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Estos son los 6 requisitos que Pemex debe cumplir para construir la refinería en Dos Bocas
La refinería, uno de los proyectos más importantes del presidente López Obrador debe cumplir con normas ambientales y de seguridad industrial.
Cuartoscuro
25 de marzo, 2019
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La nueva refinería que el gobierno Federal pretende construir en Dos Bocas, Tabasco, como uno de los principales compromisos del presidente Andrés Manuel López Obrador, debe cumplir con seis permisos antes de iniciar la obra, de acuerdo con la legislación en el país.

Esto significa cumplir con los establecido en las leyes generales de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, de Desarrollo Forestal Sustentable, la Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos y la Ley de Responsabilidad Ambiental, con la intervención de la Semarnat, la Secretaría de Energía y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).

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El director general del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Gustavo Alanís, explicó a Animal Político el procedimiento legal que deber un proyecto de esta naturaleza que por su magnitud y objetivo, impactará en el equilibrio ecológico de la zona y provocaría un el aumento de emisión de gases de efecto invernadero, lo que probablemente nos lleve a incumplir con las metas y objetivos internacionales en la reducción de estos gases, como se estableció en los acuerdos de París.

“Tendríamos que transitar a energías renovables y depender menos de los combustibles fósiles, pero la refinería nos lleva a la política de los 70, 80, con los daños al medio ambiente, la salud de las personas”, asegura Alanís.

Pero para el Presidente, la refinería es una obra prioritaria para incrementar la producción petrolera, y que será realidad en tres años. De acuerdo con el mandatario, la refinería tendría una inversión de 8 mil millones de dólares y alcanzará la meta de producir 195.7 mil barriles diarios de productos petrolíferos, lo que significaría 16% de la producción total en el país.

La refinería, como con cualquier otro proyecto de esta naturaleza debe de cumplir con una serie de procedimientos establecidos en la legislación:

1) Evaluación del Impacto Ambiental. De acuerdo al artículo 28 de la Ley de Equilibrio Ecológico y su respectivo reglamento, para las obras referentes a la industria del petróleo debe presentarse la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para evaluar los posibles impactos ambientales y de ser el caso, establecer las estrategias para reducirlas o mitigarlas.

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Dicha evaluación debe ser presentada ante la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (ASEA), Organismo Desconcentrado de la Semarnat y ésta evaluará la propuesta emitirá una resolución en hasta sesenta días, aunque puede ampliar el plazo hasta por sesenta días más, dependiendo de la complejidad de la obra.

“Que un proyecto tenga impactos ambientales no quiere decir que automáticamente está descartado. Lo que tiene que hacer es que el inversionista o desarrollador es proponer una serie de medidas para prevenir o minimizar esos impactos y en su momento compensar las afectaciones que pueda causar”, explica Gustavo Alanís.

La ASEA puede resolver en tres sentidos: autorizar la realización de la obra tal como el promovente lo propuso en la Manifestación de Impacto Ambiental; puede autorizarlo, pero con condicionantes o puede negarlo. Tanto las solicitudes como las resoluciones deben ser publicadas en la Gaceta Ecológica de la Semarnat. 

2) Cambio de uso de suelo. La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable establece que la Semarnat debe aprobar el cambio de uso de suelo para las obras y cuyo promovente debe presentar los estudios técnicos justificativos que demuestren que pese al proyecto de construcción se mantendrá la biodiversidad de la zona y no habrá deterioro en la calidad del agua. Además, en el caso de terrenos forestales, también debe contar con un programa de rescate y reubicación de especies de plantas y animales que puedan ser afectadas.

3) Cumplir con el plan de ordenamiento ecológico de la zona, como lo mandata la Ley Equilibrio Ecológico y que son emitidos por la Federación, las entidades o los municipios. Dicho instrumento busca ordenar el territorio en materia ambiental y a partir de ello se determina dónde sí se pueden llevar a cabo proyectos y de qué tipo. En este caso, existe el Programa de Ordenamiento Ecológico del Estado de Tabasco 2017, que catalogó a la zona donde se pretende construir la refinería como “Área Prioritaria de Conservación”.

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4) Evaluación de Impacto Social. Como lo establece el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, y a raíz de la Reforma Energética, “cualquier interesado en obtener un permiso o autorización para desarrollar Proyectos del sector energético deberá presentar a la Secretaría de Energía la Evaluación de Impacto Social.

Dicho documento deberá contener la identificación de las comunidades y pueblos ubicados en el área de influencia de un Proyecto, además de la identificación, caracterización, predicción y valoración de las consecuencias a la población que podrían derivarse del mismo, y las medidas de mitigación y los planes de gestión social.

Estarán obligados a presentar dicha evaluación para aquellos proyectos del sector hidrocarburos como el tratamiento y refinación de petróleo; transporte de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos y almacenamiento de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos, entre otros.

5) Consulta pública. La Ley de Equilibrio Ecológico contempla la posibilidad de que la Semarnat, a petición de cualquier persona de la comunidad donde se desarrollaría la obra, podría llevar a cabo una consulta pública que implica entregar la Manifestación de Impacto Ambiental e incluso realizar “una reunión pública de información en la que el promovente explicará los aspectos técnicos ambientales de la obra o actividad de que se trate” con la comunidad.

La Semarnat agregaría las observaciones realizadas por los interesados al expediente respectivo y consignará, en la resolución que emita, el proceso de consulta pública realizado y los resultados de las observaciones y propuestas que por escrito se hayan formulado. Sin embargo, de acuerdo con Gustavo Alanís, esta disposición se trata de una “facultad discrecional, es decir, es opcional”.

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6) Debido a que ya se inició uno de los procesos para la obra, que fue desmontar el terreno en Dos Bocas, en el municipio de Paraíso, pese a ser “área prioritaria de conservación” y sin tener permiso de cambio de uso de suelo, ahora Pemex debe cumplir con una multa interpuesta por la ASEA que consiste en el pago de 13 millones de pesos y está a establecer un programa de reforestación de mangle en 82.8 hectáreas, así como de preservación de flora y fauna silvestre.

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