCR funciona embonando fragmentos del virus encontrados en las secreciones de la nariz, dentro de la secuencia genética del SARS-CoV-2 

Cuenta la especialista que lo que pasó con ómicron es que uno de los fragmentos del virus que se utilizan para la prueba PCR llamadas sondas no “pegaban” dentro de la secuencia genética del SARS-CoV-2. 

Esto se debe a que justo la primer subvariante detectada de ómicron tiene la peculiaridad de tener una deleción conocida como 69/70, es decir, le falta un pedazo en el gen de la proteína Spike. 

Al notar esta deleción, los investigadores se dieron cuenta que con la PCR no sólo podían identificar la presencia (o ausencia) de COVID; sino que también podían inferir que se trataba de la variante omicrón.  

“Se convirtió en lo que se conoce como un  ProxiTest, que es tener dos resultados al mismo tiempo, porque si tú tenías una muestra, le hacías PCR y una de las sondas no pegaba lograbas dos resultados: que sí había virus, y que se trataba de la variante ómicron”, señaló.

El problema surgió cuando se dieron cuenta que la subvariante BA.2, también llamada 21L, no tiene esa deleción, por lo que una PCR puede seguir diciendo si hay o no COVID, pero ya no se puede inferir que tipo de variante se porta. “Pero eso no quiere decir que la PCR no funciona”, señala.

La secuenciación es verdaderamente el test que nos permite identificar variantes, la PCR no, pues solamente nos indica si hay o no virus, que esa es su finalidad”, recuerda la especialista.

Ómicron no debe tomarse a la ligera

Hasta ahora, se sabe que la variante ómicron comprende cuatro subgrupos que incluyen: B.1.1.529, BA.1, BA.2 y BA.3. Pero un aspecto fundamental que debemos considerar es que la variante ómicron y sus subvariantes tienen poco tiempo de haber sido identificadas, por lo que en realidad todavía se siguen investigando. 

Al respecto, la OMS plantea que la amenaza general de ómicron depende en gran medida de cuatro preguntas clave: qué tan transmisible es la variante; qué tan bien las vacunas y la infección previa protegen contra la infección, la transmisión, la enfermedad clínica y la muerte; qué tan virulenta es la variante en comparación con otras variantes; y cómo las poblaciones entienden estas dinámicas, perciben el riesgo y siguen las medidas de control.

Considerando lo anterior, la OMS plantea que “según la evidencia actualmente disponible, el riesgo general relacionado con ómicron sigue siendo muy alto”. 

Y esto se debe a que se observa una rápida propagación en la comunidad. “A pesar de un menor riesgo de enfermedad grave y muerte después de la infección que las variantes anteriores de SARS-CoV-2, los niveles muy altos de transmisión han resultado en aumentos significativos en la hospitalización. Siguen planteando demandas abrumadoras en los sistemas de atención médica en la mayoría de los países; y pueden llevar a una morbilidad significativa, particularmente en poblaciones vulnerables”, alerta.

En este sentido, la especialista señala que BA.2 es 1.2 veces más transmisible que la ya de por sí muy transmisible subvariante BA.1, “lo que es un problema porque si no nos cuidamos y promovemos contagios es lo que va a propiciar que una variante predomine por sobre de otra”. 

Por ejemplo, Statens Serum Institut,  el instituto de investigación gubernamental de Dinamarca, reportó el 20 de enero que BA.2 representó el 20 % de todos los casos de COVID-19 en Dinamarca en la semana 52; y aumentó aproximadamente el 45 % en la semana 2; mientras que durante el mismo período, la frecuencia relativa de BA.1 disminuyó.

“Ómicron tiene características muy singulares que pareciera que hacen a la enfermedad no tan grave, pero muchísimo más contagiosa  que otra enfermedad que hayamos visto y aquí radica el problema: justo el promover contagios, promueve variantes”, detalla.

La doctora García Téllez recalca que hasta ahora sabemos que “las vacunas siguen siendo eficaces tanto para BA.1 y BA.2, tanto para prevenir enfermedades sintomáticas, prevenir hospitalizaciones y muertes. Eso no cambia independientemente de la subvariante de la que estamos hablando”. 

La doctora también señala que la población en general no debería de preocuparse por el tipo de variante que porta, pues se sigue tratando de COVID y las medidas de protección y prevención siguen siendo las mismas, sin importar de qué tipo de variante hablamos. 

Ómicron y sus subvariantes siguen siendo COVID

Hay que recordar que la COVID-19 es una enfermedad multisistémica causada por el virus SARS-CoV-2. A lo largo de la pandemia y derivado de los múltiples contagios que se han dado en los últimos 2 años el genoma del SARS-CoV-2 ha ido mutando, dando lugar a variantes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado como  de preocupación o de interés. 

La doctora  García Téllez, quien forma parte de parte del Centro de Investigación Clínica en Vacunas de los Hospitales Públicos de París, explica que una forma de visualizar las mutaciones que ha tenido el SARS-CoV-2 es con un árbol filogénetico que muestra cómo ha ido variando el virus a lo largo del tiempo. 

“Cada variante es una agrupación de muchos virus que son similares, pero tiene particularidades que nos hacen también subagruparlas en subvariantes”, explica la especialista, quien señala que esto no es una característica única de ómicron. 

Es decir, una forma de entender las variantes es ver al SARS-CoV-2 como un árbol. El primer virus identificado está en la base del tronco; pero ha ido creciendo y formando ramas (variantes), de las que también se desprenden nuevas ramitas (subvariantes). 

 Genomic epidemiology of novel coronavirus - Global subsampling


Genomic epidemiology of novel coronavirus – Global subsampling

Recientemente, la variante ómicron ha llamado la atención por su alta contagiosidad;  mientras que sus subvariantes se destacan por ser tan diferentes entre sí, pesa a estar dentro de la misma agrupación. 

Pero independientemente del tipo de variante a la que nos refiramos, lo más importante es que se sigue tratando del virus causante de la pandemia que continúa activa desde marzo del 2020. 

 

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