‘Perro del infierno’: por qué el apodo a subvariantes y sus características
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‘Perro del infierno’: por qué el apodo a estas subvariantes de COVID-19 y cuáles son sus características

“Perro del infierno” no es un nombre oficial, es un apodo a subvariantes de ómicron que todavía no se consideran preocupantes.
18 de noviembre, 2022
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En redes sociales, algunos usuarios aseguran que existe una nueva variante de COVID-19 llamada “perro del infierno”. Dentro de sus explicaciones, dicen que se trata de la variante “BQ.1”, pero también describen otro nombre similar, el “BQ.1.1.”.

En cualquiera de los casos, los usuarios aseguran que “es la más peligrosa de todas porque puede escapar más fácil de la respuesta inmune del humano y que de ahí proviene su nombre”. 

Pero hasta el momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha detectado una nueva variante que se considere de preocupación. Vale la pena recordar que la OMS va nombrando a las nuevas variantes con el alfabeto griego, así que de surgir una nueva su nombre sería “Pi”. 

A lo que llaman “perro del infierno” es a dos subvariantes de ómicron que científicamente fueron llamadas “BQ.1” y “BQ.1.1”, y que, más tarde, algunos miembros de la comunidad científica decidieron ponerles nombres no oficiales por diversión.

De acuerdo con la OMS, no hay datos epidemiológicos que sugieran que las subvariantes muestren diferente sintomatología o representen un mayor riesgo de enfermar gravemente o morir a causa del virus, solo demuestran que son más contagiosas de lo que era la cepa original.

Nombres para el público en general

“Tuve un intercambio con uno de estos científicos, de la Universidad de Cambridge, donde le escribí en Twitter, ¿quién pone estos nombres? Y me respondieron que pues entre todos (los científicos), y más que nada por diversión”, cuenta Carol Perelman, quien es química farmacéutica, bióloga y directora del Jardín Weizmann de Ciencia.

“Los científicos muy creativos les han puesto nombres de mitología griega, pero realmente  tiene que ver más que con ser creativos, porque (las subvariantes) no tienen nombre griego. No tiene que ver con su patología”, dice la científica, quien también es reconocida por ser coautora de una revisión sistemática sobre los efectos persistentes del COVID.

En Twitter, el científico Ryan Gregory publicó una tabla de los apodos que los “cazadores de variantes” dan a las diferentes subvariantes de ómicron. 

En una entrevista con la revista Time, Ryan Gregory, profesor de la Universidad de Guelph en Canadá y quien compartió la tabla de nombres no oficiales en Twitter, defendió los nombres comunes de las subvariantes para que el público en general pueda usarlas.

Ahí se muestra como la subvariante “BQ.1” es llamada popularmente como “Tifón” y la subvariante “BQ.1.1” es llamada “Cerberus”.

En la mitología griega, Tifón es la serpiente que es padre de Cerberus, mientras que Cerberus es el perro de tres cabezas que resguarda a Hades.

La única diferencia entre las subvariantes es que la “BQ.1.1” tiene una mutación extra, de nombre “R346T”, que le confiere mayor evasión del sistema inmune humano.

Al ser realmente similares sus nombres, los usuarios en redes sociales terminaron por confundir cuál hacía alusión al perro de tres cabezas, por lo que terminaron llamando “perro del infierno” a ambas subvariantes.

Las subvariantes son como una sopa de letras

Para entender que es una subvariante, el doctor Jorge Baruch Díaz Ramírez, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, pone de ejemplo un árbol.

Imaginemos que el virus del SARS-CoV-2 que ocasiona la enfermedad de COVID es un árbol y cada una de sus ramas representa una variante o mutación.

Una de sus ramas es ómicron, y a su vez, tiene pequeñas ramas que representan las subvariantes. Por ejemplo “BQ.1” y “BQ.1.1”.

“No estamos hablando de variantes, sino de subvariantes, y estas subvariantes son tan variadas y estamos encontrando tantas que de hecho se le ha nombrado popularmente como sopa de variantes, similar a una sopa de letras por la cantidad”, explica Carol Perlman.

Este es un mapa de la cantidad de subvariantes de Omicron, para ejemplificar.  

Captura de una publicación con información falsa

Imagen de las múltiples subvariantes que se comportan como omicrón. Fuente: nextstrain.org

 Las subvariantes que están siendo identificadas por los consorcios de vigilancia genómica de diferentes países y reportadas a la iniciativa internacional GISAID que busca secuenciar los datos relacionados al virus del SARS-CoV 2muestran que las subvariantes de ómicron tienen algo en común: están encontrando las mismas soluciones para evadir la inmunidad que tiene el cuerpo al haberse infectado o vacunado.

“Estamos encontrando esta sopa de variantes de ómicron, una sopa hecha de puras subvariantes de ómicron, donde las mutaciones están coincidiendo porque evolutivamente el virus está encontrando las mismas soluciones para poder evadir la inmunidad. 

La estructura molecular de la proteína ‘s’ de la espícula de esta subvariante se une con mucha mayor habilidad, entra mucho más fácil a la célula, es como si el virus está afuera y para entrar a nuestra casa, en vez de tocar el timbre, simplemente entra”, dice Perelman.

Como te contamos en esta otra nota, la variante de ómicron, que se identificó en noviembre de 2021, tiene una serie de características que, a diferencia de otras variantes como alpha, beta, gamma o mu, permite que sea más contagiosa.

“Una de las propiedades más importantes de omicrón es que trata de evadir nuestra inmunidad, ya sea adquirida por enfermar o por tener vacunas, y por eso vemos tantas re-infecciones”, dice Perelman. 

La científica aclara que el virus está evolucionando en diferentes partes del mundo en algo que se llama evolución convergente, que es cuando la evolución biológica encuentra la misma solución pero a través de diferentes vías.

“Un ejemplo un poco burdo son el tiburón y el delfín, que son animales tan distintos entre sí, porque uno es mamífero y otro es pez y encontraron una misma solución para nadar que es las aletas. Entonces, algo similar podemos llevarlo al mundo de los virus… están encontrando la misma vía para evitar la inmunidad”, expone.

BQ.1 y BQ.1.1 empiezan a tomar terreno en EU y Europa

Según la OMS, ambas subvariantes tienen presencia en por lo menos 65 países. A la fecha, ambas comenzaron a tener presencia en Europa y Estados Unidos.

 A inicios de noviembre, el diario estadounidense Los Angeles Times reportó que las subvariantes “BQ.1” y “BQ.1.1” ganaban terreno a medida de que descienden los casos por la subvariante “BA.5”, una subvariante que se identificó a finales de 2021 y representa la mayoría de los casos de COVID en EU. 

Entre octubre y noviembre, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU (CDC) reportaron que “BQ.1” ha aumentado su cuota aproximada del 1.2% al 14%, mientras que l“BQ.1.1” ha pasado del 0.5% al 13-1%.

En el caso de Europa, al menos en Francia ya representan el 25% de los casos y el 10% de los nuevos contagios en Bélgica. En España, aunque de momento solo representa el 2.7% de los contagios activos, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, reportó que se prevé que ambas subvariantes sean las dominantes a finales de noviembre o principios de diciembre.

 “Lo que ya estamos viendo en los países que ya han tenido estas subvariantes como Francia es un aumento de casos en estas subvariantes, pero no un aumento en hospitalizaciones, ni muertes por COVID… Posiblemente creará muchas reinfecciones, pero las vacunas están aguantando bastante bien para evitar hospitalizaciones y muertes por COVID”, agrega Perelman.

Lo único que preocupa, según la experta, es que se ha mostrado que evaden los tratamientos monoclonales como el de Evusheld, recetado según los CDC a personas que buscan prevenir el COVID pues tienen “un compromiso inmunológico de moderado a grave”.

En México, hay reportes de BQ.1

De acuerdo con el Conacyt, en México se reportaron casos de la subvariante “BQ.1” en los estados de Ciudad de México y Querétaro, y “aunque la cantidad de genomas reportados es bajo, es probable que exista un incremento en el número de casos asociados, tal y como se observó en Estados Unidos y Europa”, dice el comunicado de la institución. Respecto de la  subvariante “BQ.1.1”, Conacyt aclara que no hay reportes.

El Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica, encargado de reportar la diversidad del genoma de las variantes del virus SARS-CoV-2 que circulan a lo largo del país, a través de estudiar el código genético del virus, no ha presentado de manera reciente un reporte que dé dimensiones de las subvariantes en territorio nacional.

El último reporte data del pasado 4 de octubre, pero en él no se reflejan dichas subvariantes.

Perelman explica que durante enero se reportó por el consorcio la presencia mayoritaria de la subvariante BA.2, para agosto fue la de BA.5 y se prevé que BQ.1 y BQ.1.1 predomine en la temporada invernal.

 “Estas subvariantes nacen de BA.5, la subvariante de ómicron que tuvimos en el verano, entonces podemos tener la esperanza de que haya cierta inmunidad cruzada, porque muchos mexicanos tuvieron COVID por la subvariante en los meses de julio y agosto”, agrega la directora del Jardín Weizmann de Ciencia.

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