Esta revista del 2013 no demuestra que el COVID fue planeado
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Esta revista del 2013 no demuestra que la pandemia de COVID fue planeada

La revista Año Cero de diciembre del 2013 no demuestra que la pandemia de COVID-19 fue planeada: no hay evidencia de que surgió de un laboratorio y es falso que las vacunas tengan chips.
17 de febrero, 2022
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“Ya tenían todo planeado”, dice un video viral en redes sociales en el que aparece una revista de 2013 que incluyen distintas teorías de la conspiración, y supuestamente demuestra que la actual pandemia de COVID-19 fue creada artificialmente para disminuir la población mundial, e implantar microchips en la gente. 

Sin embargo, la información es falsa: no hay evidencia de que el virus SARS-CoV-2 se haya creado en un laboratorio, las vacunas COVID-19 no contienen microchips y tampoco es verdad que sean parte de un plan para esterilizar a la población.

Además, la revista citada menciona las teorías de la conspiración alrededor de la pandemia de gripe A-H1N1, sucedida en 2009, pero no “predice” que habrá una nueva en años siguientes.

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Aquí les voy a mostrar la revista, para que vean que no es información falsa; es la revista Año Cero. Aquí vemos: gripes artificiales, microchips y esterilización mundial”, dice el video que se publicó el 3 de febrero de 2021, y ya acumula 5.6 millones de reproducciones en TikTok.

Algo que sí demuestra esta publicación es que las teorías de la conspiración con información falsa, las cuales hemos analizado durante la pandemia de COVID-19 y puedes encontrar en este micrositio, parten de afirmaciones que ya se planteaban hace casi una década.

El origen del COVID se sigue estudiando

Dos años después del inicio de la pandemia, todavía no hay una explicación mundialmente aceptada sobre cómo se originó el virus SARS-CoV-2

Sin embargo, la mayoría de la evidencia científica apunta a que se originó de forma natural a partir de los murciélagos, y que no fue creado en un laboratorio –ni se escapó de él– en Wuhan, China.

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Un estudio publicado en 2020 la revista científica Nature mostró que este virus es “96% idéntico” al de RaTG13, un coronavirus que se encontró por primera vez en un murciélago en la provincia de Yunnan, en el sur de China, en 2013.

Otro artículo de Nature publicado en 2020 señala que “nuestros análisis muestran claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio ni un virus manipulado a propósito”.

El virólogo Michael Worobey, quien antes había pedido investigar la hipótesis de la fuga de laboratorio, publicó en noviembre de 2021 un estudio en Science que “proporciona una fuerte evidencia a favor del origen de la pandemia a partir de un animal vivo” en el mercado de Huanan, en Wuhan.

Expertos internacionales que la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió a China a principios de 2021 consideraron que la hipótesis de que el virus salió de un laboratorio era “extremadamente improbable”.

Ahora, un grupo específico de la OMS, llamado Grupo Asesor Científico para los Orígenes de Nuevos Patógenos, trabaja para investigar de manera independiente los orígenes del SARS-CoV-2.

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El doctor Carlos Cabello, académico del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, coincide en que es improbable que el virus SARS-CoV-2 o el de la influenza A-H1N1 hayan sido creados en un laboratorio.

No dudo que alguien lo pueda hacer, pero no es tán fácil. No es tan sencillo armar un microorganismos y hacer que ese genoma funcione bien, porque los genes tienen una posición especial en el genoma”, comenta el especialista. 

“Cada vez que hay un brote se echan a andar esas teorías de la conspiración. Sucedió recientemente con el ébola y también dijeron que lo habían soltado, pero es muy complicado hacer eso y comprobarlo todavía más”, añade Cabello.

Vacunas no tienen microchips

Como te contamos en esta otra nota, es falso que las vacunas tengan un microchip con el que puedan controlar mental o fisiológicamente a las personas.

Antes de que las vacunas empezaran a ser administradas, en el mundo, pasaron por 3 fases de pruebas, y en el camino debieron ser aprobadas por las autoridades sanitarias de cada país. 

Si la vacuna tuviera un chip, sería detectado en estas fases y no se aprobaría pues el único objetivo de las vacunas contra COVID es enseñar a nuestro cuerpo a defendernos contra el SARS-CoV-2.

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“Si hubiera un microchip, por más pequeño que fuera, el sistema inmune lo estaría detectando y estaríamos permanentemente inflamados y podríamos tener una respuesta mucho más fuerte que la misma vacuna”, dice el académico de la UNAM.

“Las personas que están en contra de la vacunación crean estos argumentos sin tener conocimiento real de cómo funciona la fisiología de nuestro cuerpo”, señala.

Esta información falsa está relacionada con la llamada ID2020 o Digital Identity Alliance, pero tal como su nombre lo dice se trata de una alianza, no de un chip. Es una organización sin fines de lucro financiada por muchas fundaciones y patrocinadores, entre ellos GAVI. 

Sin plan para esterilizar a la población

Otra de las afirmaciones que hay en la publicación es que las pandemias, tanto la de 2009 como la actual, son un plan para reducir el número de personas en el mundo, pero esto también es falso: no hay evidencia de un plan así y, de hecho, la población mundial ha seguido aumentando.

El texto publicado en la revista Año Cero sugiere que la pandemia de 2009 y una serie de medidas de salud pública tenían como objetivo reducir la población mundial, pero cifras oficiales muestran que, de 2010 a 2020, aumentó 12% el número de personas que hay en el mundo.

La misma teoría de la conspiración se ha retomado actualmente, vinculándola ahora con la Agenda 2030 o con declaraciones del empresario y filántropo Bill Gates; aunque en realidad es información falsa.

En esta otra nota, te contamos que es falso que las vacunas afecten el desarrollo o desempeño de órganos sexuales, pues las vacunas están enfocadas en “preparar” al sistema inmunológico y, como te contamos anteriormente, pasan un proceso de aprobación antes de llegar a tu brazo.

Revista dedicada a las teorías de la conspiración

Este reportaje se publicó en 2013 dentro de la revista Año Cero que, según su página legal, se editó en España aunque también fue distribuida en países de Latinoamérica como México, Chile y Argentina.

De acuerdo con la página de Grupo Planeta, Año Cero “es la revista especializada en informar sobre las visiones alternativas a la realidad, los fenómenos que escapan a nuestra comprensión, las raíces ocultas de la civilización, la historia ignorada y la nueva espiritualidad”.

En su sitio web, la revista cuenta con notas que exploran temas como seres extraterrestres, fantasmas y se abordan temas científicos sin consultar a fuentes avaladas en el tema.

En conclusión: La revista Año Cero de diciembre de 2013 no demuestra que la actual pandemia de COVID-19 fue planeada; en realidad es una publicación que habla sobre la pandemia A-H1N1 en 2009 y las teorías de la conspiración que circulan desde entonces. Hasta el momento no se ha demostrado que el virus SARS-CoV-2 fue creado; es falso que las vacunas tengan microchips y que sea un plan para reducir la población mundial.

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