La parálisis de Bell: Qué es y cómo han sido los casos en ensayos clínicos
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La parálisis de Bell: Qué es, cómo se cura, y cómo se dieron los casos durante ensayos de vacunas COVID

Los 7 casos de voluntarios que han presentado esta parálisis se dieron en un universo de más de 70 mil personas que participaron en las pruebas clínicas de Pfizer y Moderna, para desarrollar vacunas COVID.
17 de diciembre, 2020
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Al menos siete voluntarios han sufrido parálisis facial en el lapso en que participaron en los ensayos clínicos de la vacuna contra COVID, un padecimiento que se conoce como parálisis de Bell y que  existe desde antes de que supiéramos sobre el nuevo coronavirus. 

En medio de la pandemia, este tipo de reportes pueden generar temor o incertidumbre respecto a los efectos de las vacunas, por ello es importante tener datos precisos sobre qué ocurrió, cuál es la proporción respecto a la cantidad de voluntarios sometidos a pruebas y qué es la parálisis de Bell.

De entrada, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) dijo que no hay evidencias claras de que la parálisis facial registrada en dichos casos sea consecuencia de las vacunas que probaron Pfizer, BioNTech y Moderna

Sin embargo, recomendó no perder de vista este padecimiento, mantener una vigilancia al tener una aplicación de la vacuna en poblaciones mucho más grandes, ya de forma masiva, como empieza a ocurrir en diferentes países. 

Los casos de Moderna 

El ensayo clínico de la vacuna de la empresa Moderna registró tres casos de parálisis facial de Bell (en general temporal y no grave) en voluntarios vacunados, dos de los cuales ya se recuperaron, y un caso más sigue en investigación, según la FDA. 

Su ensayo clínico contó con la participación de 30,400 participantes, a la mitad de ellos se les aplicó un placebo de forma aleatoria. Es decir, sólo 15 mil 200 recibieron la vacuna.

Los tres casos de voluntarios con parálisis de Bell fueron de voluntarias mujeres.

La primera de 67 años y con diabetes, tuvo parálisis facial 32 días después de la vacunación. 

El segundo caso fue una mujer de 30 años que informó una infección de las vías respiratorias superiores 27 días antes del inicio de su parálisis facial, y el tercero ocurrió 22 días después de la vacunación, en una mujer de 72 años.

Un cuarto caso de un participante de los ensayos clínicos de la vacuna Moderna también sufrió síndrome de Bell, pero él no recibió la vacuna, sino un placebo.

En el informe sobre Moderna, la FDA señaló que “la evaluación de la causalidad se confunde con factores predisponentes en estos participantes”. 

Sin embargo, dijo que “no se pueden descartar eventos de parálisis facial”, por lo que recomendó “la vigilancia de los casos de parálisis de Bell al emplear la vacuna en poblaciones más numerosas”.  

Pfizer y BioNTech

En el caso de Pfizer y BioNTech (su vacuna ya fue aprobada por países como Estados Unidos, México y Reino Unido), las empresas reportaron durante sus ensayos clínicos a cuatro voluntarios con parálisis facial. En las pruebas de estas empresas participaron 44 mil voluntarios. A la mitad de ellos se les dio un placebo y a otros sí la vacuna. 

Los cuatro casos con síndrome de Bell sí recibieron la vacuna. Comenzaron a tener el padecimiento 3, 9, 37 y 48 días después de que les inyectaron la dosis de prueba.  

Uno de los casos (el que inició tres días después de la vacunación) fue reportado como ya “resuelto”, aunque con secuelas que no se precisaron. Y en el resto la parálisis seguía presente o estaba en proceso de ser superada, tras 15, 10 y 21 días de haberse presentado, respectivamente, hasta el reporte del 14 de noviembre. 

Pero entonces, ¿qué es la parálisis de Bell? 

La parálisis de Bell, también conocida como parálisis facial periférica, se caracteriza por una debilidad repentina en tus músculos faciales. 

De acuerdo con la Clínica Mayo, en la mayoría de los casos la debilidad es temporal y mejora significativamente con el transcurso de las semanas. 

Esa debilidad en los músculos provoca que la mitad de la cara se vea caída, los labios no pueden sonreír normalmente y los ojos no pueden cerrarse con facilidad.  

Este padecimiento es más común de lo que se cree. De hecho, el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) señala que “la parálisis de Bell es una de las causas más frecuentes de discapacidad crónica”. 

Aunque la incidencia de esta enfermedad varía de acuerdo a cada región, el INR dice que en México la parálisis facial ocupa uno de los primeros 10 lugares de atención médica en clínicas de rehabilitación. 

Un caso llamativo a nivel mundial es el de la actriz Angelina Jolie, quien reveló a la revista Vanity Fair  que ella desarrolló parálisis de Bell en 2016. 

¿Por qué se produce?

Esta parálisis facial periférica aguda puede suceder a cualquier edad. Aunque la causa no siempre es clara, de acuerdo con la enciclopedia médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU se piensa que la parálisis de Bell se debe a la hinchazón (inflamación) del nervio facial también conocido como séptimo par craneal, que controla el movimiento de los músculos de la cara.

Esta hinchazón del nervio normalmente está relacionada con una reacción después de una infección viral, como por ejemplo la infección por herpes, por VIH/SIDA, la enfermedad de Lyme o una infección del oído medio.

El INR señala que existen varias teorías sobre su causa principal, que incluyen diabetes mellitus, hipertensión, disfunción vascular, infección viral, trastornos inmunológicos e inflamación.

Sin embargo, explica que “cada vez hay más evidencia que señala como principal causa de la parálisis de Bell al virus de la familia herpes (HSV-1 y 2, CMV, EBV y VZV), que son reactivados desde el ganglio geniculado lo que deriva en neuropatía del nervio facial”. 

En algunos casos, se ha detectado una posible predisposición genética a la parálisis de Bell.

La parálisis de Bell no es causada por un accidente cerebrovascular, pero este tipo de padecimientos también provocan que la cara luzca caída, por eso es importante buscar inmediatamente atención médica para descartar que la parálisis en realidad sea consecuencia de un derrame cerebral.

¿Cuáles son los síntomas? 

Los síntomas de la parálisis de Bell aparecen de un momento a otro y pueden comenzar con una leve parálisis de un lado de la cara y esto se va agravando poco a poco. 

Esa parálisis o impedimento para controlar los músculos hacen difícil que las personas que lo padecen realicen expresiones faciales, como mover la boca o cerrar los ojos. 

En consecuencia, puede haber babeo, dolor en la mandíbula o detrás de las orejas. A veces también hay dolor de cabeza, pérdida del sentido del gusto y lagrimeo del ojo afectado. 

Aunque casi no pasa, la parálisis de Bell puede afectar los nervios de ambos lados de la cara.

¿Cómo se cura? 

De acuerdo con la Clínica Mayo y el INR los casos leves de parálisis de Bell desaparecen en menos de mes sin ningún tipo de tratamiento.

Pero si son casos más graves, la recuperación puede tardar mucho más tiempo y causar daños irreversibles en el nervio facial, ceguera parcial o total (debido a la sequedad del ojo) y contracción involuntaria de otros músculos en la cara. 

Como a cada persona le afecta de manera diferente, hay quien no necesita tomar un tratamiento para recuperarse. 

Pero también hay quien requiere incluir medicamentos y otras opciones terapéuticas como fisioterapia, acupuntura o terapia con vitaminas, o incluso una cirugía de descompresión .

En el caso de la actriz Angelina Jolie, ella mencionó que la acupuntura fue lo que le ayudó a recuperarse por completo. 

COVID y parálisis facial

Un estudio publicado en la revista Neurología, en julio de 2020, documentó el caso de un paciente de COVID-19 que sufrió parálisis facial periférica. 

La investigación liderada por científicos del Hospital Universitario de la Princesa, en España, señala que en las parálisis faciales periféricas relacionadas con infecciones, “parece estar implicada una respuesta inflamatoria desencadenada por la presencia de virus, orientando a que la fisiopatogénesis se relaciona con mecanismos inmunomediados capaces de producir daño del nervio”.

La investigación señala que como el paciente no tenía ninguna otra comorbilidad, se cree que su parálisis fue consecuencia de la infección de COVID-19, cuyos síntomas  padeció 4 semanas antes. 

En Portugal, investigadores del Centro Hospitalar de São João también publicaron el caso de una mujer embarazada y diagnosticada con COVID-19 que sufrió parálisis facial periférica. 

Este artículo se publicó el 11 de agosto y señala que “el COVID-19 puede ser una causa potencial de parálisis facial periférica y los síntomas neurológicos podrían ser la primera y única manifestación de la enfermedad”. 

En este caso, la mujer acudió a valoración médica y fue diagnosticada con probable parálisis de Bell, pero por protocolo le hicieron una prueba de SARS-CoV-2, a la que resultó positiva.  Por lo que los investigadores concluyeron que “este informe de caso único sugiere una posible asociación entre la infección por SARS-CoV-2 y la parálisis de Bell. Sin embargo, se necesitan más casos con datos epidemiológicos para sustentar una relación causal”.

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