Si no se nombra no se puede combatir: Qué es la violencia digital de género y cómo prevenirla
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Si no se nombra no se puede combatir: Qué es la violencia digital de género y cómo prevenirla

La violencia digital que sufren mujeres en plataformas digitales o mediante el uso de TIC´s tiene consecuencias que no se quedan en la red. 
Cuartoscuro
23 de marzo, 2021
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Hace un par de años Rebeca comenzó a utilizar una aplicación de citas para conocer gente nueva. Luego de salir con algunas personas se topó con quien dijo llamarse Carlos. Hicieron match y se ganó su confianza, días después ella le compartió su número celular para seguir platicando por WhatsApp. 

Rebeca se dio cuenta de que el hombre con quien conversaba sólo quería intercambiar imágenes eróticas y conocerse en persona sólo si era para mantener relaciones sexuales. Eso no era lo que ella buscaba y se lo dejó claro. 

“Cuando yo me negué, empecé a evitarlo, dejé de contestarle. Obviamente se enojó muchísimo y me amenazó, me dijo que me iba a arrepentir y me insultó. Luego de eso con mis datos personales hizo un perfil de escort en una página de anuncios de ocasión”, describe.

No pasaron más de 30 minutos después de que él lanzó su amenaza, cuando el teléfono de Rebeca comenzó a recibir mensajes y llamadas de hombres que querían solicitar servicios sexuales. 

“Con mensajes obscenos, ofreciéndome sexo. En ese momento todo fue muy confuso, varios me empezaron a insultar, me dijeron que si no estaba dispuesta entonces para qué ponía mis datos. Fue muy feo porque también me di cuenta de la violencia que sufren las trabajadoras sexuales debido a las prácticas machistas de los hombres que las contratan”, cuenta Rebeca, a quien cambiamos el nombre para proteger su identidad. 

Lo que le pasó a ella se llama violencia digital, y varias especialistas coinciden en que este tipo de agresiones que sufren mujeres en plataformas digitales o mediante el uso de tecnologías tiene consecuencias que no sólo se quedan en la red. 

¿Qué es la violencia digital de género? 

Agneris Sampieri, abogada de la organización de defensa de derechos digitales R3D, explica que la violencia en los espacios digitales está dirigida a los grupos usualmente vulnerables y principalmente de forma agravada en contra de las mujeres. 

En México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),  17.7 millones de personas mayores de 12 años que utilizaron internet en 2019 fueron víctimas de ciberacoso, de las cuales, 53.1% fueron mujeres y 46.9% hombres.  

Sin embargo, señala que el ciberacoso afecta más a las personas jóvenes y especialmente a las mujeres de entre 12 y 29 años.

Por ejemplo, el 40.3% de las mujeres, mayores de 12 años vivieron insinuaciones o propuesta sexuales, en el caso de los hombres este porcentaje fue de 16.3%.

Candy Rodríguez, quien forma parte del proyecto feminista Chidas en línea, también explica que al hablar de violencia de género en línea no solamente hablamos de violencia contra las mujeres, también en contra de la comunidad LGBTI+ y otros sectores de la diversidad sexual. 

“Y cuando hablamos de violencia digital contra las mujeres es lo que ocurre en contra de una persona por el simple hecho de ser mujer a través de las tecnologías de la información o la comunicación”.

La violencia digital incluso se vive aunque no exista una conexión de internet, puede darse simplemente mediante llamadas telefónicas o el uso de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación. 

El hostigamiento y la difusión de imágenes sin tu consentimiento no son la única forma de violencia digital 

“Yo entré en shock. Estaba en mi trabajo y comencé a llorar. Contamos a 60 hombres que me escribieron y de esos 60 hombres solo hubo uno que me dijo ‘creo que tú no sabes’ y me pasó el enlace del anuncio falso de escort. Hasta ese momento, me di cuenta de lo que estaba pasando”, relata Rebeca. 

Ella no compartió con Carlos ninguna imagen, pero él usó la fotografía de otra chica, hasta ahora desconocida, para completar el anunció que a modo de venganza publicó en internet. 

Gracias a la Ley Olimpia ahora es bien conocido que difundir imágenes íntimas sin consentimiento es violencia digital y es un delito tipificado, pero existen al menos otras 12 formas de violencia en línea contra las mujeres, según documentó Luchadoras en 2017:

Acceso o control no autorizado; control o manipulación de la información; suplantación y robo de identidad; monitoreo y acecho; expresiones discriminatorias; acoso; amenazas; difusión de información personal o íntima; extorsión; desprestigio; abuso sexual relacionado con la tecnologia; afectaciones a canales de expresión y omisiones por parte de actores con poder regulatorio. Rebeca fue víctima de más de una de éstas.    

Ella decidió denunciar gracias al apoyo de su grupo de amigos que la acompañaron más de 7 horas en el Ministerio Público. Pero al final, solo logró dejar como antecedente una denuncia de hechos. 

“Cuando intentaron rastrear la IP mis amigos, porque los del MP no hicieron casi nada, resulta que seguramente este tipo usó algo para cambiar el VPN. Seguramente no es la primera vez ni soy la única a la que se lo ha hecho”, recuerda.

Otro caso de violencia digital en contra de mujeres que fue documentado por R3D, es el robo de cuentas de Facebook mediante una supuesta campaña acerca del cáncer de mama.

 Los estafadores se hacen pasar por otras mujeres que invitan a sus contactos a mandar imágenes de su torso desnudo para una supuesta campaña internacional. Con este modus operandi ellos no solo roban cuentas, también engañan a mujeres y consiguen imágenes íntimas. 

De acuerdo con la denuncia de un grupo de mujeres en Coahuila, con este ataque se ha afectado a al menos 100 personas en las últimas semanas. 

La violencia en línea tiene consecuencias reales

“Yo imaginaba muchos escenarios en los que aunque yo no le dijera la dirección de mi trabajo, él lo podía averiguar con el puro nombre de la empresa. Estaba rota en llanto”, dice Rebeca.

Ella ya no volvió al MP porque para ella algo muy doloroso. “Me sentí vulnerable, con mucha rabia y con culpa porque sentía que yo lo había provocado. Yo me preguntaba cómo me podría pasar si soy muy cuidadosa. Me daba pena contarlo”. Ni siquiera a su familia les compartió la historia completa.

Rebeca tuvo que cambiar de número para que dejara de recibir mensajes obscenos y amenazas de otros hombres, avisar a sus contactos y darles el número número para comunicarse. Por precaución también cambió las contraseñas de todas sus redes sociales y tenía miedo de que le fuera a hackear su teléfono. 

Ella eliminó la aplicación de citas. “Me cerré a salir con hombres, incluso conocidos de otras personas. Yo era muy sociable, pero luego de eso me cerré”, señala. 

Candy Rodríguez, quien también participó en el informe de Luchadoras, dice que “la violencia afecta en todos los sectores de tu vida, cuando una mujer es violentada le afecta en su día a día, por eso es importante que contribuyamos a visibilizarla para nombrarla, y que contribuyamos a su erradicación”. 

“¿Cómo la erradicamos si ni siquiera somos capaces de verla?”, cuestiona. 

La violencia digital también afecta la libertad de expresión

Agneris Sampieri explica que son las mujeres jóvenes las que principalmente son violentadas en razón de su género, para desalentar el uso y la apropiación de los espacios digitales. 

“Traen repercusiones muy adversas  como afectaciones a su propia libertad de expresión, que ya no quieran estar en esos espacios, que sus voces vayan desapareciendo. Eso es uno de los muchos efectos. La primera afectación a sus derechos es el impacto que tienen a su libertad de expresión”, señala. 

De acuerdo con  Sampieri muchas veces el internet es considerado una herramienta que potencializa el acceso a otros espacios, y la ausencia de mujeres en los espacios digitales incluso como desarrolladoras de nuevas tecnologías es una afectación grave a nuestros derechos. 

“La violencia en línea y en el desarrollo de la tecnología se ha vuelto un tema importante de visibilizar, porque ya no solo es el si eres mujer vete a la cocina, sino que también está en juego la visibilidad y el impacto que tienen las expresiones, opiniones y perspectivas de las propias mujeres en el entorno tecnológico”. 

Las mujeres jóvenes son las más afectadas 

Desde 2017, Luchadoras ya había advertido que las mujeres jóvenes, de entre 18 y 30 años, son las más vulnerables en los espacios digitales. Por eso, Chidas en Línea se dio a la tarea de escuchar a las jóvenes mexicanas  para identificar a los agresores, el tipo de violencia que sufren, en qué edad se encuentran y qué hacen al respecto. 

Y su seguimiento no podría ser más coyuntural pues ellas son conscientes de que “la pandemia generada por el COVID-19 ha derivado en una mayor presencia online de las adolescentes en México en distintas redes sociales y plataformas digitales, debido al confinamiento y la educación en línea”.

“Nos dimos cuenta que las chicas no denuncian por miedo a ser re victimizadas y al no hablar se vuelve un círculo de violencia en el que ellas mismas se excluyen. Algunas chicas nos decían que lo hablaron en la escuela y las autoridades de la escuela las confrontan con su agresor, la mayoría de las chicas tuvieron consecuencias emocionales y eso se somatiza y se transforma en consecuencias físicas”, explica Candy. 

De acuerdo con la investigadora de Chidas en Línea la violencia digital también “es parte de la violencia sistemática que hay contra las mujeres en México. Las chicas sabían quiénes eran sus agresoras o agresores. Los conocen, pero crean un momento de temor del que no hablan al respecto”. 

Para Rebeca lo más importante en todo su proceso fue el apoyo de sus amigos y asociaciones civiles. Gracias a todo eso, el día de hoy puede decir que “hay que tener la confianza de decir lo que nos está pasando, NO es nuestra culpa, nunca es culpa de la víctima”. 

Esta misma alianza social fue la que detectó Chidas en Línea en las jóvenes entrevistadas. 

“Cuando pasaron la agresión se quedaron en silencio, luego lo hablaron con su familia y amigas, la mayoría no denunció pero había un interés muy genuino de que no le pasara a otras chicas y ellas mismas están creando mecanismos para ayudarse entre todas, y de alguna manera así se está rompiendo el círculo de violencia”, dice Candy. 

Consejos prácticos

“A todos nos gusta ser populares y que la gente nos diga cosas lindas pero qué tan necesario es y a costa de qué. ¿De verdad necesitas 3 mil amigos en Facebook que te están viendo tus fotos, lo que dices, lo que haces?”, cuestiona Candy.  

Si la respuesta es sí, entonces ella aconseja tener candados como usar correos electrónicos exclusivos para esa cuenta de influencer y desvincular datos personales. 

“La seguridad digital es colectiva y es importante hablar de esto con mis contactos para saber en qué canal hablar de cada cosa”.

Paola Gómez, especialista en ciberseguridad de la UNAM, explica que si sospechas que alguna de las fotografías que ya compartiste pudieran estar en algún lugar de internet sin tu consentimiento, entonces puedes usar la busqueda inversa de imágenes de Google para así encontrarlas y poder denunciar.

 Si por desgracia confirmas tus sospechas o eres víctima de cualquier otro tipo de violencia digital, Paola Gómez aconseja tomar fotografías, capturas de pantalla, bloquear a la persona y hacer la denuncia correspondiente a la policía cibernética al 088.

“Nunca es nuestra culpa, no hay manera de que sea nuestra culpa. Si yo subo una foto por gusto porque me siento bonita o simplemente porque me gustó, no es para ser acosada y no es nuestra culpa que eso pase”, dice Paola. 

Sin embargo, hay medidas de autoseguridad digital que podemos tomar para intentar evitar que otras personas usen nuestras fotos o datos para violentarnos. 

Por ejemplo, ella recomienda no tener las redes sociales abiertas o públicas. 

En Facebook,  dice, podemos hacer que no cualquier persona nos pueda enviar solicitudes y no dejar visibles datos personales. 

Otro tip de autoprotección digital es que en caso de que decidamos mandar mensajes o imágenes íntimas lo mejor es emplear aplicaciones como Telegram que, a diferencia de WhatsApp, además de cifrar mensajes también cifra videos y fotos.

Incluso, Telegram tiene una función de “chat secreto”  que evita que se puedan tomar capturas de la conversación y donde se “autodestruyen” los mensajes o archivos que envíes. Aquí puedes consultar cómo activarlo

Paola recuerda que hay que evitar subir este tipo de imágenes íntimas a la nube, como por ejemplo guardarlas en Google Drive, pues cualquiera podría robar nuestras contraseñas y divulgarlas

Respecto a las contraseñas, ella aconseja no usar la misma en todos los sitios y si queremos ser más cuidadosas también podemos usar gestores de contraseñas como  keepass

Actualmente muchas redes sociales se vinculan con el número de teléfono y de ahí se puede obtener. Por eso es importante que no se pongan las mismas contraseñas en todos los sitios. 

“Si es algo que ya sucedió hay que reportarlo tanto en la aplicación como a la policía cibernética, y saber que gracias a todos estos movimientos feministas ahora somos escuchadas y tenemos algo que nos ayuda y nos respalda”, agrega.  

¿Qué más podemos hacer?

Para la especialista de R3D, Agneris Sampieri, resulta indispensable que las autoridades tengan una perspectiva de género y de derechos humanos, para poder darle una atención integral y un acompañamiento adecuado a las niñas, niños, jóvenes y mujeres víctimas de violencia digital. 

Pero mientras eso pasa, es importante saber que existen redes de apoyo en la sociedad civil. 

“Si alguien está sufriendo este tipo de violencia se sientan con la confianza de acercarse a las ONG como R3D  o Luchadoras. Porque no están solas y prácticamente todas las mujeres que hemos participado en las redes digitales hemos sufrido violencia”, recalca. 

 

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