No hay pruebas científicas que sustenten a la apiterapia como cura del cáncer
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No hay pruebas científicas que sustenten a la apiterapia como cura del cáncer y el VIH

Un posteo que circula en redes sociales como Facebook asegura falsamente que la aplicación de aguijones para introducir apitoxina en el cuerpo humano es un método efectivo para combatir enfermedades crónico degenerativas.
22 de septiembre, 2022
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En redes sociales circulan diversas publicaciones que recomiendan la apiterapia como tratamiento o cura a diversas enfermedades. Una de ellas aseguran que científicos “habrían hallado la cura del VIH/Sida gracias al veneno de abejas” y otras donde se señala que la “Melitina es una sustancia de la abeja, que se ha comprobado que cura el cáncer”.  Esto es falso.

También se comparte un video que circula en Facebook, el cual muestra  la aplicación de aguijones como parte de la apiterapia. El mensaje que lo acompaña asegura que es un “auxiliar en el tratamiento de cáncer y VIH”, que además cuenta con aval científico y es reconocido por universidades internacionales. Pero no hay evidencia científica que lo sustente.

Datos de la National Library of Medicine señalan riesgos asociados por la terapia realizada con veneno de abeja y se le considera a la apiterapia una pseudociencia o pseudoterapia que tiene sus antecedentes en el antiguo Egipto, Grecia y China; se caracterizada por utilizar productos de abejas melíferas, como lo son la miel, el polen, los propóleos, la jalea real y el veneno de la abeja.

De acuerdo con el doctor Humberto Bautista, psico-oncólogo del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional y profesor de la Universidad Panamericana, la inoculación de veneno de abeja en pacientes con el sistema inmunológico debilitado incluso puede generar efectos dañinos, en especial a quienes sean alérgicos a la sustancia.

“Si se utiliza un tratamiento alternativo donde se le va inocular un veneno, en este caso de abeja, puede llegar a generar una alteración que puede derivar en una infección”, puntualiza Bautista, “si la persona es alérgica al veneno de abeja, será un grave problema ya que se puede presentar un choque anafiláctico”.

El especialista consultado señala que, en el caso de una persona con cáncer, la quimioterapia va a afectar al sistema inmunológico y las infecciones pueden generar descompensaciones del cuerpo.

Otra reacción adversa que puede ocurrir es la artropatía, en la que ocurre una degeneración que afecta la comunicación del nervio hacia el músculo y por lo tanto la extremidad a la que se aplique el veneno de forma directa podría sufrir atrofia.

Las terapias de piquetes de abeja suelen aplicarse en consultorios que no cuentan con medicamentos para tratar las reacciones adversas como el choque anafiláctico, ya que se requiere de una inyección directa de adrenalina, de acuerdo con Humberto Bautista.

¿Existe evidencia científica que respalde la apiterapia?

El Instituto de Investigación Médica Harry Perkins y la Universidad de Australia Occidental dieron a conocer un estudio de doctorado en la revista Nature acerca del efecto del veneno de la abeja melífera (Apis mellifera) como agente anticancerígeno, publicado el 1 de septiembre de 2020.

La investigación se centró en el componente activo del veneno de abeja conocido como melitina y arrojó que resulta potencialmente tóxico para las células de cáncer de mama. 

Aunque es un estudio con validez académica, se encuentra en etapa preclínica enfocada a nivel celular. Es decir, todavía se está estudiando en un laboratorio y no en personas. 

“Solamente están comenzado a ver cómo funciona el veneno respecto a la célula del cáncer más no están probándolo con pacientes”, dijo Humberto Bautista.  “De ese paso hasta que se puedan hacer estudios con seres vivos o humanos van a pasar años o décadas porque primero falta ver que la dosis se pueda aplicar, si existen alergias, reacciones adversas y principalmente cómo se va a suministrar”, señaló

En el caso de las terapias con piquetes de abeja no se considera el subtipo de cáncer, como sí se debe determinar cuando al paciente se le aplica una quimioterapia ya que una fórmula química mal suministrada puede generar efectos adversos en células sanas.

“Una quimioterapia va con cierto tipo de nomenclatura para cierto tipo de célula porque todas las quimioterapias son muy diferentes. Una fórmula es para un cáncer de páncreas, otra para cáncer de mama, otra para linfoma”, puntualiza Bautista.

Por otro lado, en México existe una investigación realizada por investigadores del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara, en el que se analiza un tratamiento basado en apitoxina (veneno de Apis mellifera).

Es preciso aclarar que esta investigación es de carácter experimental y el tratamiento solo se ha probado con ratones. Entre los resultados, han encontrado que la apitoxina prolonga la vida de los roedores con tumor sin que esto indique que el tratamiento está aprobado o sea efectivo y seguro para seres humanos.

En conclusión: aunque existan investigaciones científicas sobre los compuestos químicos del veneno de abejas como posible tratamiento contra el cáncer aún faltan décadas para probar su eficacia. Mientras que la aplicación de veneno de abejas mediante acupuntura con aguijón puede representar un riesgo para los pacientes, pues todavía no existen pruebas científicas que sustenten que esta práctica puede curar enfermedades como el cáncer o el VIH. 

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