El préstamo del Banco Mundial sí es deuda y AMLO tenía planeado pedirlo
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El préstamo del Banco Mundial sí es deuda y AMLO tenía planeado pedirlo

El nuevo crédito no aumenta la deuda real autorizada por el Congreso, pero la que ya tiene el gobierno sí se incrementará este año por la caída del PIB.
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11 de junio, 2020
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Este domingo se anunció que México obtuvo un crédito del Banco Mundial por 1,000 millones de dólares, el gobierno Federal a través de la Secretaría de Hacienda, su subsecretario y el mismo presidente han dejado claro dos cosas: el crédito no va a financiar el programa de respuesta a la pandemia de COVID-19, ni tampoco va a aumentar la deuda en términos reales.

Pero entonces ¿es o no deuda? Si el presidente Andrés Manuel López Obrador había asegurado que no se pediría dinero a organismos internacionales, ¿por qué sí se aceptó el crédito del Banco Mundial?

Los economistas Arturo Huerta González, Raymundo Tenorio Aguilar, Carlos Brown Salas y Mariana Campos nos explican. 

Lee: México obtuvo del Banco Mundial crédito por 1,000 mdd; no es para financiar respuesta al COVID, dice Hacienda

¿Qué es el techo de endeudamiento?

En su cuenta oficial de Twitter, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, aclaró que “este crédito no es adicional a la deuda autorizada por el congreso y no va a financiar el programa de respuesta al COVID-19.”

Carlos Brown Solá, socio fundador del Instituto del Sur Global, explica que en México las deudas del gobierno no se pueden adquirir sin la aprobación del legislativo. Cada año se autoriza el presupuesto y se determina un techo de deuda o techo de endeudamiento.

Este techo de endeudamiento es el monto total que el Congreso de la Unión aprueba cada año como máximo de ingresos por deuda, detalla Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa.

Es decir, se trata de la cifra límite que la cámara de diputados preautoriza al país para pedir prestado. 

En la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio Fiscal de 2020, publicado el 25 de noviembre de 2019, se estableció que los ingresos derivados de financiamiento serían de 584,456.800 millones de pesos.

El monto del nuevo crédito está dentro del monto límite de deuda autorizada por el Congreso en 2019.

La Ley de Ingresos también señala que el gobierno puede “contratar y ejercer en el exterior créditos, empréstitos y otras formas del ejercicio del crédito público”, para el financiamiento del Presupuesto 2020. Así como para canjear o refinanciar obligaciones del sector público federal, a efecto de obtener un monto de endeudamiento neto externo de hasta 5 mil 300 millones de dólares”. 

Ese préstamo del Banco Mundial entra en esta categoría de crédito externo.

¿Entonces es deuda nueva o no?

El presidente López Obrador dijo el 8 de junio que este préstamo era una “operación de rutina”. Sin embargo, pedir un crédito obedece a una solicitud concreta del gobierno, no es rutinaria porque no ocurre con cotidianeidad, y debe cumplir un propósito, explica el doctor Raymundo Tenorio Aguilar, Profesor Emérito del Tecnológico de Monterrey.

Lee: Petición de crédito al Banco Mundial es una ‘operación de rutina’: AMLO

El académico explica que ante estos organismos se presenta una solicitud donde se especifica para que se quiere el dinero y porque tienes derecho a ese préstamo. 

Hablamos de una nueva deuda, porque “no estás renegociando un crédito”, aclara Tenorio. Es decir, aumenta la deuda del gobierno federal porque al final es un monto con el que no se contaba, aunque ya estaba previsto solicitarlo. 

Carlos Brown explica que “el decir no nos vamos a endeudar, quiere decir que no nos vamos a endeudar más allá de lo aprobado”. Sin embargo Brown señala que “estamos en una crisis o una recesión y se espera que el gobierno mexicano haga uso de todos los instrumentos macroeconómicos para tratar de suavizar la crisis”. 

El doctor Arturo Huerta González, quien también es profesor e Investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, coincide en que “esta entrada de préstamos manda señales al mercado financiero de que hay reservas para satisfacer cualquier demanda por dólares. Entonces se sigue endeudando al país a favor de lo financiero”. 

Mariana Campos explica que el actual gobierno ha seguido pidiendo un nuevo techo de endeudamiento en el Congreso. Entonces la deuda sí está subiendo. De acuerdo con la especialista, lo que pasaba anteriormente es que cada año el gobierno pedía cada vez más, por eso  la deuda aumentaba a un ritmo creciente. 

En este gobierno el ritmo de endeudamiento ha bajado, pero eso no significa que la deuda no aumente pues se sigue pidiendo financiamiento, aunque sea a un ritmo menor.  

De acuerdo con el Banco Mundial, desde diciembre de 2018 ha aprobado 5 proyectos de crédito para México: uno el 28 de marzo de 2019 por 400 millones de dólares (MD); otro el 18 de Junio de 2019 por 500 MD; uno más el 6 de febrero de 2020 por 110 MD; el 27 de febrero de 2020 aprobó un crédito de 120 MD y finalmente el 19 de mayo se aprobó el de 1,000 Millones de dólares. En total, el Banco Mundial ha otorgado 2 mil 130 millones de dólares de financiamiento en los 18 meses que van del gobierno de López Obrador.

¿Si el PIB se reduce entonces se incrementa la deuda?

Los especialistas coinciden en que al caer el PIB aumenta la relación de endeudamiento. Y justamente, se espera que el PIB, que es la forma de medir el crecimiento económico de un país, sufra una caída. 

Mariana Campos explica que si el PIB baja “la deuda no se incrementa, pues es un saldo contable, lo que sucede es que aumenta el peso de la deuda en la economía”. Por ejemplo, una persona con un ingreso de 10 pesos diarios, paga una deuda de 2 pesos y se queda con 8. Su deuda representa una quinta parte del total de sus ingresos. 

Pero si sus ingresos bajan el peso de su deuda crece. Si esa misma persona ahora gana 8 pesos y tiene que seguir pagando 2, su deuda ahora representa una cuarta parte de sus ingresos. 

La economía de México podría caer entre 3.8% y hasta 6%, debido a los efectos del COVID-19, estimó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Con la caída del PIB lo que aumenta es la proporción que representa esa deuda en los ingresos. Pero además, Mariana Campos recuerda que existe otro factor que hace que el valor de la deuda aumente: el precio del dólar. 

Si la deuda se adquirió en dólares, pero la moneda mexicana se depreció, entonces eso aumenta de forma significativamente el saldo acumulado de deuda. 

De acuerdo con Arturo Huerta “algunos pronósticos señalan que el gobierno terminará el 2020 con déficit fiscal de alrededor del 6% del PIB y una deuda pública de aproximadamente del 60% del PIB, y no por haber gastado más, sino como consecuencia de haber disminuido el gasto público”.

¿Para qué se pidió el dinero? 

Como ya mencionamos, este nuevo crédito está dentro del endeudamiento gubernamental que ya se tenía planeado desde 2019. Sin embargo, cuando esto se planificó no se sabía que llegaría una pandemia con las características y consecuencias que todavía no terminan de evaluarse. 

El documento de autorización del Banco Mundial señala que “la propuesta de Financiamiento de Políticas de Desarrollo (DPF) apoya parte de la respuesta de las autoridades a la crisis económica y social desencadenada por la pandemia global COVID-19”.

Sin embargo, este crédito responde a dos pilares fundamentales: apoyo a la liquidez en el sector financiero e instrumentos para mejorar el acceso financiero. Específicamente se refiere a aumentar el número de jóvenes (particularmente mujeres) de 15 a 17 años que poseen una cuenta de banco.

Carlos Brown señala que el hecho de que cada persona tenga acceso a los servicios financieros con su propio nombre es importante, porque es así como podrá tener acceso a financiamiento para una vivienda, o para empezar un negocio.

El documento del Banco Mundial señala que “en el contexto a corto plazo de la pandemia global de COVID-19, el acceso a la liquidez y el juego financiero juegan un papel fundamental en la mitigación del impacto en las empresas y los hogares”.

¿Qué recomiendan los especialistas?

Raymundo Tenorio Aguilar reconoce que hay un beneficio en pedirle a estas instancias internacionales: las bajas tasas de interés y los plazos que son largos.

Arturo Huerta y Raymundo Tenorio reiteran que lo importante de este préstamo o nuevo endeudamiento es enfocar en qué se va a emplear, actualmente lo ideal sería usarlo para responder a las nuevas necesidades que la pandemia trajo consigo.

 “La deuda en sí no es mala, lo importante es lo que hagas con ella”, dice Arturo Huerta, quien explica que el gobierno intenta ahorrar y evita adquirir más deuda, para ello realiza recortes, lo que en realidad disminuye los ingresos de las empresas y los empleos.

En este sentido, Arturo Huerta González reconoce que entonces “estos recursos van a estas operaciones de rutina a favor de lo financiero pero no a favor de apuntalar a las empresas que están quebrando o de los empleados que se están perdiendo, y no se está redireccionando para enfrentar el tamaño de la crisis que estamos enfrentando.”

“Es bueno endeudarse si es para capitalizarse. Mientras tú garantizas que vas a tener ingresos futuros te prestan”, dice Raymundo Tenorio.

Mariana Campos reitera que en este momento de crisis se va achicar nuestra economía, el gobierno va a tener menos ingresos de lo que había presupuestado pero tiene más gastos. 

“Por eso es que los analistas habíamos recomendado que incluso esta vez el gobierno no vea la deuda con tanto temor porque entonces hubiéramos podido apoyar a las empresas y evitar que quiebren”. 

Mariana Campos explica que si tu logras que el PIB no se caiga tanto, podrías tener un mayor indicador. Entonces aunque debas más, si sigues teniendo ingresos te va a ser más fácil pagar.

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