Qué es la tripanofobia y cómo enfrentarla para vacunarte contra COVID-19
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Qué es la tripanofobia y cómo enfrentarla para la vacunación contra COVID-19

Solucionar esta fobia requiere de terapia psicológica, nos dicen expertos. Lo más recomendable es que sea una de tipo cognitiva-conductual. 
24 de enero, 2021
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Alberto tiene 34 años. Se mira gentil y es de hablar rápido. Pareciera que nada le da miedo. Pero cuando sabe que le van a vacunar sus manos le comienzan a sudar, al grado de que las gotas caen al suelo. Incluso la idea de ver una aguja lo puede hacer llorar. 

Alberto lo sabe, tiene fobia a las agujas, lo cual también se llama tripanofobia. Sin embargo, en medio de una crisis sanitaria donde las vacunas dan esperanza al mundo, se dice listo para enfrentar su principal temor. 

Pero, ¿qué dice la ciencia? ¿Por qué ocurren casos como el de Alberto y cómo enfrentar ese miedo? Especialistas nos explicaron: 

No es ningún chiste, es un miedo real

“Las personas que suelen verme (en un consultorio o clínica) apunto de ser inyectado se ríen, no me creen y hasta toman fotos”, comenta Alberto sobre sus experiencias previas, cuando acudió a vacunarse.

Francisco Gutiérrez, psicólogo y jefe del departamento de Ciencias de la Salud en la Universidad de Guadalajara (UdeG), explica que esto se debe a un miedo irracional y persistente, pero totalmente real. 

“No se trata de que las personas estén simulando o exagerando, es real, ver las agujas les puede ocasionar ansiedad, desesperación, y afectaciones físicas que pueden ir desde sudoración, mareo, dolores de cabeza, nublarse la vista, taquicardia y hasta desmayos”, comenta el académico.  

Las personas con esta fobia desean evitar la jeringa a toda costa. Por ello salen de los lugares en donde saben puede haber agujas. Como Elizabeth, que durante las campañas de vacunación en su Universidad salía del sitio sin decirle a nadie, por miedo a encontrarse con las agujas. 

El miedo puede ser tal, que les resulta imposible acompañar a alguien o cuidar de alguien cuando “ellas” estén de por medio. 

“Llega el momento en que, cuando estás enfermo, te duele una muela o te lastimaste algo, no quieres ir al médico por miedo a las agujas”, explica Luis, otra persona que accedió a darnos su testimonio.  

Los pacientes pueden tener distintos niveles de fobia, “leve, moderada o hasta discapacitante”, comenta el especialista de la UdeG. 

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¿Cómo surge esta fobia?

Gabriela Orozco, psicóloga y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que estos casos de fobia pueden deberse a una mezcla entre una predisposición genética, es decir, tener familiares con antecedentes de ansiedad, y haber vivido desde la niñez experiencias desagradables, que en el campo de la psicología se llaman “detonadores”.  

“Por ejemplo, una persona puede desarrollar fobia a las agujas luego de ver que otra persona muy cercana a ella sufre con las inyecciones, o simplemente a que en su entorno relacionan las vacunas como algo malo y muy doloroso”, agrega Orozco.

Se necesita de terapia psicológica 

Para ambos expertos, solucionar esta fobia requiere de terapia psicológica. Lo más recomendable es asistir a una terapia del tipo cognitiva-conductual. 

Y aunque no hay una fecha establecida para curarse, se calcula que una persona con fobia reciba una terapia de entre 12 a 16 sesiones. 

“Ante este tipo de fobias es común que muchas personas digan que la padecen, pero hay que evitar el autodiagnóstico. Necesitan acudir con un especialista a que lo califique, evalúe el nivel y realice un plan para ir poco a poco teniendo un acercamiento a la fobia, sin que sea traumático”, comenta Gabriela Orozco. 

La especialista explica que para quienes tienen fobia a las agujas es común que, en el momento que ven una, comience a faltarles la concentración y surjan pensamientos irracionales como “y si me lastima”, “y si me duele mucho”. 

En las sesiones de terapia la persona trabajará esos pensamientos, sentimientos y creencias que le acompañan cuando piensan en una aguja o la miran. 

“Quienes padecen de esta fobia saben que es absurdo, pero la situación les sobrepasa. Lo recomendable es explicarles que no nos vamos a morir, que será un dolor breve y que no es tan doloroso”, agrega Orozco. 

Algunas de las técnicas consisten en procedimientos de relajación profunda y en un acercamiento paulatino. “Por ejemplo primero tiene que haber ejercicios sobre imaginarlas, luego que sean capaces de verlas en lugar, más tarde que vean como alguien es inyectado y finalmente poder acercarse a los espacios como clínicas que las relacionan con agujas”, detalla la psicóloga. 

Incluso las personas pueden recibir un ansiolítico que les sea administrado por psiquiatras para contrarrestar las sensaciones, previo a ver la aguja. Otra de las opciones es el mindfulness, una técnica de relajación y meditación, que sirve para que se acepte la experiencia. 

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Vacunarse por un bien común 

Si eres una persona con tripanofobia no estás sola. Al menos 7 de cada 100 mexicanos tiene algún tipo de fobia, según datos de la Secretaría de Salud. 

Gabriela Orozco enfatiza que lo importante es entender que a nadie le encantan las agujas. De hecho nunca nos va a gustar y es normal sentir miedo, pues significa que un objeto extraño entra al cuerpo. 

“Lo importante aquí es reconocer que las vacunas son buenas para mí y para los que quiero. Vacunarse es proteger a los demás, y hacerlo mientras se tiene una fobia los convierte en superhéroes”, apunta la psicóloga. 

Lo primero que se recomienda es pensar que una vacuna toma poco tiempo en suceder, de hecho, menos de un minuto. 

“Cuando se piense en que me puede pasar algo, bueno, pensemos que el bicho puede entrar a nuestro cuerpo mientras no nos vacunemos y no sabemos cómo estamos de fuertes, ni las variantes de nuestra genética, así que lo mejor es vacunarnos para que no nos dé sorpresas”, comenta Gabriela. 

No se trata de “echarle ganitas” 

Ambos expertos enfatizan que no se trata de que las personas con tripanofobia le “echen ganitas”. Es una enfermedad real y debe ser tratada. 

Así que si padeces de tripanofobia y en el sector salud no te apoyan para que puedas recibir una vacuna, eso está mal y puedes reportarlo. 

El académico de la UdeG enfatiza que hablar de fobias debería ser una realidad en el sector salud. 

“Así como realizan un monitoreo previo frente a las vacunas sobre tipo de alergias y enfermedades, deberían valorar el tema de las fobias y contar con personal capacitado para esas situaciones”. 

Ayuda gratuita

Como ya lo habíamos mencionado en otros de nuestros textos, puedes recibir ayuda de manera gratuita. Un servicio es el de la Línea de Atención Psicológica de la UNAM. Ahí se debe llamar al  55 5025 0855, en un horario de 8:00 a 18:00 horas.

Los especialistas ahí te pueden dar orientación sobre temas referentes a ansiedad, depresión, crisis de pánico y otros, como las fobias. Si bien la primera atención es breve, el servicio ofrece hasta ocho sesiones más para darle seguimiento al caso, situaciones como la tripanofobia.

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